Aster Heras

Diario de un sueño

Diez años atrás, un curso de magia o de Wicca, ya ni recuerdo. Alguien me pidió que me acercara a un altar y que llamara a la diosa genéricamente. De mi boca solo salió un nombre y no, no era ninguna diosa de la Wicca.

Luego todo pasó muy rápido, un viaje a Londres, una llave, una lectura de cartas. Recibí de ti la ayuda que necesité y solo quería darte las gracias. Una dedicación de 3 meses, pensé. A cambio de haberme dado tranquilidad y paz. Una dedicación al menos para saber quien eres.

Yo lo había pensado de otra forma, y cuando llegué al altar, aquella noche de Samhaim, un año mas tarde, yo tenía en la cabeza una cosa y pasó otra. El resumen es que acabé con una estrella de siete puntas en la palma de mi mano y con las rodillas en tu altar, en una noche de ensueño en el Escorial.

Y entonces, llegaste tu. Tumbaste mi mundo y lo pusiste cabeza abajo. Grecia, Dioses, Otra religión… después vino Galena y con ella el nuevo plan, tenía aún más sentido. Llego el Templo y me convertiste en la que probablemente ha sido la guardiana más torpe de tu sacerdocio, pero también la más leal. Me convertí en tus manos y quien me hubiera hecho tener más oídos para saber a ciencia cierta que hacer y no haber tenido tantos errores. Aprendí tanto como veces caí…

Salté. Me lo pediste. Y me vine a Hellas en la noche en la que se celebra tu cumpleaños en estas benditas tierras.  Y en ellas sigo, aprendiendo a decir tu nombre aún, aprendiendo aún que el mismo no es apto para todos. Quien camina tu senda, lleva la marca de lo diferente, lo que no es igual.  Lleva la marca de los que se atreven, de los que no son ni una cosa ni la otra, son las dos, o quizás algo muy diferente.

Estoy más perdida que nunca, hace tiempo que el camino me marea, la gente me marea, las comunidades y las ordenes me marean.  Y es ahora cuando más perdida estoy que tengo la luz de tus antorchas que me recuerdan de donde vengo y quien soy.

Aquella noche, en el Escorial, no sabía a donde me llevaría el nombre Pirforos. Hoy tampoco, si se que siguen siendo, tras 9 fantásticos años en tus caminos la única luz que sabe como me llamo capaz de ser guía y arma, consuelo y fuego.

Si me volvieran a pedir poner el primer pie en tu camino, tal y como pasó en aquella casa, 10 años atrás. Sin duda, lo haría.

Feliz luna nueva, feliz noche de Hekate.

20180812

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Hace dos semanas, nueva vida.

Tanto tiempo he vivido siendo “la gorda”.

Deberíais ver mis fotos de pequeña, una niña quizás con tres o cuatro kilos de más y con tendencia a engordar. La mujer que me crio, acribillándome a dietas, amenazándome con mi futuro de gorda, donde nadie me iba a querer. Uno de los episodios más traumáticos de mi vida era bajar a la farmacia a pesarme. Era pequeña, recuerdo que aún me impresionaba cruzar sola la calle y volver con el papelito en la mano indicando que la semana había sido un desastre significaba cenar algo verde y sin sabor, mientras toda mi familia comía otra cosa.

Que gracioso era ir a comprar ropa, y escuchar a esta señora contarles a todos lo gorda que era y lo mal que quedaba la ropa de mayor que me tenía que comprar. Vamos a ver si le está bien la 42, porque si no le está bien, a esta le reviento la cabeza. Y lindezas por el estilo. Y yo, tras una cortina, llorando porque la jodida falda verde no me abrochaba por dos centímetros y jurándome que no volvería abrir la boca.

Después vino la adolescencia, atiborrarse, vomitar, y jugar con la anorexia un rato, para volver a la bulimia y jamás volver a vomitar. Se lo prometí a alguien y en la medida de lo posible, intento cumplir mi palabra.

Eso se han traducido en mis ciento y pico kilos, que sumado a mi metro cincuenta hacen que mi corazón pueda decir en cualquier momento se acabo. Al final, me convertí en la gorda con la que me amenazaron toda la vida, rodeada de gente que me quiere, pero a imagen y semejanza de lo que crearon de mi.

