Aster Heras

Diario de un sueño

Levanto la cabeza

Hoy levanto la cabeza, en honor a todas ellas.

Por cada mujer que tapada camina tras un hombre en los países árabes. Levanto la cabeza, por cada niña que ve como su cabello dejará de estar al aire en cuando llegué la pubertad.

Levanto la cabeza, por cada vez que una de mis amigas, o yo misma, ha sentido ese miedo de saberse perseguida al volver de fiesta. Ese nudo en el estómago, ese fingir que alguien te está llamando al móvil para aparentar que no estás sola. Levanto la cabeza por todas, porque es una película de la que estoy segura hemos sido parte.

Levanto la cabeza, por las abuelas, que pelearon derechos, que se quedaron sin voto, porque un enano dictador se lo quitó y se lanzaron de nuevo a la calle, a gritar que ellas también tenían opinión y pelearon derechos como el divorcio, que hoy nos parecen tan normales y antes eran solo eutopías.

Levanto la cabeza por cada lesbiana o mujer transexual que ha tenido el valor de salir del armario y gritarlo a voces antes que yo. Levanto la cabeza porque fue vuestro valor el que nos abrio al resto el camino. Y hoy en día vivimos libertades que os pertenecen.

Levanto la cabeza por las madres que trabajan, dentro y fuera de casa. Y duermen pocas horas para poder disfrutar de sus hijos. Y no renuncian a su carrera, a pesar de los comentarios y de los consejos que nadie quiere.

Por las que no llegaron a casa, o por las que se fueron a manos de un desgraciado en las paredes de un hogar donde deberian haber encontrado seguridad y amor. Porque con vuestro nombre nos recordáis que no podemos dar ni un paso atrás.

Levanto la cabeza por las solteras, por las que tiran para adelante sin una estructura familiar que las ayude, por las que han decidido ser padre, madre y quizás abuela y hermanos, todo a la vez, bajo unas manos firmes que sujetan pero dan a la vez cuidado. Estas mujeres que se recargan con los abrazos y que aprenden a cosntruirse a si mismas.

Levanto la cabeza por las mamas, que ayudan a sus hijos, por las ABUELAS que se vuelven madres de nuevo a sus grises años y sin las que muchos no habríamos tenido ni la mitad de la vida que tenemos.

Levanto la cabeza por cada una de las mujeres escritoras, pintoras, músicas, que escondieron sus sueños por miedo a que las llamaran locas y por las que no pudieron esconderlos y los sacaron afuera y se convirtieron en unas locas exquisitas que nos regalan habitaciones propias donde escribir cuentos.

Por las mujeres del campo, brujas que saben trabajar la tierra y son capaces de decidir con el trigo a cuantos van a alimentar con la cosecha de este año. Y además luego son las que mezclando cuatro hierbas hacen la competencia a la mejor de las farmaceúticas y como pago, te piden un beso.

Por las anónimas mujeres de cada día. Esas que han construído la historia. Por las que pelearon en guerras o se quedaron en las ciudades levantando el telón de la vida, tras la muerte entre las dos grandes guerras.

Por mis amigas, mis hermanas. Las que conozco hace años y me han dado la familia que no tengo. Por las que han decidido ser mamás y por las que no, por las que aún ni siquiera piensan en boda. Por las jovenes y las mayores.

Por mi mama, por mi abuela, por mi mujer y su madre. Por cada una de los ladrillos hechos mujer que construyen mi vida.

Por cada una de vosotras, desde la primera hasta la última, gracias. Aullad tan fuerte que llegue al último rincón del planeta, al último machito que se niegue a oir. Las Diosas están tejiendo su telar y a nosotras, a nosotras nos toca ser su voz, sus manos y su magia ❤

GRACIAS

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3 goles, ni más ni menos…

En 24 horas es el día de la mujer. En mi país natal se llama a la huelga femenina por vivir en el patriarcado. Quién me iba a decir a mi, que viviendo en mi amada Hellas a veces iba a echar tanto de menos a la vieja Iberia….

