Aster Heras

Diario de un sueño

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Como volcarse en esto, que ni siquiera es un papel. Debería escribir esto en una libreta, pero quizás exista la posibilidad de que lo leas. Quizás exista la posibilidad de que creo que dentro de ti, aún vive el que un día me lanzó al camino y me dió las fuerzas suficientes para empezar. El amigo que siempre ha respondido cuando he estado en peligro. Quiero que sepas, que no seré yo quien te juzgue, aunque espero que la justicia te de el valor suficiente para empezar a ser ese que yo conozco y que tantos otros conocen. 

Caerse es humano y yo nunca dudé de que tu lo eras. Esto me ha rasgado el alma, ha partido el camino en trizas y ha hecho tambalear cada uno de los pasos que he dado en los últimos diez años. El peso que siento en la espalda, puede que sea tuyo, quizás viejos vinculos se estén activando. Quizás esté de nuevo con el momento esquizofrénico….

A lo que voy,  que la justicia divina te pese, compañero, que yo no seré quien lo haga y pese a que la monstruosidad hace que me aterre mirar alrededor ahora, me acuerdo de la lluvia y de las noches eternas al lado de una copa de vino hablando de Magia, me acuerdo de cuando me llamaste por primera vez algo que ni tan siquiera yo me atrevía a llamarme. Me acuerdo del aeropuerto y de tu nudo en la garganta y del nuestro, me acuerdo del Her Sacred Fires y de hacer rituales antisepticos. Me acuerdo del vaso lleno, aunque ahora esté hecho trizas. Y recuerdo que yo también puedo ser un monstruo a veces. Y que el tiempo, es el mejor de los maestros. 

Espero ver de nuevo a mi amigo, algún día de estos. Espero ver de nuevo al alma que reconozco como uno de esos compañeros que me acompañan en el viaje, espero que quien esté haciendo esto lo pague, seas tu o sean ellos, espero que cuando grite a las cuatro torres lo que ha pasado los culpables caigan de uno en uno. Y si tu caes con ellos, una parte de mi, sabrá que en la caída, se pierde el monstruo y se salva el Eterno. 

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Alea jacta est

La adrenalina por los cielos, siento un nudo en el estómago y la tentación de pasarme la noche entera estudiando, aunque se que no voy a poder aguantar el dia mañana si lo hago así. Hace más de 10 años que no me presento a un examen serio. Y se que no lo llevo preparado lo suficiente. Una racha de resfriados en casa, de llevar a Alex al médico, de después resfriarme yo. Preparar a Alex para su colegio, trabajo, responsabilidades y otro montón de excusas más no me han dejado coger un ritmo normal de estudio. Entono el mía culpa desde ya y me prometo a mi misma seguir intentandolo durante todo el año hasta Junio. 

Si consigo terminar el curso, independientemente de lo que saque con el, será una de mis mayores victorias. Hago una declaración y un juramento público. Seguiré hasta el final. Me he cansado de dejar cosas a medias, esta Geminis empieza a sentar la cabeza.

Deseadme suerte!!

Aniversario de boda

Seis años casadas… seis…

No tuvimos la boda más grande, ni la más cara, tampoco la que tenía más invitados, ni problablemente la mejor organizada. Con una jugada del destino que casi nos gana la partida decidimos casarnos con el dinero que nos quedaba, que era bien poco y con lo mejor que teníamos, nuestro amor. 

Así que con amor nos quedamos sin noche de solteras, para cocinar el mejor menu que pudimos, con nuestras propias manos, cortamos, hervimos, freímos y colocamos las cosas en platos. Con los mejores manteles de la casa. Una bruja vestida de mortal vino de Andalucía a hacernos una tarta que más tarde nos dejó a todos la boca azul. Tu estabas preciosa, la Reina de la Casa mientras yo, estaba nerviosa y lo único que quería era quedarme… contigo… a solas. 

Pero como los buenos rituales, los de verdad, la casa estuvo llena de gente dos días. Algunos hasta se quedaron a dormir y no fué hasta el día siguiente, caminando por el “Parque Atenas” lo que habíamos crecido en un día. Esa promesa de aquel bar de calamares, esa primera pelea por quererse mucho que terminó con un anillo en Monastiraki y mi rodilla clavada en el suelo pidiéndote que te casaras conmigo, se había traducido en una ceremonia pequeña y discreta, en el Templo de Hekate de Madrid, con los que de aquellos eran nuestra familia. Ni uno solo de los invitados sobraba, aunque si que hubo unos cuantos huecos a rellenar. 

