Aster Heras

Diario de un sueño

Entidades de cambio

El invierno oscuro, el pasado invierno, la vida nos volvió a sorprender. Fue una tormenta, una noche de esas oscuras del alma, un camino con Demeter la diosa Madre que pierde a su hija. El sendero por primera vez en mucho tiempo me dio miedo y el dolor se volvió un perro negro al que casi no podía tocar. Aún queda algún efecto colateral que otro pero no importa. En el camino del retorno hay que pagar siempre peaje, dice uno de mis amigos.

La tela de araña que estaba tejiendo, pensaba que para mi, dejó de aguantar tanta palabra inútil y tanto sentimiento forzado. Se rompió y me dejó colgando y sola con una sola hebra que me sujetaba. Pensé que eran los dioses, y entonces sus voces también callaron. Pensé que era Hellas y también ella se esfumó debajo de mis pies convertiéndose solo en este país de muggles que a veces me saca de mis propias casillas.

Y entonces, cuando la Tierra se quebró y el agua me inundó hasta las cejas, el mundo a pedazos se escapó bajo mis pies. El camino dejó de ser difícil para simplemente dejar de estar. Para dejar de ser. Fue entonces cuando me perdí.

Pero un buen día me ardían las manos, y sentí que mi voluntad seguía teniendo algo que decir, en el pecho seguía latiendo algo que podía volver a crear, volver a sentirse el alquimista por un momento eterno, fue entonces cuando me acordé de la estrella más lejana del firmamento. Esa que siempre está ahí para alimentar nuestras redes. Así que en medio de un círculo sin espacio ni tiempo hice lo que mejor sabía hacer, tejer. Conectada a la fuente madre, volví a rehacer mi tela de araña. Dueña de mi espacio y de mi vida, recoloqué en la tela de araña las cosas que quedaban. Esta vez, no era ni azul, ni blanca, ni tenía la risa de la Sacerdotisa, ni las manos siempre sabias del mago. Pero era mía. Y haría lo que quisiera en ella.

Y es así como, renaciendo de las cenizas, reconstruí mi mundo. Es así como toca empezar de nuevo, pero habiendo andado ya parte del camino. Es así como el código, el camino sagrado que nos lleva a lo divino se transforma en la única forma de seguir siendo yo. Y da igual cuantas veces y cuanto se haya cobrado el camino, déjame dos minutos y voy a contarte como el Orden de los Cinco puede definir mi existencia. Las manos en el aire, empieza la función, es hora de sacar al conejo blanco de la chistera… Y saltar. Al fin y al cabo todos nosotros somos, entiendades de cambio, creadores de nuestra propia existencia.

 

La imagen puede contener: una o varias personas

 

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Homofobia en los servicios públicos

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Desde que llegamos a Grecia, especialmente desde que lealmente hemos decidido salir del armario nos hemos encontrado con algunos funcionarios, que parecen que se escaparon de una de las escenas más añejas de Cuéntame.

La Hélade de Pericles, desaparece y se transforma en la Grecia oscura especialista en darle patadas en el trasero a la gente que se atreve a llevarle la contraria, la Grecia de Constantinos, la de la Iglesia, la supersticiosa…

La primera vez fue en el registro civil. La mujer, que se pasó presignándose dos horas antes de ser capaz de teclear el nombre de dos mujeres dentro de la aplicación para declarar válido el acuerdo de convivencia entre Galena y yo, lloraba tratándome de explicar que el “pecado” caía sobre ella y que Ambrosio (uno de los peces gordos de la Iglesia Ortodoxa) había declarado malditos a todos los que ayudaran a los homosexuales.

Seriously.

Un funcionario negándose a hacer su trabajo bajo pena de esta maldito por la Iglesia.

De película ¿eh?

La buena samaritana loqueó cuando le pregunté si podíamos incluir al peque en nuestra familia…. ¿Entonces, como has tenido un hijo?- me preguntó- En serio quiere que se lo explique, señora?. Le respondí.

Y ahí quedó todo… me dio el papel diciéndome que eramos la primera pareja homosexual de Kallithea en registrarse.