Pensar en algo así aquí es algo imposible y lo se porque mientras se me saltaban las lágrimas el año pasado viendo los videos de las manifestaciones en mi móvil, las mamás del colegio de Alexandros ponían a los Españoles de “que nos lo creemos todo” y de “que estabamos manipulados por el sistema”.

Manipulados dicen, Alex odia con todo su ser el fútbol, por desgracia el fútbol es la forma de relacionarse que tienen los críos de su edad aquí y es esa tontería, que parece minúscula pero que a la edad de 10 años no lo es, el centro de todos sus problemas en el recreo.

He hablado con la profesora, ha intentado jugar con niñas (Que por supuesto se niegan, porque fijate, es un chico y tiene que jugar con los chicos, no con ellas) e incluso ha intentado llevarse un libro, pero el que el problema se extiende a las clases de Educación Física donde los últimos minutos, niños juegan al fútbol, niñas a Voley y a mi chico lo eligen siempre el último en los equipos y si, da la casualidad que son impares, Alex siempre se queda sentado en el banco, porque la palabra integración se la debieron dejar fuera del diccionario o del currículum, quizás perdida entre las tres horas de religión semanales con las que cuenta el colegio.

En fin, que me enciendo. El punto es que, lo hemos aceptado. Es lo que hay y ya está. No tenemos para colegios privados, nos toca trabajar el doble, dar apoyo psicologico extra, ideas trucos, multiplicar actividades fuera del colegio y buscar grupos de padres-madres y otras formas de relacionarse y sobre todo, que el lavado de cerebro de niños futbol- niñas delicadas no llegue mucho a su cerebro.

Hoy salió del colegio eufórico. Saltando y con la mano derecha arriba, como si hubiera ganado algo. Le pregunté si había aprobado un test sorpresa o algo similar, me dijo que no. Con gritos de júbilo me ha anunciado que ha marcado tres goles en el partido de Educación Fisica y que automáticamente todos los niños, los mismos putos críos ( y perdón por la quemada) que llevan 1 año jodiéndolo porque no juega al futbol y es una “chica”, lo han felicitado y ha jugado con alguien en *Todos los recreos*. Lo conseguí mamá! Ya no soy una niña, ha dicho!

Estaba tan contento que no quise decirle nada en ese momento. Pero ese ya no soy una niña ha traído a mi cabeza a la manada, a la profesora muerta hace poco, al subnormal que intentó meterme mano cuando tenía 14 años en un parque, al africano que se metió en una cabina de teléfono una vez cuando hable con mi mejor amiga, a las niñas de Alcasser, a Marta, a tantas…..

Así que lo felicité, me contó su hazaña y como sus “amigos” le han abierto los brazos y le han preguntado como ha mejorado tanto de la noche a la mañana. Estaba feliz, claro que si. Superarse es bueno siempre, más aún a su edad. Mi pequeño, tres goles.

Y a las dos horas lo senté con un batido de chocolate y pusimos el tema sobre la mesa. Le expliqué que aunque tengamos que aceptar ciertas cosas no significan que sean correctas, y que quería confesarle un secreto de mayor, que tenía que saber. Le hablé de igualdad, de valores, de mujeres importantes que hacen deporte, levantan pesas o son astronautas. Que son escritoras, mecánicas o informáticas. Y que el género no limita. Nunca lo ha hecho y nunca lo hará.

El peque me dijo ¡Yo creo que eso en el fondo ya lo sabía, estoy segura que a mis mamás ningún chico les gana!

Y entonces he respirado tranquila. Parece que pese a todo no lo estamos haciendo tan mal, pero vamos a tener que seguir trabajando duro. Muy duro. Para que esos tres goles no se conviertan en agujeros en su futuro. Ni en el de nadie.