Llevo tantas veces queriendo adelgazar, especialmente desde los últimos 10 o 12 años, que no se ya ni como planteármelo. Ni siquiera confío en que esta vez sea la definitiva. Aunque algo dentro ha pasado con mi fuerza de voluntad respecto a el físico y de repente, he decidido que quiero vivir. Quiero subir al Acrópolis sin perder el aliento y que la gente deje de mirar atrás, cuando hay una cuesta y toca caminarla conmigo, para ver si estoy bien. Me cansé de no poder usar la ropa que quiero, que no, no son faldas, ni tacones, todo lo contrario, porque parezco Torrente y de no poder abrazar a mi mujer y a mi hijo sin una barriga gigante encima. Esta vez no es por físico. No es por el que dirán. No es porque es lo que toca. Es por mi. Es por demostrarme que mi cuerpo refleja a donde quiero llegar.

Así que hace tres semanas, tras una experiencia super intensa en mi camino mágico, decidí que ya estaba bien de excusas. Recorté cenas y las cambié por ensaladas, reduje los fritos, aún me peleo con los hidratos de carbono y he empezado a hacer ejercicio. Videos cutres de esos que hay en google, especializados para gente con obesidad. En solo dos semanas la balanza tiene casi diez kilos menos ¡Diez kilos! Empuje suficiente para coger mis ganas y elevarlas hasta el cielo. No se si será la definitiva, pero si se que no voy a recuperar esos diez kilos.

Escribo esto aun con el sudor de haber hecho una rutina cardiovascular y diez minutos en nuestra nueva máquina de steps. He pensado en la diosa Atenea en cada uno de mis movimientos. Ella es la diosa que ayuda a los héroes a ser dioses. Quizás convierta, algunos humanos en heroes.

¡Con fuerza, que se puede!

Iré subiendo fotos, cuando pierda un poquito más

 

 

Tiempo de acercarse a Hermes…

Llevo desde hace mucho tiempo, sintiendo que es tiempo de “conocer” más de cerca a los dioses masculinos de mi panteón. En el fondo siempre he sido una feminista, jajajaja. No, que va, supongo que por mi vida, y por el camino que he tenido me cuesta sintonizar con la energía masculina de nuestros dioses.

Y tuve la revelación hace algunas semanas mientras recogía una PS para Alex en correos. Le estaba hablando sin pensar mucho en ello. Realmente es difícil no hablarle cuando estás allí, el logo de la compañía es su cara. Con sus alas y todo. Así que no se como, seguro que “me lió” terminé diciéndole que quizás era tiempo para mi para hacerle una dedicación.

Lo dejé ahí detrás y una serie de “señales” han llegado a mi vida, de la mano del que calla todas las disputas. Así que más o menos estoy decidida. Empiezo un ciclo de tres meses con Hermes, ampliable a lo que quiera mi propio camino.

No es la primera vez que me cruzo con el Argifonte. Ya hicimos un primer contacto en el Templo de Hekate en Madrid hace algunos años, pero desde entonces, no me he atrevido a mas.

Tiempo de acercarme al que es en mi opinión, el más humano de los Dioses.

Salve a ti, alado mensajero divino! Que traes las palabras de los Dioses y eres el patrón de los caminantes!

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Ante los Incendios, reacciones…

 

Hellas está ardiendo de nuevo. Un año más, solo que esta vez, los pinos y un barrio mal diseñado fueron la trampa mortal de 70 almas, quizás más.  Hace dos días hacía un viento horrible. Nos despertamos y hasta que me acuerdo de decir, hoy voy a hacer algo bonito con este día. No me di cuenta de que algo raro pasaba hasta las 12.30 que salí al jardín a recoger la ropa. Una luz rosa llamó mi atención. Afiné el olfato y la vista, el sol se podía mirar sin protección, tras una inmensa cortina de cenizas. Mandé a Alex dentro. Y yo lo seguí. Dos minutos después descubrí que el incendio era en Kineta, cerca de Corinthos. Está demasiado lejos como para que llegue el humo así. Debe ser que el incendio es grande. Me fui a Facebook.

Fotos de mis amigos, de las noticias y alguna cosa más me contaron más pronto que tarde que no era solo Kineta. Una serie de focos se habían levantado en torno al Atica y literalmente “estábamos rodeados”. Pentéli, Rafina, Mati, Kineta y perdí la cuenta. Llega Galena y viene asustada, lleva todo el día en el trabajo, le hago un resumen de la situación. Mañana (hoy) iremos a llevar comida y fármacos a su empresa que van a hacer una recogida para llevarlos al punto más afectado.