-Ah si? No lo hubiera imaginado jamás, buena mujer- pensé…

Y…

Ayer fuimos a Hacienda, que aquí “no somos todos” pero casi.

Resulta que por hache y por be no habíamos actualizado nuestros datos. Ilusa de mi, que pensé que con declarar la nueva situación civil en el registro y en el ayuntamiento el sistema se actualizaría solo.

El sistema es que no hay sistema. Y cada cosa que haces, tienes que declararla con mil papeles en todos lados. Así que al llegar a la Eforia y preguntar por una clave que necesitamos para hacer la declaración de la Renta por Internet, nos informaron que teníamos que actualizar:

-Los pasaportes ( que además eran nuevos).

-La nueva dirección.

-El estado civil.

Cada una de estas cosas rellenando una solicitud y adjuntando un centenar de papeles. Bueno, no importa, algo normal en Grecia.

Ahora que… para actualizar el estado civil esta señora me estaba exigiendo que debía invitar a mi señora esposa a mi casa con una solicitud de hospitalidad. Le pregunté si su marido había hecho lo mismo con ella y bajé a la calle a rezar a Hermes y a hacerle una fotocopia de nuestro contrato de convivencia, de nuestro matrimonio en España (traducido a griego) y del contrato del piso, que decía que llevabamos viviendo juntas, desde que entramos a el. A la tercera vez que en vez de usar la palabra “pareja” usó la palabra “tu amiga” le dije que o cambiaba el tono o llamaría a la policía, le recordé que Grecia era un país Europeo, que recibía turismo y trabajadores de otros países y que eso implicaba cierta tolerancia que ella no estaba teniendo.

Finalmente se debió de apiadar de nosotros. Porque pasó de tener mala cara a mirarnos con cara de “pobrecitas”.  Y aunque evitó por encima de todo la palabra “mujer”, dejó de usar también “amiga” dejándolo solo en pronombres personales.

El punto es que al final nos dio el jodido papel. Y ayer hicimos la declaración por Internet, en la página del Estado, la cual daba error constantemente porque los dos números fiscales pertenecían a dos mujeres “introduce en uno de los campos, el número del hombre” decía….. grgrgrgr

Como se echa de menos a veces, respirar Chueca, darse la mano y pelearse contra la homofobia sabiendo que la ley te protege ( que aquí empieza a ser algo así, pero vaya cinco años que llevamos).

Si vienes a vivir a Grecia y eres gay, y tienes pareja. Te voy a dar un consejo. Algo que me dijo a mi una abogada hace un par de años y que he seguido a raja tabla. Colecciona tickets, recibos, contratos, y pruebas de que tu vida es en pareja, porque siempre habrá a algún idiota al que se lo tienes que demostrar. Si alquilas un piso a nombre de los dos, la declaración de la renta a nombre de las dos también, y así… vincularos a través de todo lo que podáis y así podréis tener el honor de darle una bofetada moral a quien se atreva a deciros algo 🙂 y os ahorraréis muchos dolores de cabeza.

Feliz Orgullo gente, que nadie robe vuestros sueños.

Bouphonia/Dipolieia

1609579_744293382309407_489524577376179332_nEl día 14 del mes Skiphorion, celebramos un sacrificio en honor al Zeus de la Polis.  El nombre de la festividad significa exactamente eso. Zeus (Διας) de la Polis (Πολιεια), la otra forma de llamar al sacrificio hace referencia al animal sacrificado al dios.

El festival ya era considerado antiguo en la Grecia Clásica y se consideró de hecho parar de celebrarlo debido a su antigüedad. Las razones del ritual se resumen en demostrar que el asesinato siempre trae culpabilidad incluso cuando se realice por buenas razones.

En un recinto sagrado, se colocaba en el centro cereal consagrado y a un grupo de bueyes. El primero de los animales en comer era asesinado, el “asesino” debía huir dejando el hacha tras de si. Por supuesto el Buey, producto del sacrificio se consumía en la fiesta. Después de eso era celebrado un juicio donde se juzgaba y se buscaba al asesino, la culpa iba de un lado al otro hasta que finalmente, se culpaba al hacha, que se tiraba al mar.