Cruce el arco recargado de flores de forma excesiva de la sala de conciertos del conservatorio,

Había discutido durante dos horas con Edgar la noche anterior, y lo último que me apetecía era verle la cara. Mucho menos pavonearse con su violín, como si fuera el mejor violinista de Londres ¡ que lo era! pero a mi no me apetecía ser parte de su show esa noche. Pero las muchachas sabían que era literalmente hincapaz de decirles que no, así que las seguí, sin preguntas tragándome el orgullo y me senté en aquella silla mullida, dándole gracias a los dioses de no tener mucho respaldo pues me hubiera quedado dormido en el acto.

Ir a conciertos era todo un procedimiento, que no se trataba de llegar y sentarse, había que dedicar una serie de saludos a todas las personaldiades que te encontrabas antes ¿podía ser posible que en aquella ciudad de locos nos conocieramos todos? Lo cierto es que la nobleza, no era tan extensa como creíamos, de no ser así hubiera sido imposible mantener cierto privilegios durante tanto tiempo. Ahora bien, a lo que voy, no me quiero enrredar en divagaciones. Las chicas tenían un balcón privado reservado, cortesía de Edgar por supuesto, con la mejor vista. Pronto llegaron los camareros a servirnos sin miradas directas, sin entrar en contacto. Los labios me sabían al champange que acababa de probar. Al menos Lucy estaba preciosa y radiante y su amiga también, las chicas disfrutarían mientras yo pensaba como seguir enfadado con Egdar. Miré el libreto, Paganini, por supuesto. Sonreí pensando en la Campanella. Ese cabrón me iba a echar de menos hoy.

Y salió de entre las sillas, imitando a Paganini, su gran ídolo y mordiendo el violín con lenguas de fuego que de nuevo solamente unos pocos veíamos. Me hizo sonreir solamente escucharlo, había que reconocerlo era bueno. Buenísimo. Las dos partes del show, la musical y la mistica. Las notas enrevesadas de Paganini cabalgaban el aire golpeandonos sin piedad. Cerré los ojos y me dejé llevar…

-Puede ser que hasta me perdones- escuché la voz de mi amigo a mi espalda.

Me reí. Este demonio había aprendido a colarse en mi mente incluso cuando tocaba el violín para 1000 personas.

-No es telepatía

Jane aplaudió en silencio mientras le hacía un espacio a su lado. Mientras Lucy me miró mirando al suelo. Si el violinista loco que había abajo no era Said ¿Quien era? Esa estupida manía de cubrirse con un velo para tocar era propia de mi amigo ¿de quien más?

La música siguió transformando a los presentes. Las notas que parecían no tener lógica alguna revelaban una armonía oculta que sin duda fue dictada por algún dios. Fuera quien fuera el violinista cubierto por el velo negro, que estaba tocando ahora mismo en el centro del Hall, sabía encantar a los presentes, su variación de la Campanella había dejado a la gente inmovil. Los agudos traían a su vez llamas que directamente impactaban en los cuerpos de las personas. Llamas que se traducían en suspiros femeninos y en puños cerrados masculinos preguntandose que era ese fuego que comenzaban a sentir en la parte de abajo de su vientre, y que parecía estar excitandolos. Las ultimas notas de la pieza y el arco deslizandose suavemente por el último la. Mientras el velo se caía y su cara quedó al descubierto.