La tarde va pasando con noticias, confirmaciones de amigos de que todos los suyos están bien y llamadas telefónicas de la gente de España, preocupados porque es fácil confundir el Atica con Atenas y es normal, cuando lo escuchas ante una catástrofe así.

Tres días de luto nacional, el mandamás de la Iglesia Ortodoxa diciendo que la culpa es de Tsipras por ser Ateo (ni está casado religiosamente, ni ha bautizado a sus hijos, ni juró su cargo de presidente ante la biblia) y de los homosexuales por casarnos, gentuza que aprovecha para hacer guerra política de esto… en fin esto es Grecia. La moderna, heredera de Constantinos y del Imperio Otomano.

Espera…espera…

Entre la oscuridad, Ella se pone de pie. Hellas, barre toda la oscuridad y llama a sus gentes. Y nace la solidaridad. Personas que abren sus casas para recoger a las miles de familias que han perdido la suya, las compañías de teléfono ofrecen minutos gratis para todos, solo para que podamos comunicarnos bien y no tener problemas, cafeterias trabajando gratis, asociaciones de padres que se juntan en pleno verano para recoger fondos, pescadores saliendo al mar a recoger a las victimas. En resumen, Hellas, mi Hellas, la misma a la que amo y por la que me levanto con mi mejor sonrisa. Mi casa y la de mi familia.

Me quedo con Ella, me quedo en la luz azul de sus manos. La Tierra se levantará y volverán los arboles a ella. A los que la habitamos nos queda aún mucho que aprender, pero escuchar su llamada y darle una mano al que vive una pesadilla mayor que la nuestra es un buen comienzo. Sin escuchar nada más. Sin necesitar nada mas.

Y ahora, a mover las manos.

P.D Estamos bien.

Ritual para encontrar a tu dios patrón.

Dentro de la lógica del camino heroico (el camino del mago, el del practicante) hace años desarrollé un pequeño ejercicio para encontrar a tu deidad patrona.

Se que en el Helenismo más tradicional no está contemplado el patrocinio de una divinidad hacia una persona, quizás no se le llame así, pero si que creo firmemente que los Dioses, tienen sus periodos y etapas con nosotros y que algunos de ellos permanecen cerca de nuestras vidas con más presencia que otros. Seguramente los buscamos nosotros y no es al revés, pero el punto es que cuando se me planteó la idea de trabajar más de cerca con un dios, después del terremoto que Hekate causó en mi vida, este ritual vino a mi sin casi pensarlo.

Preparación: Decora un altar con un mantel blanco o rojo. Pon en el centro un cuento para libar y vino de una calidad buena en una botella de cristal, no tiene que estar decorada pero evita el plástico. Un incensario, unas flores, las estatuas de los Dioses si las tienes o una foto impresa es suficiente. Puedes trenzar una corona de olivo, o de hiedra y ponerla en tu cabeza, antes de empezar. Viste ropa de ritual o la mejor ropa que tengas.

Cuando termines de colocar el ritual y tu estés listo. Prepara agua para purificarte. Coge una rama de laurel y encendiéndola con fuego métela en un cuenco con agua. Cuando el fuego toque el agua di: “En el nombre de los Sagrados Dioses, consagro esta agua para que limpie y purifique este lugar y a nosotros mismos”.

Da un paseo por la habitación, asperjando agua con las manos, en deosil y di “con esta agua, te purifico” después lávate las manos, y visualiza como todo lo sucio y mundano se queda en el agua. Saca el bol de la habitación.

Prepárate para invocar a los Dioses:

Himno a todos los Dioses de Proclo

Versión en Español:

Oídme, oh Dioses, vosotros que gobernáis el timón
De la sagrada sabiduría, y que, encendiendo en las
Animas de los hombres la llama del deseo del retorno,
Las atraéis hacia los Inmortales, dándoles
Por las indecibles iniciaciones de los himnos;
El poder de evadirse de la oscura caverna
Y de purificarse. ¡Oídme, poderosos liberadores!
Concededme, por la comprensión de los libros divinos
Y disipando la tiniebla que me rodea, una luz
Pura y santa a fin de que pueda comprender con claridad
Al Dios incorruptible y también al hombre que yo soy.
Que un Daimon perverso jamás,
Asediándome de males, me retenga,
Eternamente cautivo en oleaje del olvido,
¡Alejándome de los Dioses!
Que jamás, una expiación aterradora,
Me encadene en la prisión de la vida (del cuerpo)
Cayendo mi alma en las heladas olas de la generación
Y en las que no quisiera errar demasiado tiempo!
Oídme, vosotros, oh dioses, soberanos de deslumbrante sabiduría,
Revelad al que se apresura en el sendero ascendente
Del retorno, los santos éxtasis y las iniciaciones
¡Que residen en el corazón de las sagradas palabras!