Se cree que este ritual puede tener origen en un cambio de costumbres culturales. Los altares micénicos eran mesas donde se colocaban las ofrendas no estructuras para quemar animales o para sacrificarlos. Podemos suponer que en los tiempos clásicos el festival empezó con un animal comió las ofrendas de un altar a Zeus y un creyente indignado con el acto lo mató. La victima después se sacrifica y se come, recordando a las antiguas tradiciones que viven dentro de las modernas.

¿Cómo celebrar esta festividad moderna?

Puedes hacer un buey en galleta y en pan y ofrendárselo a Zeus leyendo el himno homérico XXIII, como protector de las ciudades e incluso agregando si tienes una divinidad propia de tu ciudad, puedes incluirla en el ritual, por ejemplo para los que viven en Cádiz, en España sería buena idea agregar, a Herakles.

Mi niño ha pasado de curso

Después del Bullying, de los nervios, de las miles de horas de deberes, del esfuerzo, hoy fui a buscar sus notas. El niño, pese a la vida loca que le rodea, ha pasado el curso, con las mejores notas posibles.

Un regalo para la profesora y un diploma, resumen el esfuerzo de nuestro año. Es el primero de muchos, pero este siempre se quedará en nuestra memoria. La Señorita Stella y el Colegio Público Cuarto de Kallithea, se quedaran siempre en nuestro corazón.

Solo los Dioses saben cuan orgullosa estoy de el. Sólo los Dioses escuchan mis plegarias para que siempre estén con el y en cada cosa que haga.

Ahora, vienen las vacaciones… y en Septiembre, a por el siguiente reto 🙂

Enhorabuena!! ❤

Συν Αθηνά…

Hay una refrán, que es la versión del “A Dios rogando y con el mazo dando” dedicado a la diosa Atenea que se usa desde la Antigua Grecia. Una frase llena de poder que viene a decir. “Mueve tus manos y Atenea te ayudará” Amo ese dicho porque resume en gran medida el carácter de una diosa que entiende a los humanos como muy pocas otras y que siempre nos ayuda a elevarnos y a estar cerca de las virtudes, conociendo nuestras limitaciones.

Hoy es Plintiria, el festival de purificación de la patrona de esta bella ciudad en la que me encuentro. Se supone que la diosa se iba de la ciudad en este día para que los humanos pudieramos renovar nuestros pactos con ella. Ahora bien, yo creo que su presencia no puede dejar nunca esta ciudad por completo, incluso cuando ella no está aquí. Vivir aquí es un privilegio, saberla aquí es el regalo que todos los ciudadanos de su polis, tenemos.

La imagen de la diosa Atenea está llena de prejuicios. De hecho, he escuchado una lista de adjetivos que más allá de definirla la han etiquetado en un arquetipo que quienes la conocemos no podemos identificar con su esencia.

La patrona de los héroes, de la filosofia y la sabiduría, la diosa del telar, de las Artes y especialmente de las femeninas. La única que conoce donde se encuentra el rayo de Zeus. La identifican más. La Promaxos, quien en primera linea de la batalla defenderá siempre a los suyos.

Ella apareció en mi vida inesperadamente, yo también estaba atrapada en todos esos arquetipos, que la dibujan como una diosa egoista, masculina, esteril y poco interesante. Llegué a su casa hace 9 años, a presentar mis respetos. Bajé del Acrópolis con el azul de su mirada dentro de mi corazón y ya jamás volví a ser la misma.

Ella es la diosa que entiende que soy humana, ella es el telar por donde caminar incluso cuando me equivoco, siempre hay una hebra que me recoge y me devuelve al centro. Ella es quien sujeta mis manos y para mi mente cuando las batallas no son necesarias. Ella es cada una de mis letras, y de mis pensamientos.

Ella son mis pasos en su divina tierra. Ella es cada una de las veces que me he levantado después de caerme para aprender a no cometer de nuevo los mismos errores. Ella es mi mente buscando salidas, cuando me pierdo y también cuando me invento.