Pensé en irme. Llevaba más de un año sin hablarle. Y hubiera preferido que hubiera sido Edgar y su chiquillada, una vez más, o mejor aún pensé en lo estupendo que estaría ahora en mi casa, preparando el concierto del viernes que viene, pero no, estaba ahí sentado, viendo a una muchedumbre bailar en torno a su gracia, aquel hombre me había hecho la vida imposible durante los dos últimos años. Sin entender a razones, sin escuchar las mías. Sentí como se me subía la sangre a la cabeza. Lucy me apretó la mano y me miró con cara de “lo siento”. Intenté sonreir pero no pude. Los pequeños trinos del violín me despertaron. Los Caprichos de Paganini empezaron a sonar, mi preferido. Su figura impotente me sobrecogió, no me había dado cuenta que desde arriba parecía incluso más alto. Se movía en armonía. Tenía los ojos cerrados. Y su pelo largo se agitaban con los movmientos de su cabeza. Una luz, huerfana lo iluminaba. La parte lenta de esta pieza se convirtió en una especie de caldero alquimico, donde mi admiración y mi enfado sumado a la mezcla de notas estaban resultando una combinación peligrosa. Mejor que nadie me hablara. Mejor que nadie me contara lo buena idea que había sido traerme engañado. Seguro que hasta la discusión estupida que había tenido con Edgar había sido parte de la farsa. Lo único que callaba mis pensamientos eran su violin. Dentro de mi una lucha, entre lo que escuchaba y lo que pensaba, entre lo que sentía y lo que quería sentir.

Cerré los ojos y le di un trago más al champagne. Sentí la mano de mi amigo en la espalda justo cuando empezaaron las notas altas del Capricho número 2. Me descubrí sonriendo. La música al fin y al cabo estaba haciendo en mi lo que siempre hacía. Conectarme al mundo. En la penumbra de la sala, mientras el violinista nos conquistaba de uno en uno enganchandonos sin remedio a las cuerdas de su violín, me atreví a mirar a mis compañeros de palco, mi mujer y mis mejores amigos. Mi vida. Lo que había comenzado como un error se había transformado en un bonito resultado. Me sobresaltaron los aplausos justo cuando decidi besar a Galena. A pesar de su mirada de desaprobación por hacerlo en público.

Cuado el Capricho numero 3 me atrapó, apareció ante mis ojos, el dia que aprendí a nadar siguiendo al que había sido uno de los modelos de mi familia a seguir. Recordé esa misma melodía que ahora pretendía derribar la armadura oxidada que llevaba mi alma, la recordé colándose por debajo de la puerta de mi cuarto en Atenas a despertarme un domingo por la mañana. Miré al violinista otra vez. A decir verdad era un espectaculo ver a toda una corte de seres envolviendolo ahora en una hoguera. Y de la hoguera salían pequeños hilos que se conectaban directamente a las personas. Hilos de fuego, que ayudaban a entender que estaba haciendo, tanto a los que ven como a los que no. Perdí la cuenta de cuantas partes de la pieza musical llevaba cuando me recordé un violín en mi hombro y unos pies vestidos con unos zapatos gigantes. Una mano en el pelo que me lo alborotaba orgulloso, cada vez que en Monastiraki alguien preguntaba si era yo. Recordé una puerta que se cerraba, alla en tierras lejanas, que significaba seguridad, orgullo, amor, Oikia. Ahora los lazos que trazaba el alquimista del fuego no eran lazos, más bien hebras, que empezaban a tejerse en una red de luz. Y el en el centro dueño del cosmos que el mismo había creado, en el nucleo de esa red nos alimentaba a todos, como también recibía de nosotros cada uno de los impulsos que su música estaba generando. Conocía a pocos Magos capaces de hacer aquello. Sonreí. Sin duda el era uno de los mejores magos que conocía. Y su violín me trajo al hombre del que me había olvidado. Los graves y agudos de las cuerdas, sobresaltaron mi pulso, mientras cerré los ojos abriendome por completo a la música. El nudo se soltó, la sangre se repartió y me entregue por completo al juego del mago. Donde en total control de los elementos nos enseñaba a todos quien era. El mejor mago de Londres, probablemente el mejor de Inglaterra y el dueño de la noche, sin duda alguna. Pena que de todos los que había allí, de tantas almas encadiladas mirandole tocar y recibiendo su encantamiento casi sin resistencia. Yo era el únbico que había conocido al hombre y el nombre que le pusieron sus padres.

Los aplausos me sobresaltaron de nuevo y nos levantamos a aplaudir. Mi padre, sonreía y miraba a nuestro balcón. Orgulloso de haber tocado una parte de mi, que no podía tocar ya de otra forma. Había demasiado entre nosotros como para volver a hablarnos en otro idioma que no fuera con notas musicales.