Y que ceremonia… Apareciste en la sala, con tu vestido blanco y tus rizos *y solo Hekate sabe lo que sentí en ese momento* y sin palabras que ponerle a la página que me tocaba escribir, me eché a reir y a llorar al mismo tiempo. 

Te temblaba el pulso, pero cogiste a la madrina de la mano y la llevaste tu a ella al altar, que bien sabías donde estaba tu mejor que nadie en aquella casa. Y los himnos fueron dichos, los dioses invocados y el vino libado.  Los amigos felices, las niñas por fin, casadas.  

Y entonces…. seguimos con la vida, nos mudamos a Grecia y construímos el mundo que queríamos, con lo mejor que teníamos alrededor de nosotras. Una casa segura donde caerse, donde rendirse, donde enfadarse, una refugio a salvo de las miradas, de los que diran, un lugar para nuestros dioses y nuestras letras. Una casa donde amarse, donde crear, donde empezar de nuevo cada mañana. Una casa de libros y letras por todas partes y de música, trepando por las paredes de cualquiera de los cuartos.  El fuego de los Inmortales alumbra cada uno de sus rincones, Y el de tu risa. Y el de los estirones de Alex, que ya mismo nos deja enanas. Todo eso, está en las paredes de esta casa, de esta vida, de este cuento de hadas, pero de los de verdad que estamos creando juntas. 

Nuestros anillos se quedaron enterrados en un templo dedicado a Hera, porque no necesitamos que nada nos recuerde lo que las dos prometimos ese día. Queríamos darle las gracias a la diosa. Hay tanto por lo que darle las gracias. Hay besos que firman de nuevo cada día la renovación automática del juramento. Que estaré contigo, hasta el fin. En resumen nada que no supieras, pero que importante decirtelo de la mano y de frente al sagrado altar.

Y aunque ya se que a veces, me pierdo, me acojono, me da miedo mirar palante, mirar patrás se me da bien. Se cuales son los ladrillos de mi futuro y cual es la esencia de mi felicidad y ambos estan marcados con tu nombre.

Feliz aniversario. Gracias. Te amo ❤ 

10 añazos!

Hace diez años la vida me dió una segunda oportunidad.

Con la cabeza sin pelo y 3.670 a las 17.20 de la tarde, nacía mi niño. Podría decir muchas cosas de ese día pero todas sobran. Tenía tanto miedo como alegría y solo quería que ese ser pequeñito que tenía en las manos, no pasara las mismas penas que había pasado yo.

“Te voy a querer siempre” le prometí. Que tontería prometer eso para una madre, me imagino. Pero yo igual lo hice. El tenía que saberlo y yo también.

Crecía y crecía. Pronto llegó Galena a nuestras vidas y nuestra familia se fue formando. Perdí mucho tiempo con el los primeros años por “trabajo no remunerado” y cuando me di cuenta, me prometí, esta vez a mi misma que eso no volvería a pasar. Ahora doblo agendas, el tiempo y el espacio pero no hay día en que yo no lo dedique dos o tres horas de tiempo activo a el peque.

Alex es uno de mis grandes maestros en esta vida. Su inocencia, su caracter firme, su sinceridad, su naturaleza y sus abrazos me han dado aire tantas veces que ya perdí la cuenta.

Alex ha pasado de ser ese ser que me necesitaba cada día  a ser un ser independiente que toma sus propias decisiones y pelea sus propias batallas. Los años vuelan y llegara el momento en el que se convierta en un hombre con una vida propia. Nosotras seguiremos ahí, de otra forma, pero ahí. Y eso es lo que me esfuerzo cada día que entienda. Siempre hay una puerta abierta en esta casa, un abrazo y unas palabras. Siempre seré su madre y el siempre será mi niño. Estos diez años han sido una experiencia increible, espero que al menos sean 100 más juntos.

 

Gracias mi amor, eres uno de los pilares de mi vida.

Felicidades!!

 

2 de Octubre, Mamá

Entre el día que naciste y el día que moriste, estoy yo. Por eso este día dos, hemisferio de los dos días más importantes de tu existencia, quiero escribirte de nuevo.

El otro día fuí al funeral de la madre de una amiga, un funeral heleno, oficiado por ella misma. Cuando estaba ordenando bajar a su madre a la tumba y los enterradores empezaron a echar tierra encima del ataud, mi amiga le dijo unas palabras a su madre.

“Estoy orgullosa de la matriz que me trajo al mundo, de ser el testigo vivo de tu existencia en el mundo”.

Y se dibujaron frente a mi tus rizos rubios, tus ojos grises y los dos únicos recuerdos que tengo de ti en mi memoria. Los bailes en el cuarto, en el pasillo pequeño que había antes de la cama y el día que volviste del hospital, seguro que fue para tu cumpleaños, que me senté en tus rodillas y me abrazaste pese a que era evidente que te dolían.  Esos dos recuerdos que he guardado en mi mente como dos tesoros para recordarme que yo también tengo madre, cada vez que no sabía de donde venía.

