Aster Heras

Diario de un sueño

Cuna y Alma

Era no más una niña, llegaste a mi vida en la sonrisa de una de tus Diosas, una diosa que había perdido a su hija, y yo, que me había quedado sin madre me vi reflejada en la furia que para la vida en la Tierra, hasta que ella regrese. Era más lógico que el dios de mi familia, ese que deja sin madre a una niña de 3 años porque le hacía más falta a el que a mi. Llegaste así, con el trigo de Demeter y las puertas que se abren al otro mundo y yo, comencé mis pasos para buscarte, para buscarme, para saber quien eras tu.

Un libro con más colores que una mañana de primavera, me presentó al resto de tu corte divina ¿Dónde es ese sitio? pregunté, me dijeron que como tal ya no existías. Y te inventé en mi cabeza, donde vivieron siempre tus dioses, que ahora son los míos. Me embarqué en el Argos, me colé dentro del Laberinto y contemplé como Egeo le daba nombre a tu mar de la más triste manera. Y cuando la profesora nos pidió que leyéramos  un párrafo de la La Odisea, esta se convirtió en mi viaje y Odiseo, que no Ulises, en mi modelo a seguir. Yo quería saltar a su barco y encontrarme con Circe, vivir en la isla de Calipso y saber como sonaban las sirenas. Y tener una Penélope a la que volver y una casa que creciera alrededor de uno de los olivos donde jugaba de pequeña.

Entonces, la historia me contó de que una vez, hace miles de años, un rey llamado Leónidas y sus hombres se atrevieron a hacerle frente al ejército más grande del mundo. Que eran más bien pocos y que tan valientes fueron, que aunque murieron en la batalla, cambiaron el curso de la historia. Los 300. Salamina y Maratón, con su estrategia perfecta me contaron que antes que pelear, es bueno usar la cabeza. Esta vez yo era el soldado y  escribí 10.000 historias sobre lo que pasó en esa guerra, me perdí en el valor de esos hombres que murieron defendiendo el honor de su tierra. Yo era una niña aún, llegando a mi adolescencia, y me encontré con la Democracia y entendí que el valor del pueblo siempre será más fuerte que el de cualquier mandamás que quiera llenarse los bolsillos a cambio de pretender que trabaja. Fuiste mi modelo en Artes, y me enamoré de tu teatro, Medea me gritó el nombre de Hekate, quizás fue esa vez la primera vez que lo oí y Edipo Rey decidió que un día, estudiaría psicología para explicar las heridas que tenía en el alma.

Y cuando menos lo esperaba, un libro me preguntó ¿Quién eres? Y al no saberlo me subí en la Filosofía, los amigos del saber, los que aman buscar la sabiduría. No tenía ni idea de como pertenecer a ese club, pero aprendí a tejerla entre mis palabras cuando cada recreo del Instituto, volaba al despacho de mi profesor preferido a que me contara quien era Sócrates y Platón, a que me contara que se podía escapar de la caverna pero que se corría el riesgo de ser la loca entre los míos ¿Y como me iba a quedar yo viviendo entre las sombras? Le respondí. Y en uno de sus guiños me explicó que por fin la Filósofa nacía y que aunque no iba a saber nunca exactamente quien era, de eso estaba bien seguro, ahora estaba un poquito más cerca de conocer la verdad.

A través de la Magia y de la Filosofía, llegué de nuevo a los Dioses y a la Religión. Comprendí que no necesito curas entre ellos y yo y que el regalo más grande que me han dado es la libertad para decidir lo que quiero hacer, aunque a veces me equivoque. Que no hay castigos, sino consecuencias de mis actos y que cada acto de nuestras vidas puede convertirse en una puerta a los Inmortales, porque la vida de por si, lejos de las casualidades es el Acto más Sagrado de todos.