Haz una libación de vino, enciende el incienso y levántalo por encima de tus ojos y di:

“Soberanos Dioses, Amados Inmortales, elevo este incienso como ofrenda para vosotros, gloria siempre para los Dioses! Alabados seáis!”

Trabajo Interior

Siéntate enfrente del altar, o mantente de pie como prefieras. Lo importante es que estés cómodo. Cierra los ojos. Relájate y deja que tu cuerpo lo haga contigo. Hay mucha niebla a tu alrededor, tanta que no puedes ver. Respira esa neblina fresca. Deja que abrace tu cuerpo y usa esa agradable sensación para relajarte más.

Cuenta hasta tres, y cuando termines mira hacia abajo. Estás de pie y ves claramente tus dos pies en un camino de tierra. Cuando levantes la vista, la neblina habrá desaparecido. Comienza a andar despacio y sin prisa ese camino.

¿Qué ves? ¿Personas? ¿Tu familia? ¿Tus ancestros? Vas a descubrir pequeñas ventanas, una especie de televisiones que tienen momentos de tu vida. Contémplalos y trata de no juzgar. Solo míralos con amor y orgullo, gracias a esos momentos eres lo que eres ahora. No lo olvides. Sigue caminando.

¿Cómo está ahora el camino? ¿Cómo estás tu? ¿Qué ropa llevas? ¿Es de día o es de noche?

Quizás veas los hechos que van apareciendo en un orden de tiempo, o quizás sean desordenados. Disfruta de tu vida. De tu propio camino. Trata de no pensar en si hiciste las cosas bien o mal, solo vívelas de nuevo como paradas en el viaje. Como recuerdos que forman la persona en la que te has convertido.

Ahora visualiza en tu coronilla una luz, un punto de energía que se eleva y te conecta al resto del universo, respira hondo y siente como a través de ese punto en la coronilla creces, creces, creces y te elevas a las Estrellas. Respira hondo un par de veces y cada vez que sueltes el aire “encógete” de nuevo, hasta recuperar tu tamaño habitual pero trae contigo la energía a la que te conectaste arriba.

En medio del camino de tu vida, miras a uno de los lados. En una colina un poco elevada,  hay una pequeña Acrópolis. Te diriges hacia allí y entras. Hay un pequeño Santuario, pueden ser uno, dos o tres… pero lo normal es que sea uno. Con todo el respeto del mundo, te dispones a entrar. En el marco de la puerta, dices tu nombre en voz alta y esperas confirmación de que puedes pasar dentro. Si sientes que no debes hacerlo, date la vuelta. Si la respuesta es positiva, pasa. Dirígete al altar. Hay una estatua tapada con una tela azul oscura. Con todo el respeto del mundo nuevamente acércate a la estatua y di.

¿Cuál es si lo tengo, mi dios patrón? 

Destapa la estatua y descúbrelo. Tómate unos minutos para procesar la información. Espera a ver si el dios se manifiesta. Puedes pedir señales para confirmar que la información que has recibido es correcta y no producto de tus deseos. Los Dioses suelen manifestarse de forma clara en estos casos.

Visualiza como pones incienso a la estatua del dios@ y da las gracias. Comprométete a hacerle una ceremonia con ofrendas en cuanto puedas. Si quieres en esa ceremonia puedes preparar unos votos. Deja el templo y la Acrópolis y vuelve al camino. Visualiza como tu cuerpo está cargado con energía dorada y como te sientes conectado al dios que te ha recibido en el Santuario. Eres feliz y estás feliz. En el camino, hay una puerta que se dice presente, en letras doradas “presente”. Abrela, pasa dentro y cierra tras de si. La niebla aparece de nuevo alrededor de ti, conforme se hace más densa recuperas la conexión con tu cuerpo, sientes donde estás sentado, te haces consciente de la habitación. A la de tres, la niebla desaparece.