Ella es la chispa de inspiración y la estabilidad de mis andamios al caminar.

No hay palabras que puedan definir lo que siento cada vez que consigo traerla cerca de mi, cada vez que conecto con su ser, cada vez que me siento parte de lo que Ella es.

Tu que me has enseñado que no todo es blanco, ni negro, que me has contado que los héroes pueden también luchar con sus actos y no solo con palabras, que me has recibido siempre en tu ciudad como una de los tuyos.

Poliouxos, que reinas sobre la Roca Sagrada, que protejes con tu manto la preciosa ciudad que gobiernas, que eres el principio de lo sensato en el camino humano.

Mi lealtad, mi honor, mi amor… para ti.

Cuna y Alma

Era no más una niña, llegaste a mi vida en la sonrisa de una de tus Diosas, una diosa que había perdido a su hija, y yo, que me había quedado sin madre me vi reflejada en la furia que para la vida en la Tierra, hasta que ella regrese. Era más lógico que el dios de mi familia, ese que deja sin madre a una niña de 3 años porque le hacía más falta a el que a mi. Llegaste así, con el trigo de Demeter y las puertas que se abren al otro mundo y yo, comencé mis pasos para buscarte, para buscarme, para saber quien eras tu.

Un libro con más colores que una mañana de primavera, me presentó al resto de tu corte divina ¿Dónde es ese sitio? pregunté, me dijeron que como tal ya no existías. Y te inventé en mi cabeza, donde vivieron siempre tus dioses, que ahora son los míos. Me embarqué en el Argos, me colé dentro del Laberinto y contemplé como Egeo le daba nombre a tu mar de la más triste manera. Y cuando la profesora nos pidió que leyéramos  un párrafo de la La Odisea, esta se convirtió en mi viaje y Odiseo, que no Ulises, en mi modelo a seguir. Yo quería saltar a su barco y encontrarme con Circe, vivir en la isla de Calipso y saber como sonaban las sirenas. Y tener una Penélope a la que volver y una casa que creciera alrededor de uno de los olivos donde jugaba de pequeña.

Entonces, la historia me contó de que una vez, hace miles de años, un rey llamado Leónidas y sus hombres se atrevieron a hacerle frente al ejército más grande del mundo. Que eran más bien pocos y que tan valientes fueron, que aunque murieron en la batalla, cambiaron el curso de la historia. Los 300. Salamina y Maratón, con su estrategia perfecta me contaron que antes que pelear, es bueno usar la cabeza. Esta vez yo era el soldado y  escribí 10.000 historias sobre lo que pasó en esa guerra, me perdí en el valor de esos hombres que murieron defendiendo el honor de su tierra. Yo era una niña aún, llegando a mi adolescencia, y me encontré con la Democracia y entendí que el valor del pueblo siempre será más fuerte que el de cualquier mandamás que quiera llenarse los bolsillos a cambio de pretender que trabaja. Fuiste mi modelo en Artes, y me enamoré de tu teatro, Medea me gritó el nombre de Hekate, quizás fue esa vez la primera vez que lo oí y Edipo Rey decidió que un día, estudiaría psicología para explicar las heridas que tenía en el alma.

Y cuando menos lo esperaba, un libro me preguntó ¿Quién eres? Y al no saberlo me subí en la Filosofía, los amigos del saber, los que aman buscar la sabiduría. No tenía ni idea de como pertenecer a ese club, pero aprendí a tejerla entre mis palabras cuando cada recreo del Instituto, volaba al despacho de mi profesor preferido a que me contara quien era Sócrates y Platón, a que me contara que se podía escapar de la caverna pero que se corría el riesgo de ser la loca entre los míos ¿Y como me iba a quedar yo viviendo entre las sombras? Le respondí. Y en uno de sus guiños me explicó que por fin la Filósofa nacía y que aunque no iba a saber nunca exactamente quien era, de eso estaba bien seguro, ahora estaba un poquito más cerca de conocer la verdad.