Hekate me enseñó las sombras y abrió el camino a casa, enfrentándome a mis miedos, en aquel viaje en el que descubrí que no estaba tan mal estar sola. Los rayos de Helios iluminaron mi ventana al llegar y vi como las Islas bailaban un vals en el mar que bañaba tus tierras, aterricé en tu capital, donde los ojos de Atenea me invitaron a descubrir si la Araña que vive en mi era capaz de crear mi destino. Y se presentó el Mago y me pidió saltar. Me prometió que no me arrepentiría. Y sin mirar abajo salté y descubrir que el balance entre los cinco es la base de todas las cosas que conocemos y que para que un partido de fútbol pase, tenemos que tener jugadores pero también gente que cuide del estadio. El Mago, La Suma Sacerdotisa de la mano me acompañaron. He abierto alambradas que cerraban templos y he celebrado Solsticios de Veranos mirando al Sol desde un altar Micénico, he podido llamar a los Ancestros en el templo de Ajax en Salamina. He meditado en el Dormitorio de Epidauros mientras rezaba a Asclepio, he dormido en el Olimpo y he cantado a Zeus en una de sus procesiones… He reído como nunca y he llorado más que nadie, me has parecido a veces el juez más duro y más cruel del mundo pero… madre, bendito camino el tuyo… ¡Si hasta tengo la mejor de las Penélopes que lejos de esperarme se viene conmigo!

Después de llegar al Juicio de los que hablan sin saber y juzgan creyéndose algo, de que a la carta del Mago la haya cubierto el número 13, después de pensar en volver y decirme a mi misma no, bendita sea la Tierra que Gobiernas y benditas tus lecciones y el camino en el que se aprenden.

La cuna es importante, tu me has hecho quererla, tu que me has hecho estar orgullosa de haber nacido en la vieja puerta del Mediteráneo, donde Hércules abrió sus columnas, donde el Olivo, el Aceite y los Toros, también reinan, donde el Sol pinta de alegría las penas. Ahora se de donde vengo y se quien me dio la cuna, se donde parte de mis Ancestros tienen su cama, se que miraba de noche las montañas de la Sierra y que me crié entre los bosques del la Alhambra. Que la Magia milenaria de un montón de culturas juntas corre dentro de mis venas. Ahora se que Iberia esculpió mi cuerpo, pero se que tu Hellas, me entregaste el alma.

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Acercándome a Demeter

Este invierno, estuve en Eleusis justo una semana antes del Solsticio. Sentí que era el momento de acercarme a una diosa a la que amo y “temo” por igual. Demeter llegó a mi vida como el primer mito. Me lo contó mi profesora Angeles cuando tenía la edad de mi hijo ahora. Y podéis creer que yo lo conté a todo el mundo que pude durante las siguientes semanas. Recuerdo a mi abuela, perdiendo la paciencia diciéndome ¡Es la tercera vez que me cuentas la misma historia de las estaciones de los griegos, hija! ¿Qué quieres que haga? Pobre mujer, lo que le tocó aguantar.

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En fin, sin perderme en detalles, hice algo entre lo que en Wicca se conoce como dedicación y lo que en Helenismos hacen como rituales devocionales. Por seguir aquello que dije de no agarrarme más a ninguna etiqueta en lo que a vida espiritual se refiere. El punto es que estuve allí, enfrente del Temenos de Eleusis, en un árbol que tiene forma de cruce de caminos, con un perro negro que nos acompañó desde el principio de la visita e hice un ritual, donde por primera vez no prometí nada, porque no estaba segura de nada y solo le dije, declaré que quería pasar con ella la época oscura. El periodo del año donde ella apaga la vida porque pierde a su hija.

El ritual lo hice super rápido y poniendo a mi mujer y a mi tía, que vinieron conmigo a entretenerme a los guardias del recinto arqueológico para tener la seguridad de que no me molestaran, así que no cerré del todo la ceremonia y mientras ellas iban al museo, yo me senté con Salamina y con el mar (enfrente, es un mirador precioso)  a meditar con Demeter y a intentar escuchar a la diosa o a mi misma acerca del ritual que había hecho.

