Aster Heras

Diario de un sueño

10 añazos!

Hace diez años la vida me dió una segunda oportunidad.

Con la cabeza sin pelo y 3.670 a las 17.20 de la tarde, nacía mi niño. Podría decir muchas cosas de ese día pero todas sobran. Tenía tanto miedo como alegría y solo quería que ese ser pequeñito que tenía en las manos, no pasara las mismas penas que había pasado yo.

“Te voy a querer siempre” le prometí. Que tontería prometer eso para una madre, me imagino. Pero yo igual lo hice. El tenía que saberlo y yo también.

Crecía y crecía. Pronto llegó Galena a nuestras vidas y nuestra familia se fue formando. Perdí mucho tiempo con el los primeros años por “trabajo no remunerado” y cuando me di cuenta, me prometí, esta vez a mi misma que eso no volvería a pasar. Ahora doblo agendas, el tiempo y el espacio pero no hay día en que yo no lo dedique dos o tres horas de tiempo activo a el peque.

Alex es uno de mis grandes maestros en esta vida. Su inocencia, su caracter firme, su sinceridad, su naturaleza y sus abrazos me han dado aire tantas veces que ya perdí la cuenta.

Alex ha pasado de ser ese ser que me necesitaba cada día  a ser un ser independiente que toma sus propias decisiones y pelea sus propias batallas. Los años vuelan y llegara el momento en el que se convierta en un hombre con una vida propia. Nosotras seguiremos ahí, de otra forma, pero ahí. Y eso es lo que me esfuerzo cada día que entienda. Siempre hay una puerta abierta en esta casa, un abrazo y unas palabras. Siempre seré su madre y el siempre será mi niño. Estos diez años han sido una experiencia increible, espero que al menos sean 100 más juntos.

 

Gracias mi amor, eres uno de los pilares de mi vida.

Felicidades!!

 

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2 de Octubre, Mamá

Entre el día que naciste y el día que moriste, estoy yo. Por eso este día dos, hemisferio de los dos días más importantes de tu existencia, quiero escribirte de nuevo.

El otro día fuí al funeral de la madre de una amiga, un funeral heleno, oficiado por ella misma. Cuando estaba ordenando bajar a su madre a la tumba y los enterradores empezaron a echar tierra encima del ataud, mi amiga le dijo unas palabras a su madre.

“Estoy orgullosa de la matriz que me trajo al mundo, de ser el testigo vivo de tu existencia en el mundo”.

Y se dibujaron frente a mi tus rizos rubios, tus ojos grises y los dos únicos recuerdos que tengo de ti en mi memoria. Los bailes en el cuarto, en el pasillo pequeño que había antes de la cama y el día que volviste del hospital, seguro que fue para tu cumpleaños, que me senté en tus rodillas y me abrazaste pese a que era evidente que te dolían.  Esos dos recuerdos que he guardado en mi mente como dos tesoros para recordarme que yo también tengo madre, cada vez que no sabía de donde venía.

Solo quiero decirte gracias. Gracias por darme la vida y darme el caracter que tengo, que sin duda viene de ti y de los tuyos. Gracias por darme Granada, Alamedilla y Marruecos. Gracias por que tus cintas de dibujos animados, y tus discos de música me acompañaron cada día de mi infancia y juventud.  No hay ni un día que no te piense. No hay ni un dia que en mi memoria no sigas viva.

Que la Tierra te sea leve,  y que los dioses te tengan cerca, estoy segura de que estés donde estés, no estas lejos de tu familia.

Te amo mami, gracias por todo.

La diosa que teje mis días….

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Cinco años, Hellas, gracias

Cerramos, mi familia y yo, cinco años de nuestra aventura griega, sin mucho plan de que se termine.

En cinco años, hemos aprendido tantas cosas que nuestra vida ahora sería un poco extraña en otro sitio. Como ya sabéis el sueño a veces ha sido un poco pesadilla pero, nada de lo que arrepentirse, la vida es para aprender y los malos momentos estan para valorar los buenos.