A través de la Magia y de la Filosofía, llegué de nuevo a los Dioses y a la Religión. Comprendí que no necesito curas entre ellos y yo y que el regalo más grande que me han dado es la libertad para decidir lo que quiero hacer, aunque a veces me equivoque. Que no hay castigos, sino consecuencias de mis actos y que cada acto de nuestras vidas puede convertirse en una puerta a los Inmortales, porque la vida de por si, lejos de las casualidades es el Acto más Sagrado de todos.

Hekate me enseñó las sombras y abrió el camino a casa, enfrentándome a mis miedos, en aquel viaje en el que descubrí que no estaba tan mal estar sola. Los rayos de Helios iluminaron mi ventana al llegar y vi como las Islas bailaban un vals en el mar que bañaba tus tierras, aterricé en tu capital, donde los ojos de Atenea me invitaron a descubrir si la Araña que vive en mi era capaz de crear mi destino. Y se presentó el Mago y me pidió saltar. Me prometió que no me arrepentiría. Y sin mirar abajo salté y descubrir que el balance entre los cinco es la base de todas las cosas que conocemos y que para que un partido de fútbol pase, tenemos que tener jugadores pero también gente que cuide del estadio. El Mago, La Suma Sacerdotisa de la mano me acompañaron. He abierto alambradas que cerraban templos y he celebrado Solsticios de Veranos mirando al Sol desde un altar Micénico, he podido llamar a los Ancestros en el templo de Ajax en Salamina. He meditado en el Dormitorio de Epidauros mientras rezaba a Asclepio, he dormido en el Olimpo y he cantado a Zeus en una de sus procesiones… He reído como nunca y he llorado más que nadie, me has parecido a veces el juez más duro y más cruel del mundo pero… madre, bendito camino el tuyo… ¡Si hasta tengo la mejor de las Penélopes que lejos de esperarme se viene conmigo!

Después de llegar al Juicio de los que hablan sin saber y juzgan creyéndose algo, de que a la carta del Mago la haya cubierto el número 13, después de pensar en volver y decirme a mi misma no, bendita sea la Tierra que Gobiernas y benditas tus lecciones y el camino en el que se aprenden.

La cuna es importante, tu me has hecho quererla, tu que me has hecho estar orgullosa de haber nacido en la vieja puerta del Mediteráneo, donde Hércules abrió sus columnas, donde el Olivo, el Aceite y los Toros, también reinan, donde el Sol pinta de alegría las penas. Ahora se de donde vengo y se quien me dio la cuna, se donde parte de mis Ancestros tienen su cama, se que miraba de noche las montañas de la Sierra y que me crié entre los bosques del la Alhambra. Que la Magia milenaria de un montón de culturas juntas corre dentro de mis venas. Ahora se que Iberia esculpió mi cuerpo, pero se que tu Hellas, me entregaste el alma.

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Acercándome a Demeter

Este invierno, estuve en Eleusis justo una semana antes del Solsticio. Sentí que era el momento de acercarme a una diosa a la que amo y “temo” por igual. Demeter llegó a mi vida como el primer mito. Me lo contó mi profesora Angeles cuando tenía la edad de mi hijo ahora. Y podéis creer que yo lo conté a todo el mundo que pude durante las siguientes semanas. Recuerdo a mi abuela, perdiendo la paciencia diciéndome ¡Es la tercera vez que me cuentas la misma historia de las estaciones de los griegos, hija! ¿Qué quieres que haga? Pobre mujer, lo que le tocó aguantar.

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En fin, sin perderme en detalles, hice algo entre lo que en Wicca se conoce como dedicación y lo que en Helenismos hacen como rituales devocionales. Por seguir aquello que dije de no agarrarme más a ninguna etiqueta en lo que a vida espiritual se refiere. El punto es que estuve allí, enfrente del Temenos de Eleusis, en un árbol que tiene forma de cruce de caminos, con un perro negro que nos acompañó desde el principio de la visita e hice un ritual, donde por primera vez no prometí nada, porque no estaba segura de nada y solo le dije, declaré que quería pasar con ella la época oscura. El periodo del año donde ella apaga la vida porque pierde a su hija.