Música

He cogido una maravillosa rutina mañanera…

Cuando dejo a Alexander en el colegio y Galena se ha marchado al trabajo, antes de empezar mi día. Antes de estudios, casa, facturas, tours con turistas, pelearse con el casero o *todo lo demás* me hago un segundo café y simplemente me pongo a escuchar la música que más me gusta mientras me bebo el segundo café del día, cargado de buen rollo y ganas de hacer las cosas bien.

Es como otro sueño casi. Cuando era pequeña en mi casa era practicamente poner música alta. Cuando teníamos la oportunidad de hacerlo, oportunidad que se limitaba exclusivamente a los sábados por la mañana cuando limpiabamos, siempre mis hermanos mayores terminaban decidiendo que poner. Recuerdo que le cogí hasta manía a algunos cantantes que ahora me encantan solo porque eran sus preferidos y sonaban *cada sábado*

Así que ahora, luces abajo, y música alta, tan alta que no haya un rincón de mi casa (y probablemente de mi calle también) en el que no se oigan mis altavoces ^^

La música hace que me ponga de buen humor, una buena dosis de Queen, Bon Jovi, o U2 levantan a cualquiera. Es el momento de cantar, de levantarme a mover el pelo como una loca o de simplemente disfrutar de las notas que juntas suenan tan bien…

Después que comience el día, después que se caiga el cielo si quiere, esta media hora para mi es la que me recuerda las ganas que tengo de seguir cumpliendo sueños.

Larga vida a las Musas, porque si ellas alegran el corazón de los Inmortales Para nosotros, humildes mortales, la Música es la forma más directa de escuchar a los Dioses.

Larga vida a la Música.

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Tic, tac,tic,tac…

Son las cuatro y llevo estudiando cuatro horas sin parar. El periodo de Entreguerras, la Revolución Rusa y la Segunda Guerra Mundial. Menudo baile de nombres, batallas y fechas tengo ahora en la mente…

Hoy he estado haciendo un plan de vida. Cinco años para formación, para buscar y enfilar algo que realmente me guste hacer y que espero hacer durante el resto de mi vida. Si los dioses quieren esa formación implicará un cambio laboral en un par de años que nos va a beneficiar mucho a todos.

También seguir con mi intento de ser la mejor escritora del mundo, solamente aceptando la competencia de mi señora mujer, que sin duda alguna me supera con creces…

Hay que sacar a Alex mientras, ayudarlo con sus problemas sociales, apoyarlo en sus tareas del colegio, terminar de aprender griego, seguir aprendiendo magia, avanzar en la Aurum Solis y seguir teniendo vida.

Trabajar, perder el tiempo en eso que espero algún dia poder disfrutar haciendo….

Así que me tocan unos años sin dormir mucho, otra vez.

En esta partida, ganaré yo.

Back for good

Es de noche. Alex lleva apenas dos horas dormidas. Examenes en menos de una semana y si, los llevo fatal, pero hoy me da igual. La noche del 13 al 14 de Febrero siempre es para mi.

Hace muchos años unos 25, fue una noche horrible. Mi grupo favorito se separaba y eso es todo un trauma para una adolescente de 12 años.

25 años… ¿En serio?

Toda una vida. Y sigue la misma música en mis altavoces. Y sigo esperando a crecer o a que pase algo que me haga entender que ya, que ya pasó lo que tenía que pasar.

Que extraño es vivir y que estupendo. Saben?

Mi hijo duerme, mi casa está caliente y solo se escucha una canción de Take That más vieja que cualquiera de las cosas que hay dentro de esta casa, excepto por la casa misma. Mañana trabajabamos y se pasó la gripe. Hay dos rituales el fin de semana. Y vivo en Grecia. En mi Grecia querida.