Grecia, concretamente Atenas nos ha dado la tranquilidad de un hogar y medios suficiente para poner valernos por nosotras mismas. Nos ha hecho pelear por nuestra familia con uñas y dientes, ya que la homofobia está a la orden del día entre estas calles. Nos ha dado Filotimo, Filoxenia, Xaris. Tantas palabras que ahora forman ladrillos en nuestros días.

La Tierra de los Dioses, la que es ahora nuestra casa, nos ha tratado bien. Respiramos en ella futuro y anclamos los pies en su tierra para seguir andando.

Aquí seguimos. En casa.

Diez años atrás, un curso de magia o de Wicca, ya ni recuerdo. Alguien me pidió que me acercara a un altar y que llamara a la diosa genéricamente. De mi boca solo salió un nombre y no, no era ninguna diosa de la Wicca.

Luego todo pasó muy rápido, un viaje a Londres, una llave, una lectura de cartas. Recibí de ti la ayuda que necesité y solo quería darte las gracias. Una dedicación de 3 meses, pensé. A cambio de haberme dado tranquilidad y paz. Una dedicación al menos para saber quien eres.

Yo lo había pensado de otra forma, y cuando llegué al altar, aquella noche de Samhaim, un año mas tarde, yo tenía en la cabeza una cosa y pasó otra. El resumen es que acabé con una estrella de siete puntas en la palma de mi mano y con las rodillas en tu altar, en una noche de ensueño en el Escorial.

Y entonces, llegaste tu. Tumbaste mi mundo y lo pusiste cabeza abajo. Grecia, Dioses, Otra religión… después vino Galena y con ella el nuevo plan, tenía aún más sentido. Llego el Templo y me convertiste en la que probablemente ha sido la guardiana más torpe de tu sacerdocio, pero también la más leal. Me convertí en tus manos y quien me hubiera hecho tener más oídos para saber a ciencia cierta que hacer y no haber tenido tantos errores. Aprendí tanto como veces caí…

Salté. Me lo pediste. Y me vine a Hellas en la noche en la que se celebra tu cumpleaños en estas benditas tierras.  Y en ellas sigo, aprendiendo a decir tu nombre aún, aprendiendo aún que el mismo no es apto para todos. Quien camina tu senda, lleva la marca de lo diferente, lo que no es igual.  Lleva la marca de los que se atreven, de los que no son ni una cosa ni la otra, son las dos, o quizás algo muy diferente.

Estoy más perdida que nunca, hace tiempo que el camino me marea, la gente me marea, las comunidades y las ordenes me marean.  Y es ahora cuando más perdida estoy que tengo la luz de tus antorchas que me recuerdan de donde vengo y quien soy.

Aquella noche, en el Escorial, no sabía a donde me llevaría el nombre Pirforos. Hoy tampoco, si se que siguen siendo, tras 9 fantásticos años en tus caminos la única luz que sabe como me llamo capaz de ser guía y arma, consuelo y fuego.

Si me volvieran a pedir poner el primer pie en tu camino, tal y como pasó en aquella casa, 10 años atrás. Sin duda, lo haría.

Feliz luna nueva, feliz noche de Hekate.

20180812

Hace dos semanas, nueva vida.

Tanto tiempo he vivido siendo “la gorda”.

Deberíais ver mis fotos de pequeña, una niña quizás con tres o cuatro kilos de más y con tendencia a engordar. La mujer que me crio, acribillándome a dietas, amenazándome con mi futuro de gorda, donde nadie me iba a querer. Uno de los episodios más traumáticos de mi vida era bajar a la farmacia a pesarme. Era pequeña, recuerdo que aún me impresionaba cruzar sola la calle y volver con el papelito en la mano indicando que la semana había sido un desastre significaba cenar algo verde y sin sabor, mientras toda mi familia comía otra cosa.

Que gracioso era ir a comprar ropa, y escuchar a esta señora contarles a todos lo gorda que era y lo mal que quedaba la ropa de mayor que me tenía que comprar. Vamos a ver si le está bien la 42, porque si no le está bien, a esta le reviento la cabeza. Y lindezas por el estilo. Y yo, tras una cortina, llorando porque la jodida falda verde no me abrochaba por dos centímetros y jurándome que no volvería abrir la boca.