El ritual lo hice super rápido y poniendo a mi mujer y a mi tía, que vinieron conmigo a entretenerme a los guardias del recinto arqueológico para tener la seguridad de que no me molestaran, así que no cerré del todo la ceremonia y mientras ellas iban al museo, yo me senté con Salamina y con el mar (enfrente, es un mirador precioso)  a meditar con Demeter y a intentar escuchar a la diosa o a mi misma acerca del ritual que había hecho.

 

Solo escuche “no es fácil estar conmigo en la época oscura” respondí que lo imaginé pero que aún así quería pasar con ella este periodo. La diosa no respondió nada más y esa noche tuve un sueño donde todo estaba cubierto de nieve y yo estaba sola en medio de un camino. Había una antorcha clavada en una encrucijada con una serpiente.

Y pasó el invierno. Y el invierno se llevó cosas que no me hacían falta y para llevarse alguna de esas cosas que yo no supe ver antes, arrastró otras que quizás no eran tan necesarias de quitar pero alguna de ellas me dejaron el corazón helado. He llorado lágrimas que no creía tener y he “dejado fluir” tanto las cosas que pensé que jamás vería la luz. Pero la palabra de la Madre Demeter siempre es firme.

“Cuando llegue mi hija llegará tu alegría”.

 

Y así fue. Vi las primeras flores y la vida se empezó a suavizar, los problemas parecían menos problemas y el canal que me engancha a la alegría volvió a funcionar. Aprendí a segar, a vivir en Invierno sin nada y aún así a estar enamorada de la vida. De lo que existe en esta humilde casa cuando se cierran las puertas y el invierno aparece fuera. Ese ha sido el regalo de Demeter, aprender a mirar adentro, encontrar el fuego que existe dentro, que nadie ni nada puede apagar pues está conectado con el Universo, con la Vida y con los Dioses.

Volví a Eleusis a dar las gracias y a pedirle a Demeter una señal de que todo estaba en su sitio con ella y de que si podía seguir disfrutando ahora de su parte clara y de la dicha de que su hija había vuelto a sus brazos… recibí otra respuesta, llegaría la señal con Hekate.

Medité con Hekate y no conseguí sacar nada en claro, así que como todo estaba bien lo dejé estar. En la siguiente luna nueva, recibimos en el Santuario de Hekate a dos amigas desde Israel, devotas de los Panteones griego y Egipcio.

La Egipcia me dijo, te hemos traído un regalo. Y me entregó una vela de cera virgen con forma de abeja natural, la griega entregó otra exactamente igual de ofrenda en el altar de la Diosa. Para quien no lo sepa las abejas son el símbolo de Demeter y sus sacerdotisas fueron y son llamadas Melisas ( lo cual significa, abeja en griego :)).

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Ha sido duro, pero encontré en medio del frío invierno, la semilla que plantar para que la primavera viniera con flores. Ahora es tiempo de vida, es tiempo de salir y de ponerse bien, de aceptar el cambio y la muerte, de echaros de menos sabiendo que nos volveremos a encontrar. Es tiempo de vida, es tiempo de disfrutar de la risa de Demeter y de sus brazos siempre abiertos.

Nos vemos… 🙂

Encender el fuego…

 

Me pasó hace poco, buscaba información sobre las Anthesterias para hacer un artículo en el  blog de Panolympia y me emocioné descubriendo cosas. Y mira que ya había estado en tres o cuatro rituales de la Tradición Helena hoy en día.

De pronto me vi, vi las procesiones, vi al Dios y a la Reina de las Anthesterias, con las geraiaia alrededor consumando el matrimonio sagrado. Imaginé el vino enterrado, el templo abierto solo para esa ocasión, los templos de la ciudad cerrados con cordones en las festividades a los Ancestros como separación entre la vida y la muerte y ….