No hay porque quejarse y sin embargo, a veces, cuando escucho a Gary en su Back for Good me pregunto si estaré cumpliendo con las expectativas de esa niña que soñaba con ser alguien en la vida.

Take That, forever… ❤

Navidades entre paganos

En mi casa no hay cena de navidad, cena de resistencia en todo caso. Solía tener una amiga que decía que vivíamos en guerra, yo no lo creo tanto, pero no voy a dar mi brazo a torcer con las navidades. Tampoco con la Pascua, con ninguna de sus fiestas.

Bastante tengo con aguantar los rezos en la escuela y los libros de gramática manipulados, conjugando el verbo ser con “esclavo de dios” para niños de 10 años. No, ni un paso atrás, ni para coger aliento. Aunque a veces parezca haberme rendido y olvidarme de para que vine aqui.

Carpintero, pareces ganar en cada día que amanece aquí, allí, en cualquier rincón de este planeta que hoy celebra sin saberlo el Solsticio, en tu nombre. Pero algún día, no muy lejano, esta tierra recordará su nombre y a sus dioses y tu, solo serás una sombra.

Mientras tanto mi casa será refugio, refugio de homosexuales, de paganos, de politeistas, refugio de perseguidos y de confundidos. Hasta que pase la tormenta, hasta que…vuelva la luz.

13

Como volcarse en esto, que ni siquiera es un papel. Debería escribir esto en una libreta, pero quizás exista la posibilidad de que lo leas. Quizás exista la posibilidad de que creo que dentro de ti, aún vive el que un día me lanzó al camino y me dió las fuerzas suficientes para empezar. El amigo que siempre ha respondido cuando he estado en peligro. Quiero que sepas, que no seré yo quien te juzgue, aunque espero que la justicia te de el valor suficiente para empezar a ser ese que yo conozco y que tantos otros conocen. 

Caerse es humano y yo nunca dudé de que tu lo eras. Esto me ha rasgado el alma, ha partido el camino en trizas y ha hecho tambalear cada uno de los pasos que he dado en los últimos diez años. El peso que siento en la espalda, puede que sea tuyo, quizás viejos vinculos se estén activando. Quizás esté de nuevo con el momento esquizofrénico….

A lo que voy,  que la justicia divina te pese, compañero, que yo no seré quien lo haga y pese a que la monstruosidad hace que me aterre mirar alrededor ahora, me acuerdo de la lluvia y de las noches eternas al lado de una copa de vino hablando de Magia, me acuerdo de cuando me llamaste por primera vez algo que ni tan siquiera yo me atrevía a llamarme. Me acuerdo del aeropuerto y de tu nudo en la garganta y del nuestro, me acuerdo del Her Sacred Fires y de hacer rituales antisepticos. Me acuerdo del vaso lleno, aunque ahora esté hecho trizas. Y recuerdo que yo también puedo ser un monstruo a veces. Y que el tiempo, es el mejor de los maestros. 

Espero ver de nuevo a mi amigo, algún día de estos. Espero ver de nuevo al alma que reconozco como uno de esos compañeros que me acompañan en el viaje, espero que quien esté haciendo esto lo pague, seas tu o sean ellos, espero que cuando grite a las cuatro torres lo que ha pasado los culpables caigan de uno en uno. Y si tu caes con ellos, una parte de mi, sabrá que en la caída, se pierde el monstruo y se salva el Eterno. 

Alea jacta est

La adrenalina por los cielos, siento un nudo en el estómago y la tentación de pasarme la noche entera estudiando, aunque se que no voy a poder aguantar el dia mañana si lo hago así. Hace más de 10 años que no me presento a un examen serio. Y se que no lo llevo preparado lo suficiente. Una racha de resfriados en casa, de llevar a Alex al médico, de después resfriarme yo. Preparar a Alex para su colegio, trabajo, responsabilidades y otro montón de excusas más no me han dejado coger un ritmo normal de estudio. Entono el mía culpa desde ya y me prometo a mi misma seguir intentandolo durante todo el año hasta Junio. 