Después vino la adolescencia, atiborrarse, vomitar, y jugar con la anorexia un rato, para volver a la bulimia y jamás volver a vomitar. Se lo prometí a alguien y en la medida de lo posible, intento cumplir mi palabra.

Eso se han traducido en mis ciento y pico kilos, que sumado a mi metro cincuenta hacen que mi corazón pueda decir en cualquier momento se acabo. Al final, me convertí en la gorda con la que me amenazaron toda la vida, rodeada de gente que me quiere, pero a imagen y semejanza de lo que crearon de mi.

Llevo tantas veces queriendo adelgazar, especialmente desde los últimos 10 o 12 años, que no se ya ni como planteármelo. Ni siquiera confío en que esta vez sea la definitiva. Aunque algo dentro ha pasado con mi fuerza de voluntad respecto a el físico y de repente, he decidido que quiero vivir. Quiero subir al Acrópolis sin perder el aliento y que la gente deje de mirar atrás, cuando hay una cuesta y toca caminarla conmigo, para ver si estoy bien. Me cansé de no poder usar la ropa que quiero, que no, no son faldas, ni tacones, todo lo contrario, porque parezco Torrente y de no poder abrazar a mi mujer y a mi hijo sin una barriga gigante encima. Esta vez no es por físico. No es por el que dirán. No es porque es lo que toca. Es por mi. Es por demostrarme que mi cuerpo refleja a donde quiero llegar.

Así que hace tres semanas, tras una experiencia super intensa en mi camino mágico, decidí que ya estaba bien de excusas. Recorté cenas y las cambié por ensaladas, reduje los fritos, aún me peleo con los hidratos de carbono y he empezado a hacer ejercicio. Videos cutres de esos que hay en google, especializados para gente con obesidad. En solo dos semanas la balanza tiene casi diez kilos menos ¡Diez kilos! Empuje suficiente para coger mis ganas y elevarlas hasta el cielo. No se si será la definitiva, pero si se que no voy a recuperar esos diez kilos.

Escribo esto aun con el sudor de haber hecho una rutina cardiovascular y diez minutos en nuestra nueva máquina de steps. He pensado en la diosa Atenea en cada uno de mis movimientos. Ella es la diosa que ayuda a los héroes a ser dioses. Quizás convierta, algunos humanos en heroes.

¡Con fuerza, que se puede!

Iré subiendo fotos, cuando pierda un poquito más

 

 

Tiempo de acercarse a Hermes…

Llevo desde hace mucho tiempo, sintiendo que es tiempo de “conocer” más de cerca a los dioses masculinos de mi panteón. En el fondo siempre he sido una feminista, jajajaja. No, que va, supongo que por mi vida, y por el camino que he tenido me cuesta sintonizar con la energía masculina de nuestros dioses.

Y tuve la revelación hace algunas semanas mientras recogía una PS para Alex en correos. Le estaba hablando sin pensar mucho en ello. Realmente es difícil no hablarle cuando estás allí, el logo de la compañía es su cara. Con sus alas y todo. Así que no se como, seguro que “me lió” terminé diciéndole que quizás era tiempo para mi para hacerle una dedicación.

Lo dejé ahí detrás y una serie de “señales” han llegado a mi vida, de la mano del que calla todas las disputas. Así que más o menos estoy decidida. Empiezo un ciclo de tres meses con Hermes, ampliable a lo que quiera mi propio camino.

No es la primera vez que me cruzo con el Argifonte. Ya hicimos un primer contacto en el Templo de Hekate en Madrid hace algunos años, pero desde entonces, no me he atrevido a mas.

Tiempo de acercarme al que es en mi opinión, el más humano de los Dioses.

Salve a ti, alado mensajero divino! Que traes las palabras de los Dioses y eres el patrón de los caminantes!