Solo quiero decirte gracias. Gracias por darme la vida y darme el caracter que tengo, que sin duda viene de ti y de los tuyos. Gracias por darme Granada, Alamedilla y Marruecos. Gracias por que tus cintas de dibujos animados, y tus discos de música me acompañaron cada día de mi infancia y juventud.  No hay ni un día que no te piense. No hay ni un dia que en mi memoria no sigas viva.

Que la Tierra te sea leve,  y que los dioses te tengan cerca, estoy segura de que estés donde estés, no estas lejos de tu familia.

Te amo mami, gracias por todo.

La diosa que teje mis días….

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Cinco años, Hellas, gracias

Cerramos, mi familia y yo, cinco años de nuestra aventura griega, sin mucho plan de que se termine.

En cinco años, hemos aprendido tantas cosas que nuestra vida ahora sería un poco extraña en otro sitio. Como ya sabéis el sueño a veces ha sido un poco pesadilla pero, nada de lo que arrepentirse, la vida es para aprender y los malos momentos estan para valorar los buenos.

Grecia, concretamente Atenas nos ha dado la tranquilidad de un hogar y medios suficiente para poner valernos por nosotras mismas. Nos ha hecho pelear por nuestra familia con uñas y dientes, ya que la homofobia está a la orden del día entre estas calles. Nos ha dado Filotimo, Filoxenia, Xaris. Tantas palabras que ahora forman ladrillos en nuestros días.

La Tierra de los Dioses, la que es ahora nuestra casa, nos ha tratado bien. Respiramos en ella futuro y anclamos los pies en su tierra para seguir andando.

Aquí seguimos. En casa.

Diez años atrás, un curso de magia o de Wicca, ya ni recuerdo. Alguien me pidió que me acercara a un altar y que llamara a la diosa genéricamente. De mi boca solo salió un nombre y no, no era ninguna diosa de la Wicca.

Luego todo pasó muy rápido, un viaje a Londres, una llave, una lectura de cartas. Recibí de ti la ayuda que necesité y solo quería darte las gracias. Una dedicación de 3 meses, pensé. A cambio de haberme dado tranquilidad y paz. Una dedicación al menos para saber quien eres.

Yo lo había pensado de otra forma, y cuando llegué al altar, aquella noche de Samhaim, un año mas tarde, yo tenía en la cabeza una cosa y pasó otra. El resumen es que acabé con una estrella de siete puntas en la palma de mi mano y con las rodillas en tu altar, en una noche de ensueño en el Escorial.

Y entonces, llegaste tu. Tumbaste mi mundo y lo pusiste cabeza abajo. Grecia, Dioses, Otra religión… después vino Galena y con ella el nuevo plan, tenía aún más sentido. Llego el Templo y me convertiste en la que probablemente ha sido la guardiana más torpe de tu sacerdocio, pero también la más leal. Me convertí en tus manos y quien me hubiera hecho tener más oídos para saber a ciencia cierta que hacer y no haber tenido tantos errores. Aprendí tanto como veces caí…

Salté. Me lo pediste. Y me vine a Hellas en la noche en la que se celebra tu cumpleaños en estas benditas tierras.  Y en ellas sigo, aprendiendo a decir tu nombre aún, aprendiendo aún que el mismo no es apto para todos. Quien camina tu senda, lleva la marca de lo diferente, lo que no es igual.  Lleva la marca de los que se atreven, de los que no son ni una cosa ni la otra, son las dos, o quizás algo muy diferente.

Estoy más perdida que nunca, hace tiempo que el camino me marea, la gente me marea, las comunidades y las ordenes me marean.  Y es ahora cuando más perdida estoy que tengo la luz de tus antorchas que me recuerdan de donde vengo y quien soy.

Aquella noche, en el Escorial, no sabía a donde me llevaría el nombre Pirforos. Hoy tampoco, si se que siguen siendo, tras 9 fantásticos años en tus caminos la única luz que sabe como me llamo capaz de ser guía y arma, consuelo y fuego.

Si me volvieran a pedir poner el primer pie en tu camino, tal y como pasó en aquella casa, 10 años atrás. Sin duda, lo haría.

Feliz luna nueva, feliz noche de Hekate.

20180812

Hace dos semanas, nueva vida.

Tanto tiempo he vivido siendo “la gorda”.