Me medio vine abajo. Teníamos el ritual de Labrys de las Anthesterias en dos días y sabía lo que iba a ver. Un precioso entorno, y un montón de gente que honestamente ama a los Dioses y trabaja por recuperar la tradición pública. Himnos, bailes, libaciones y ya… ni siquiera una hora de ritual para lo que antes se celebraba en dos días. Menos de una hora de celebración frente a la ciudad entera celebrando.

Llamamos a la Reina y a Dionisos frente al altar, entregamos las ofrendas a los Ancestros y…. ¿Qué? ¿ya no hay más? ¿El hecho de que no sepamos como se hace nos va a impedir recuperarlo? ¿Que a crear nuevas cosas? ¿Que a intentar escuchar desde los Dioses instrucciones para nuestro tiempo?

Entiendo que tras años de represión, iglesias, caza de brujas y demás vivamos con miedo a salirnos de “lo correcto” de investigar fuera de lo que nos ha quedado escrito, pero…

¿Hasta cuando?

¿La Tradición siempre va a estar alimentada de las cenizas que quedan? ¿Cuando usaremos sus cimientos para encender de nuevo una luz tan fuerte que nos eleve a las estrellas?….

 

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Y entonces llegó

Llegó con su risa de niña

y con sus curvas de Diosa

Llegó con su cuerpo prohibido

y con su boca perfecta.

Llegó y me dijo

¿Así que existes?

Y yo le dije, sin decirlo, sin saberlo

Que esperarla a ella había sido.

Mi existencia.

Llegó la princesa del cuento

que nunca se rinde

que pelea con el drama

y ella misma se mata al dragón

y al principe si hace falta.

Llegó con su lápiz, cargado de vida

con su tinta para contar sueños

que nunca se rompen

que nunca terminan.

Y en vez de cultivar las mariposas

que viven en estómago de los enamorados

abrió la caja y las dejó volar

y desde entonces giran y danzan

en una espiral eterna,

en una melodía desencadenada

en la tormenta de lo que sentimos

Bailan…

Son rojas y negras,

mariposas raras,

sin colores comerciales

mariposas que saben a Londres, a Atenas y a Valencia.

Mariposas que juegan con las gotas de lluvia

y las convierten en metas…

las liberó…

y en lugar de hacer cosquillas en el estómago

cosquillas inútiles,

me cuentan los sueños que nos quedan

los desayunos que nos faltan

los amaneceres que llevamos

me cuentan los domingos por la tarde

y tejen un camino invisible

que solo ella y yo sabemos.

Para encontrarnos, para encontrarte otra vez.

Quizás cada mañana,

quizás cada segundo,

o a lo mejor en cada beso…

Mariposas que abren, la quintaesencia

Del Alma

y No… no conocen el tiempo.

Visitando las Urgencias de un Hospital Público en Grecia

Tuvimos aquí una amiga estas fiestas que estuvo realmente enferma con un problema de migrañas. Intentamos evitarlo pero terminamos como pronosticaba todo en el hospital. Es la primera vez que me he subido a una ambulancia en muchos años. La última fue cuando nació Alex. No es que no me gusten, que no es eso. Es que me traen malos recuerdos. Hay una truculenta historia acerca de mi madre y su muerte en la que las ambulancias tienen un papel fundamental y los traumas infantiles son malos, muy malos. Un amigo se ofreció a acompañarnos. Un amigo griego y gracias a los Dioses se quedó con nosotras toda la noche. Porque si no, las posibilidades de haber salido de allí sin matar a nadie hubiesen sido pocas. Muy pocas.

Hay que decir que no voy a culpar, ni a los médicos, ni a los enfermeros, ni a los celadores del hospital de lo que vi, vimos, allí. Me hago cargo de que 8 años de crisis se han comido cualquier esperanza de una salud pública de calidad en este país. La cuna de la Medicina moderna tal y como la conocemos. Y eso mismo pensaba yo mientras, veía un pasillo de unos 10 metros de largo por tres de ancho con al menos 30 camillas aparcadas con personas padeciendo diferentes males en ellas. Mi amiga estaba grave, pero había gente sangrando, abuelillos moribundos y otras escenas dantescas que no quiero detallar por respeto a la propia gente que allí había.