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Ante los Incendios, reacciones…

 

Hellas está ardiendo de nuevo. Un año más, solo que esta vez, los pinos y un barrio mal diseñado fueron la trampa mortal de 70 almas, quizás más.  Hace dos días hacía un viento horrible. Nos despertamos y hasta que me acuerdo de decir, hoy voy a hacer algo bonito con este día. No me di cuenta de que algo raro pasaba hasta las 12.30 que salí al jardín a recoger la ropa. Una luz rosa llamó mi atención. Afiné el olfato y la vista, el sol se podía mirar sin protección, tras una inmensa cortina de cenizas. Mandé a Alex dentro. Y yo lo seguí. Dos minutos después descubrí que el incendio era en Kineta, cerca de Corinthos. Está demasiado lejos como para que llegue el humo así. Debe ser que el incendio es grande. Me fui a Facebook.

Fotos de mis amigos, de las noticias y alguna cosa más me contaron más pronto que tarde que no era solo Kineta. Una serie de focos se habían levantado en torno al Atica y literalmente “estábamos rodeados”. Pentéli, Rafina, Mati, Kineta y perdí la cuenta. Llega Galena y viene asustada, lleva todo el día en el trabajo, le hago un resumen de la situación. Mañana (hoy) iremos a llevar comida y fármacos a su empresa que van a hacer una recogida para llevarlos al punto más afectado.

La tarde va pasando con noticias, confirmaciones de amigos de que todos los suyos están bien y llamadas telefónicas de la gente de España, preocupados porque es fácil confundir el Atica con Atenas y es normal, cuando lo escuchas ante una catástrofe así.

Tres días de luto nacional, el mandamás de la Iglesia Ortodoxa diciendo que la culpa es de Tsipras por ser Ateo (ni está casado religiosamente, ni ha bautizado a sus hijos, ni juró su cargo de presidente ante la biblia) y de los homosexuales por casarnos, gentuza que aprovecha para hacer guerra política de esto… en fin esto es Grecia. La moderna, heredera de Constantinos y del Imperio Otomano.

Espera…espera…

Entre la oscuridad, Ella se pone de pie. Hellas, barre toda la oscuridad y llama a sus gentes. Y nace la solidaridad. Personas que abren sus casas para recoger a las miles de familias que han perdido la suya, las compañías de teléfono ofrecen minutos gratis para todos, solo para que podamos comunicarnos bien y no tener problemas, cafeterias trabajando gratis, asociaciones de padres que se juntan en pleno verano para recoger fondos, pescadores saliendo al mar a recoger a las victimas. En resumen, Hellas, mi Hellas, la misma a la que amo y por la que me levanto con mi mejor sonrisa. Mi casa y la de mi familia.

Me quedo con Ella, me quedo en la luz azul de sus manos. La Tierra se levantará y volverán los arboles a ella. A los que la habitamos nos queda aún mucho que aprender, pero escuchar su llamada y darle una mano al que vive una pesadilla mayor que la nuestra es un buen comienzo. Sin escuchar nada más. Sin necesitar nada mas.

Y ahora, a mover las manos.

P.D Estamos bien.

Ritual para encontrar a tu dios patrón.

Dentro de la lógica del camino heroico (el camino del mago, el del practicante) hace años desarrollé un pequeño ejercicio para encontrar a tu deidad patrona.

Se que en el Helenismo más tradicional no está contemplado el patrocinio de una divinidad hacia una persona, quizás no se le llame así, pero si que creo firmemente que los Dioses, tienen sus periodos y etapas con nosotros y que algunos de ellos permanecen cerca de nuestras vidas con más presencia que otros. Seguramente los buscamos nosotros y no es al revés, pero el punto es que cuando se me planteó la idea de trabajar más de cerca con un dios, después del terremoto que Hekate causó en mi vida, este ritual vino a mi sin casi pensarlo.

Preparación: Decora un altar con un mantel blanco o rojo. Pon en el centro un cuento para libar y vino de una calidad buena en una botella de cristal, no tiene que estar decorada pero evita el plástico. Un incensario, unas flores, las estatuas de los Dioses si las tienes o una foto impresa es suficiente. Puedes trenzar una corona de olivo, o de hiedra y ponerla en tu cabeza, antes de empezar. Viste ropa de ritual o la mejor ropa que tengas.

Cuando termines de colocar el ritual y tu estés listo. Prepara agua para purificarte. Coge una rama de laurel y encendiéndola con fuego métela en un cuenco con agua. Cuando el fuego toque el agua di: “En el nombre de los Sagrados Dioses, consagro esta agua para que limpie y purifique este lugar y a nosotros mismos”.