Si consigo terminar el curso, independientemente de lo que saque con el, será una de mis mayores victorias. Hago una declaración y un juramento público. Seguiré hasta el final. Me he cansado de dejar cosas a medias, esta Geminis empieza a sentar la cabeza.

Deseadme suerte!!

Aniversario de boda

Seis años casadas… seis…

No tuvimos la boda más grande, ni la más cara, tampoco la que tenía más invitados, ni problablemente la mejor organizada. Con una jugada del destino que casi nos gana la partida decidimos casarnos con el dinero que nos quedaba, que era bien poco y con lo mejor que teníamos, nuestro amor. 

Así que con amor nos quedamos sin noche de solteras, para cocinar el mejor menu que pudimos, con nuestras propias manos, cortamos, hervimos, freímos y colocamos las cosas en platos. Con los mejores manteles de la casa. Una bruja vestida de mortal vino de Andalucía a hacernos una tarta que más tarde nos dejó a todos la boca azul. Tu estabas preciosa, la Reina de la Casa mientras yo, estaba nerviosa y lo único que quería era quedarme… contigo… a solas. 

Pero como los buenos rituales, los de verdad, la casa estuvo llena de gente dos días. Algunos hasta se quedaron a dormir y no fué hasta el día siguiente, caminando por el “Parque Atenas” lo que habíamos crecido en un día. Esa promesa de aquel bar de calamares, esa primera pelea por quererse mucho que terminó con un anillo en Monastiraki y mi rodilla clavada en el suelo pidiéndote que te casaras conmigo, se había traducido en una ceremonia pequeña y discreta, en el Templo de Hekate de Madrid, con los que de aquellos eran nuestra familia. Ni uno solo de los invitados sobraba, aunque si que hubo unos cuantos huecos a rellenar. 

Y que ceremonia… Apareciste en la sala, con tu vestido blanco y tus rizos *y solo Hekate sabe lo que sentí en ese momento* y sin palabras que ponerle a la página que me tocaba escribir, me eché a reir y a llorar al mismo tiempo. 

Te temblaba el pulso, pero cogiste a la madrina de la mano y la llevaste tu a ella al altar, que bien sabías donde estaba tu mejor que nadie en aquella casa. Y los himnos fueron dichos, los dioses invocados y el vino libado.  Los amigos felices, las niñas por fin, casadas.  

Y entonces…. seguimos con la vida, nos mudamos a Grecia y construímos el mundo que queríamos, con lo mejor que teníamos alrededor de nosotras. Una casa segura donde caerse, donde rendirse, donde enfadarse, una refugio a salvo de las miradas, de los que diran, un lugar para nuestros dioses y nuestras letras. Una casa donde amarse, donde crear, donde empezar de nuevo cada mañana. Una casa de libros y letras por todas partes y de música, trepando por las paredes de cualquiera de los cuartos.  El fuego de los Inmortales alumbra cada uno de sus rincones, Y el de tu risa. Y el de los estirones de Alex, que ya mismo nos deja enanas. Todo eso, está en las paredes de esta casa, de esta vida, de este cuento de hadas, pero de los de verdad que estamos creando juntas. 

Nuestros anillos se quedaron enterrados en un templo dedicado a Hera, porque no necesitamos que nada nos recuerde lo que las dos prometimos ese día. Queríamos darle las gracias a la diosa. Hay tanto por lo que darle las gracias. Hay besos que firman de nuevo cada día la renovación automática del juramento. Que estaré contigo, hasta el fin. En resumen nada que no supieras, pero que importante decirtelo de la mano y de frente al sagrado altar.

Y aunque ya se que a veces, me pierdo, me acojono, me da miedo mirar palante, mirar patrás se me da bien. Se cuales son los ladrillos de mi futuro y cual es la esencia de mi felicidad y ambos estan marcados con tu nombre.

Feliz aniversario. Gracias. Te amo ❤