Una, dos, tres.

Bienvenido al mundo.

Si quieres, puedes buscar un Himno para tu dios o improvisarlo tu mismo. Darle las gracias, hacer una nueva libación y cerrar el ritual.

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Entidades de cambio

El invierno oscuro, el pasado invierno, la vida nos volvió a sorprender. Fue una tormenta, una noche de esas oscuras del alma, un camino con Demeter la diosa Madre que pierde a su hija. El sendero por primera vez en mucho tiempo me dio miedo y el dolor se volvió un perro negro al que casi no podía tocar. Aún queda algún efecto colateral que otro pero no importa. En el camino del retorno hay que pagar siempre peaje, dice uno de mis amigos.

La tela de araña que estaba tejiendo, pensaba que para mi, dejó de aguantar tanta palabra inútil y tanto sentimiento forzado. Se rompió y me dejó colgando y sola con una sola hebra que me sujetaba. Pensé que eran los dioses, y entonces sus voces también callaron. Pensé que era Hellas y también ella se esfumó debajo de mis pies convertiéndose solo en este país de muggles que a veces me saca de mis propias casillas.

Y entonces, cuando la Tierra se quebró y el agua me inundó hasta las cejas, el mundo a pedazos se escapó bajo mis pies. El camino dejó de ser difícil para simplemente dejar de estar. Para dejar de ser. Fue entonces cuando me perdí.

Pero un buen día me ardían las manos, y sentí que mi voluntad seguía teniendo algo que decir, en el pecho seguía latiendo algo que podía volver a crear, volver a sentirse el alquimista por un momento eterno, fue entonces cuando me acordé de la estrella más lejana del firmamento. Esa que siempre está ahí para alimentar nuestras redes. Así que en medio de un círculo sin espacio ni tiempo hice lo que mejor sabía hacer, tejer. Conectada a la fuente madre, volví a rehacer mi tela de araña. Dueña de mi espacio y de mi vida, recoloqué en la tela de araña las cosas que quedaban. Esta vez, no era ni azul, ni blanca, ni tenía la risa de la Sacerdotisa, ni las manos siempre sabias del mago. Pero era mía. Y haría lo que quisiera en ella.

Y es así como, renaciendo de las cenizas, reconstruí mi mundo. Es así como toca empezar de nuevo, pero habiendo andado ya parte del camino. Es así como el código, el camino sagrado que nos lleva a lo divino se transforma en la única forma de seguir siendo yo. Y da igual cuantas veces y cuanto se haya cobrado el camino, déjame dos minutos y voy a contarte como el Orden de los Cinco puede definir mi existencia. Las manos en el aire, empieza la función, es hora de sacar al conejo blanco de la chistera… Y saltar. Al fin y al cabo todos nosotros somos, entiendades de cambio, creadores de nuestra propia existencia.

 

La imagen puede contener: una o varias personas

 

Homofobia en los servicios públicos

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Desde que llegamos a Grecia, especialmente desde que lealmente hemos decidido salir del armario nos hemos encontrado con algunos funcionarios, que parecen que se escaparon de una de las escenas más añejas de Cuéntame.

La Hélade de Pericles, desaparece y se transforma en la Grecia oscura especialista en darle patadas en el trasero a la gente que se atreve a llevarle la contraria, la Grecia de Constantinos, la de la Iglesia, la supersticiosa…

La primera vez fue en el registro civil. La mujer, que se pasó presignándose dos horas antes de ser capaz de teclear el nombre de dos mujeres dentro de la aplicación para declarar válido el acuerdo de convivencia entre Galena y yo, lloraba tratándome de explicar que el “pecado” caía sobre ella y que Ambrosio (uno de los peces gordos de la Iglesia Ortodoxa) había declarado malditos a todos los que ayudaran a los homosexuales.

Seriously.

Un funcionario negándose a hacer su trabajo bajo pena de esta maldito por la Iglesia.

De película ¿eh?

La buena samaritana loqueó cuando le pregunté si podíamos incluir al peque en nuestra familia…. ¿Entonces, como has tenido un hijo?- me preguntó- En serio quiere que se lo explique, señora?. Le respondí.

Y ahí quedó todo… me dio el papel diciéndome que eramos la primera pareja homosexual de Kallithea en registrarse.