Da un paseo por la habitación, asperjando agua con las manos, en deosil y di “con esta agua, te purifico” después lávate las manos, y visualiza como todo lo sucio y mundano se queda en el agua. Saca el bol de la habitación.

Prepárate para invocar a los Dioses:

Himno a todos los Dioses de Proclo

Versión en Español:

Oídme, oh Dioses, vosotros que gobernáis el timón
De la sagrada sabiduría, y que, encendiendo en las
Animas de los hombres la llama del deseo del retorno,
Las atraéis hacia los Inmortales, dándoles
Por las indecibles iniciaciones de los himnos;
El poder de evadirse de la oscura caverna
Y de purificarse. ¡Oídme, poderosos liberadores!
Concededme, por la comprensión de los libros divinos
Y disipando la tiniebla que me rodea, una luz
Pura y santa a fin de que pueda comprender con claridad
Al Dios incorruptible y también al hombre que yo soy.
Que un Daimon perverso jamás,
Asediándome de males, me retenga,
Eternamente cautivo en oleaje del olvido,
¡Alejándome de los Dioses!
Que jamás, una expiación aterradora,
Me encadene en la prisión de la vida (del cuerpo)
Cayendo mi alma en las heladas olas de la generación
Y en las que no quisiera errar demasiado tiempo!
Oídme, vosotros, oh dioses, soberanos de deslumbrante sabiduría,
Revelad al que se apresura en el sendero ascendente
Del retorno, los santos éxtasis y las iniciaciones
¡Que residen en el corazón de las sagradas palabras!

Haz una libación de vino, enciende el incienso y levántalo por encima de tus ojos y di:

“Soberanos Dioses, Amados Inmortales, elevo este incienso como ofrenda para vosotros, gloria siempre para los Dioses! Alabados seáis!”

Trabajo Interior

Siéntate enfrente del altar, o mantente de pie como prefieras. Lo importante es que estés cómodo. Cierra los ojos. Relájate y deja que tu cuerpo lo haga contigo. Hay mucha niebla a tu alrededor, tanta que no puedes ver. Respira esa neblina fresca. Deja que abrace tu cuerpo y usa esa agradable sensación para relajarte más.

Cuenta hasta tres, y cuando termines mira hacia abajo. Estás de pie y ves claramente tus dos pies en un camino de tierra. Cuando levantes la vista, la neblina habrá desaparecido. Comienza a andar despacio y sin prisa ese camino.

¿Qué ves? ¿Personas? ¿Tu familia? ¿Tus ancestros? Vas a descubrir pequeñas ventanas, una especie de televisiones que tienen momentos de tu vida. Contémplalos y trata de no juzgar. Solo míralos con amor y orgullo, gracias a esos momentos eres lo que eres ahora. No lo olvides. Sigue caminando.

¿Cómo está ahora el camino? ¿Cómo estás tu? ¿Qué ropa llevas? ¿Es de día o es de noche?

Quizás veas los hechos que van apareciendo en un orden de tiempo, o quizás sean desordenados. Disfruta de tu vida. De tu propio camino. Trata de no pensar en si hiciste las cosas bien o mal, solo vívelas de nuevo como paradas en el viaje. Como recuerdos que forman la persona en la que te has convertido.

Ahora visualiza en tu coronilla una luz, un punto de energía que se eleva y te conecta al resto del universo, respira hondo y siente como a través de ese punto en la coronilla creces, creces, creces y te elevas a las Estrellas. Respira hondo un par de veces y cada vez que sueltes el aire “encógete” de nuevo, hasta recuperar tu tamaño habitual pero trae contigo la energía a la que te conectaste arriba.

En medio del camino de tu vida, miras a uno de los lados. En una colina un poco elevada,  hay una pequeña Acrópolis. Te diriges hacia allí y entras. Hay un pequeño Santuario, pueden ser uno, dos o tres… pero lo normal es que sea uno. Con todo el respeto del mundo, te dispones a entrar. En el marco de la puerta, dices tu nombre en voz alta y esperas confirmación de que puedes pasar dentro. Si sientes que no debes hacerlo, date la vuelta. Si la respuesta es positiva, pasa. Dirígete al altar. Hay una estatua tapada con una tela azul oscura. Con todo el respeto del mundo nuevamente acércate a la estatua y di.