En la ambulancia todo fue bien. Una mujer que parecía caída del cielo nos calmó, elogió mi griego y trató de entenderse con mucho éxito con mi amiga. Cuando le pregunté su nombre, me respondió Atenea. Ella siempre sabe mandar los mensajes oportunos cuando son necesarios.

Al llegar allí, metieron a mi amiga dentro y nosotros fuimos a hacer papeles. Luego fuimos a buscarla y la habían dejado literalmente aparcada en uno de los pasillos, sin ayudarla a ir al baño para orinar y sin posibilidad de bajar de su camilla. Buscar a un celador era casi imposible y no había forma de bajar una camilla que debía llevar allí desde la época de Hipócrates más o menos.

La insistencia de mi amigo y algunos truquitos nos hicieron no pasar allí mucho rato. Considerando la situación, cinco o seis horas, no fue mucho. Más aún cuando descubrimos que había huelga del sector sanitario y que ese y dos hospitales más eran los únicos abiertos en toda el Atica. Y esto no significa en toda Atenas, significa, para que os hagáis una idea que solo 3 hospitales están abiertos en una región tan grande como Valencia y más o menos de igual población.

Uno de los ancianos falleció en medio de la noche. Una de las celadoras discutió con uno de los familiares que acompañaban a la gente, que le acusó fervientemente de “tener hospitales pequeños” la pobre celadora frustrada después de aguantar dos horas chillando, soltó todo y dijo que así ella no trabajaba.

Pasillos llenos de personas chillando y en medio de todo aquello, que yo miraba desde la distancia. Somos un gran equipo, D se encargo de la “burocracia” y yo de sostener todos nuestros menesteres, que era *muchos* para estar moviéndolos en un hospital abarrotado de gente. En el pasillo que yo me quedé esperando llevaban a la gente que se quejaba más.

No pude más que abrir el Reiki, abrirme entera y sin tomar ninguna de las precauciones que tomo siempre. Abrirme a los médicos, a los enfermos estando conectada a la energía universal y a la energía de la propia tierra que me sostenía, la misma que vió nacer a los médicos de Asclepio hace tantos años. Entonces, al reeconectarme lo vi, en una esquina, al lado de su esposa/hija una pequeña foto del dios, que casi pasaba desapercibido entre tanto enfermo, tanto icono cristiano y tanto adorno de Navidad.

¡Bien, ahí estaba todavía el Dios! En un corcho con anuncios encontré una foto de Asclepio con Ygeia y me aferré a ella con todas mis fuerzas. Le recé y entendí cuan grande es su poder de evitarnos el sufrimiento de las enfermedades. Comprendí porque terminó siendo un Dios y que importante es en nuestras vidas.

Llegó una chica que parecía una trabajadora de la calle, con sangre en la cara y en el brazo, otro chico con un pie cortado. Más abuelos. Finalmente una buena señora quejándose de que al día siguiente no podríamos ir a Misa! Vaya por los Dioses! Ni lo había pensado señora! Al ver que la Iglesia no me interesaba demasiado y descubrir que tenía algo que ver con España comenzó a hablarme de la Monarquía Española y a preguntarme cuantos niños había hecho Felipe y como es que siendo niñas iban a respetar la línea de herencia del trono….

Mi amigo apareció por una esquina anunciando que en 15 minutos terminábamos después de seis horas en aquel infierno Dantesco. Lo miré con súplica y con un sácame de aquí tan silencioso como claro. Vi en su cara sus ganas de putearme un rato y dejarme con la cristiana monárquica hablando de Juan Carlos y su plebe pero se apiadó de mi cogiendo la mitad de nuestro equipaje.

-Hablabas de la Iglesia, eh?

-Y de la monarquía española!

Mi amigo se echó a reír. La verdad era lo que nos faltaba. Recogimos a la paciente, que tenía otra cara y podía caminar por su propio pie. Salimos fuera y fumamos un cigarro en la puerta antes de coger un taxi. En algún momento de la noche tuvimos esta conversación:

-Sabes que?

-Que?

-Pienso contratar un seguro privado.

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