-Ah si? No lo hubiera imaginado jamás, buena mujer- pensé…

Y…

Ayer fuimos a Hacienda, que aquí “no somos todos” pero casi.

Resulta que por hache y por be no habíamos actualizado nuestros datos. Ilusa de mi, que pensé que con declarar la nueva situación civil en el registro y en el ayuntamiento el sistema se actualizaría solo.

El sistema es que no hay sistema. Y cada cosa que haces, tienes que declararla con mil papeles en todos lados. Así que al llegar a la Eforia y preguntar por una clave que necesitamos para hacer la declaración de la Renta por Internet, nos informaron que teníamos que actualizar:

-Los pasaportes ( que además eran nuevos).

-La nueva dirección.

-El estado civil.

Cada una de estas cosas rellenando una solicitud y adjuntando un centenar de papeles. Bueno, no importa, algo normal en Grecia.

Ahora que… para actualizar el estado civil esta señora me estaba exigiendo que debía invitar a mi señora esposa a mi casa con una solicitud de hospitalidad. Le pregunté si su marido había hecho lo mismo con ella y bajé a la calle a rezar a Hermes y a hacerle una fotocopia de nuestro contrato de convivencia, de nuestro matrimonio en España (traducido a griego) y del contrato del piso, que decía que llevabamos viviendo juntas, desde que entramos a el. A la tercera vez que en vez de usar la palabra “pareja” usó la palabra “tu amiga” le dije que o cambiaba el tono o llamaría a la policía, le recordé que Grecia era un país Europeo, que recibía turismo y trabajadores de otros países y que eso implicaba cierta tolerancia que ella no estaba teniendo.

Finalmente se debió de apiadar de nosotros. Porque pasó de tener mala cara a mirarnos con cara de “pobrecitas”.  Y aunque evitó por encima de todo la palabra “mujer”, dejó de usar también “amiga” dejándolo solo en pronombres personales.

El punto es que al final nos dio el jodido papel. Y ayer hicimos la declaración por Internet, en la página del Estado, la cual daba error constantemente porque los dos números fiscales pertenecían a dos mujeres “introduce en uno de los campos, el número del hombre” decía….. grgrgrgr

Como se echa de menos a veces, respirar Chueca, darse la mano y pelearse contra la homofobia sabiendo que la ley te protege ( que aquí empieza a ser algo así, pero vaya cinco años que llevamos).

Si vienes a vivir a Grecia y eres gay, y tienes pareja. Te voy a dar un consejo. Algo que me dijo a mi una abogada hace un par de años y que he seguido a raja tabla. Colecciona tickets, recibos, contratos, y pruebas de que tu vida es en pareja, porque siempre habrá a algún idiota al que se lo tienes que demostrar. Si alquilas un piso a nombre de los dos, la declaración de la renta a nombre de las dos también, y así… vincularos a través de todo lo que podáis y así podréis tener el honor de darle una bofetada moral a quien se atreva a deciros algo 🙂 y os ahorraréis muchos dolores de cabeza.

Feliz Orgullo gente, que nadie robe vuestros sueños.

Bouphonia/Dipolieia

1609579_744293382309407_489524577376179332_nEl día 14 del mes Skiphorion, celebramos un sacrificio en honor al Zeus de la Polis.  El nombre de la festividad significa exactamente eso. Zeus (Διας) de la Polis (Πολιεια), la otra forma de llamar al sacrificio hace referencia al animal sacrificado al dios.

El festival ya era considerado antiguo en la Grecia Clásica y se consideró de hecho parar de celebrarlo debido a su antigüedad. Las razones del ritual se resumen en demostrar que el asesinato siempre trae culpabilidad incluso cuando se realice por buenas razones.

En un recinto sagrado, se colocaba en el centro cereal consagrado y a un grupo de bueyes. El primero de los animales en comer era asesinado, el “asesino” debía huir dejando el hacha tras de si. Por supuesto el Buey, producto del sacrificio se consumía en la fiesta. Después de eso era celebrado un juicio donde se juzgaba y se buscaba al asesino, la culpa iba de un lado al otro hasta que finalmente, se culpaba al hacha, que se tiraba al mar.

Se cree que este ritual puede tener origen en un cambio de costumbres culturales. Los altares micénicos eran mesas donde se colocaban las ofrendas no estructuras para quemar animales o para sacrificarlos. Podemos suponer que en los tiempos clásicos el festival empezó con un animal comió las ofrendas de un altar a Zeus y un creyente indignado con el acto lo mató. La victima después se sacrifica y se come, recordando a las antiguas tradiciones que viven dentro de las modernas.