¿Cuál es si lo tengo, mi dios patrón? 

Destapa la estatua y descúbrelo. Tómate unos minutos para procesar la información. Espera a ver si el dios se manifiesta. Puedes pedir señales para confirmar que la información que has recibido es correcta y no producto de tus deseos. Los Dioses suelen manifestarse de forma clara en estos casos.

Visualiza como pones incienso a la estatua del dios@ y da las gracias. Comprométete a hacerle una ceremonia con ofrendas en cuanto puedas. Si quieres en esa ceremonia puedes preparar unos votos. Deja el templo y la Acrópolis y vuelve al camino. Visualiza como tu cuerpo está cargado con energía dorada y como te sientes conectado al dios que te ha recibido en el Santuario. Eres feliz y estás feliz. En el camino, hay una puerta que se dice presente, en letras doradas “presente”. Abrela, pasa dentro y cierra tras de si. La niebla aparece de nuevo alrededor de ti, conforme se hace más densa recuperas la conexión con tu cuerpo, sientes donde estás sentado, te haces consciente de la habitación. A la de tres, la niebla desaparece.

Una, dos, tres.

Bienvenido al mundo.

Si quieres, puedes buscar un Himno para tu dios o improvisarlo tu mismo. Darle las gracias, hacer una nueva libación y cerrar el ritual.

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Entidades de cambio

El invierno oscuro, el pasado invierno, la vida nos volvió a sorprender. Fue una tormenta, una noche de esas oscuras del alma, un camino con Demeter la diosa Madre que pierde a su hija. El sendero por primera vez en mucho tiempo me dio miedo y el dolor se volvió un perro negro al que casi no podía tocar. Aún queda algún efecto colateral que otro pero no importa. En el camino del retorno hay que pagar siempre peaje, dice uno de mis amigos.

La tela de araña que estaba tejiendo, pensaba que para mi, dejó de aguantar tanta palabra inútil y tanto sentimiento forzado. Se rompió y me dejó colgando y sola con una sola hebra que me sujetaba. Pensé que eran los dioses, y entonces sus voces también callaron. Pensé que era Hellas y también ella se esfumó debajo de mis pies convertiéndose solo en este país de muggles que a veces me saca de mis propias casillas.

Y entonces, cuando la Tierra se quebró y el agua me inundó hasta las cejas, el mundo a pedazos se escapó bajo mis pies. El camino dejó de ser difícil para simplemente dejar de estar. Para dejar de ser. Fue entonces cuando me perdí.

Pero un buen día me ardían las manos, y sentí que mi voluntad seguía teniendo algo que decir, en el pecho seguía latiendo algo que podía volver a crear, volver a sentirse el alquimista por un momento eterno, fue entonces cuando me acordé de la estrella más lejana del firmamento. Esa que siempre está ahí para alimentar nuestras redes. Así que en medio de un círculo sin espacio ni tiempo hice lo que mejor sabía hacer, tejer. Conectada a la fuente madre, volví a rehacer mi tela de araña. Dueña de mi espacio y de mi vida, recoloqué en la tela de araña las cosas que quedaban. Esta vez, no era ni azul, ni blanca, ni tenía la risa de la Sacerdotisa, ni las manos siempre sabias del mago. Pero era mía. Y haría lo que quisiera en ella.

Y es así como, renaciendo de las cenizas, reconstruí mi mundo. Es así como toca empezar de nuevo, pero habiendo andado ya parte del camino. Es así como el código, el camino sagrado que nos lleva a lo divino se transforma en la única forma de seguir siendo yo. Y da igual cuantas veces y cuanto se haya cobrado el camino, déjame dos minutos y voy a contarte como el Orden de los Cinco puede definir mi existencia. Las manos en el aire, empieza la función, es hora de sacar al conejo blanco de la chistera… Y saltar. Al fin y al cabo todos nosotros somos, entiendades de cambio, creadores de nuestra propia existencia.

 

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