Deberíais ver mis fotos de pequeña, una niña quizás con tres o cuatro kilos de más y con tendencia a engordar. La mujer que me crio, acribillándome a dietas, amenazándome con mi futuro de gorda, donde nadie me iba a querer. Uno de los episodios más traumáticos de mi vida era bajar a la farmacia a pesarme. Era pequeña, recuerdo que aún me impresionaba cruzar sola la calle y volver con el papelito en la mano indicando que la semana había sido un desastre significaba cenar algo verde y sin sabor, mientras toda mi familia comía otra cosa.

Que gracioso era ir a comprar ropa, y escuchar a esta señora contarles a todos lo gorda que era y lo mal que quedaba la ropa de mayor que me tenía que comprar. Vamos a ver si le está bien la 42, porque si no le está bien, a esta le reviento la cabeza. Y lindezas por el estilo. Y yo, tras una cortina, llorando porque la jodida falda verde no me abrochaba por dos centímetros y jurándome que no volvería abrir la boca.

Después vino la adolescencia, atiborrarse, vomitar, y jugar con la anorexia un rato, para volver a la bulimia y jamás volver a vomitar. Se lo prometí a alguien y en la medida de lo posible, intento cumplir mi palabra.

Eso se han traducido en mis ciento y pico kilos, que sumado a mi metro cincuenta hacen que mi corazón pueda decir en cualquier momento se acabo. Al final, me convertí en la gorda con la que me amenazaron toda la vida, rodeada de gente que me quiere, pero a imagen y semejanza de lo que crearon de mi.

Llevo tantas veces queriendo adelgazar, especialmente desde los últimos 10 o 12 años, que no se ya ni como planteármelo. Ni siquiera confío en que esta vez sea la definitiva. Aunque algo dentro ha pasado con mi fuerza de voluntad respecto a el físico y de repente, he decidido que quiero vivir. Quiero subir al Acrópolis sin perder el aliento y que la gente deje de mirar atrás, cuando hay una cuesta y toca caminarla conmigo, para ver si estoy bien. Me cansé de no poder usar la ropa que quiero, que no, no son faldas, ni tacones, todo lo contrario, porque parezco Torrente y de no poder abrazar a mi mujer y a mi hijo sin una barriga gigante encima. Esta vez no es por físico. No es por el que dirán. No es porque es lo que toca. Es por mi. Es por demostrarme que mi cuerpo refleja a donde quiero llegar.

Así que hace tres semanas, tras una experiencia super intensa en mi camino mágico, decidí que ya estaba bien de excusas. Recorté cenas y las cambié por ensaladas, reduje los fritos, aún me peleo con los hidratos de carbono y he empezado a hacer ejercicio. Videos cutres de esos que hay en google, especializados para gente con obesidad. En solo dos semanas la balanza tiene casi diez kilos menos ¡Diez kilos! Empuje suficiente para coger mis ganas y elevarlas hasta el cielo. No se si será la definitiva, pero si se que no voy a recuperar esos diez kilos.

Escribo esto aun con el sudor de haber hecho una rutina cardiovascular y diez minutos en nuestra nueva máquina de steps. He pensado en la diosa Atenea en cada uno de mis movimientos. Ella es la diosa que ayuda a los héroes a ser dioses. Quizás convierta, algunos humanos en heroes.

¡Con fuerza, que se puede!

Iré subiendo fotos, cuando pierda un poquito más

 

 

Tiempo de acercarse a Hermes…

Llevo desde hace mucho tiempo, sintiendo que es tiempo de “conocer” más de cerca a los dioses masculinos de mi panteón. En el fondo siempre he sido una feminista, jajajaja. No, que va, supongo que por mi vida, y por el camino que he tenido me cuesta sintonizar con la energía masculina de nuestros dioses.

Y tuve la revelación hace algunas semanas mientras recogía una PS para Alex en correos. Le estaba hablando sin pensar mucho en ello. Realmente es difícil no hablarle cuando estás allí, el logo de la compañía es su cara. Con sus alas y todo. Así que no se como, seguro que “me lió” terminé diciéndole que quizás era tiempo para mi para hacerle una dedicación.

Lo dejé ahí detrás y una serie de “señales” han llegado a mi vida, de la mano del que calla todas las disputas. Así que más o menos estoy decidida. Empiezo un ciclo de tres meses con Hermes, ampliable a lo que quiera mi propio camino.

No es la primera vez que me cruzo con el Argifonte. Ya hicimos un primer contacto en el Templo de Hekate en Madrid hace algunos años, pero desde entonces, no me he atrevido a mas.

Tiempo de acercarme al que es en mi opinión, el más humano de los Dioses.

Salve a ti, alado mensajero divino! Que traes las palabras de los Dioses y eres el patrón de los caminantes!

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