¿Cómo celebrar esta festividad moderna?

Puedes hacer un buey en galleta y en pan y ofrendárselo a Zeus leyendo el himno homérico XXIII, como protector de las ciudades e incluso agregando si tienes una divinidad propia de tu ciudad, puedes incluirla en el ritual, por ejemplo para los que viven en Cádiz, en España sería buena idea agregar, a Herakles.

Mi niño ha pasado de curso

Después del Bullying, de los nervios, de las miles de horas de deberes, del esfuerzo, hoy fui a buscar sus notas. El niño, pese a la vida loca que le rodea, ha pasado el curso, con las mejores notas posibles.

Un regalo para la profesora y un diploma, resumen el esfuerzo de nuestro año. Es el primero de muchos, pero este siempre se quedará en nuestra memoria. La Señorita Stella y el Colegio Público Cuarto de Kallithea, se quedaran siempre en nuestro corazón.

Solo los Dioses saben cuan orgullosa estoy de el. Sólo los Dioses escuchan mis plegarias para que siempre estén con el y en cada cosa que haga.

Ahora, vienen las vacaciones… y en Septiembre, a por el siguiente reto 🙂

Enhorabuena!! ❤

Συν Αθηνά…

Hay una refrán, que es la versión del “A Dios rogando y con el mazo dando” dedicado a la diosa Atenea que se usa desde la Antigua Grecia. Una frase llena de poder que viene a decir. “Mueve tus manos y Atenea te ayudará” Amo ese dicho porque resume en gran medida el carácter de una diosa que entiende a los humanos como muy pocas otras y que siempre nos ayuda a elevarnos y a estar cerca de las virtudes, conociendo nuestras limitaciones.

Hoy es Plintiria, el festival de purificación de la patrona de esta bella ciudad en la que me encuentro. Se supone que la diosa se iba de la ciudad en este día para que los humanos pudieramos renovar nuestros pactos con ella. Ahora bien, yo creo que su presencia no puede dejar nunca esta ciudad por completo, incluso cuando ella no está aquí. Vivir aquí es un privilegio, saberla aquí es el regalo que todos los ciudadanos de su polis, tenemos.

La imagen de la diosa Atenea está llena de prejuicios. De hecho, he escuchado una lista de adjetivos que más allá de definirla la han etiquetado en un arquetipo que quienes la conocemos no podemos identificar con su esencia.

La patrona de los héroes, de la filosofia y la sabiduría, la diosa del telar, de las Artes y especialmente de las femeninas. La única que conoce donde se encuentra el rayo de Zeus. La identifican más. La Promaxos, quien en primera linea de la batalla defenderá siempre a los suyos.

Ella apareció en mi vida inesperadamente, yo también estaba atrapada en todos esos arquetipos, que la dibujan como una diosa egoista, masculina, esteril y poco interesante. Llegué a su casa hace 9 años, a presentar mis respetos. Bajé del Acrópolis con el azul de su mirada dentro de mi corazón y ya jamás volví a ser la misma.

Ella es la diosa que entiende que soy humana, ella es el telar por donde caminar incluso cuando me equivoco, siempre hay una hebra que me recoge y me devuelve al centro. Ella es quien sujeta mis manos y para mi mente cuando las batallas no son necesarias. Ella es cada una de mis letras, y de mis pensamientos.

Ella son mis pasos en su divina tierra. Ella es cada una de las veces que me he levantado después de caerme para aprender a no cometer de nuevo los mismos errores. Ella es mi mente buscando salidas, cuando me pierdo y también cuando me invento.

Ella es la chispa de inspiración y la estabilidad de mis andamios al caminar.

No hay palabras que puedan definir lo que siento cada vez que consigo traerla cerca de mi, cada vez que conecto con su ser, cada vez que me siento parte de lo que Ella es.

Tu que me has enseñado que no todo es blanco, ni negro, que me has contado que los héroes pueden también luchar con sus actos y no solo con palabras, que me has recibido siempre en tu ciudad como una de los tuyos.

Poliouxos, que reinas sobre la Roca Sagrada, que protejes con tu manto la preciosa ciudad que gobiernas, que eres el principio de lo sensato en el camino humano.

Mi lealtad, mi honor, mi amor… para ti.