 

Solo escuche “no es fácil estar conmigo en la época oscura” respondí que lo imaginé pero que aún así quería pasar con ella este periodo. La diosa no respondió nada más y esa noche tuve un sueño donde todo estaba cubierto de nieve y yo estaba sola en medio de un camino. Había una antorcha clavada en una encrucijada con una serpiente.

Y pasó el invierno. Y el invierno se llevó cosas que no me hacían falta y para llevarse alguna de esas cosas que yo no supe ver antes, arrastró otras que quizás no eran tan necesarias de quitar pero alguna de ellas me dejaron el corazón helado. He llorado lágrimas que no creía tener y he “dejado fluir” tanto las cosas que pensé que jamás vería la luz. Pero la palabra de la Madre Demeter siempre es firme.

“Cuando llegue mi hija llegará tu alegría”.

 

Y así fue. Vi las primeras flores y la vida se empezó a suavizar, los problemas parecían menos problemas y el canal que me engancha a la alegría volvió a funcionar. Aprendí a segar, a vivir en Invierno sin nada y aún así a estar enamorada de la vida. De lo que existe en esta humilde casa cuando se cierran las puertas y el invierno aparece fuera. Ese ha sido el regalo de Demeter, aprender a mirar adentro, encontrar el fuego que existe dentro, que nadie ni nada puede apagar pues está conectado con el Universo, con la Vida y con los Dioses.

Volví a Eleusis a dar las gracias y a pedirle a Demeter una señal de que todo estaba en su sitio con ella y de que si podía seguir disfrutando ahora de su parte clara y de la dicha de que su hija había vuelto a sus brazos… recibí otra respuesta, llegaría la señal con Hekate.

Medité con Hekate y no conseguí sacar nada en claro, así que como todo estaba bien lo dejé estar. En la siguiente luna nueva, recibimos en el Santuario de Hekate a dos amigas desde Israel, devotas de los Panteones griego y Egipcio.

La Egipcia me dijo, te hemos traído un regalo. Y me entregó una vela de cera virgen con forma de abeja natural, la griega entregó otra exactamente igual de ofrenda en el altar de la Diosa. Para quien no lo sepa las abejas son el símbolo de Demeter y sus sacerdotisas fueron y son llamadas Melisas ( lo cual significa, abeja en griego :)).

No hay texto alternativo automático disponible.

Ha sido duro, pero encontré en medio del frío invierno, la semilla que plantar para que la primavera viniera con flores. Ahora es tiempo de vida, es tiempo de salir y de ponerse bien, de aceptar el cambio y la muerte, de echaros de menos sabiendo que nos volveremos a encontrar. Es tiempo de vida, es tiempo de disfrutar de la risa de Demeter y de sus brazos siempre abiertos.

Nos vemos… 🙂

Encender el fuego…

 

Me pasó hace poco, buscaba información sobre las Anthesterias para hacer un artículo en el  blog de Panolympia y me emocioné descubriendo cosas. Y mira que ya había estado en tres o cuatro rituales de la Tradición Helena hoy en día.

De pronto me vi, vi las procesiones, vi al Dios y a la Reina de las Anthesterias, con las geraiaia alrededor consumando el matrimonio sagrado. Imaginé el vino enterrado, el templo abierto solo para esa ocasión, los templos de la ciudad cerrados con cordones en las festividades a los Ancestros como separación entre la vida y la muerte y ….

Me medio vine abajo. Teníamos el ritual de Labrys de las Anthesterias en dos días y sabía lo que iba a ver. Un precioso entorno, y un montón de gente que honestamente ama a los Dioses y trabaja por recuperar la tradición pública. Himnos, bailes, libaciones y ya… ni siquiera una hora de ritual para lo que antes se celebraba en dos días. Menos de una hora de celebración frente a la ciudad entera celebrando.

Llamamos a la Reina y a Dionisos frente al altar, entregamos las ofrendas a los Ancestros y…. ¿Qué? ¿ya no hay más? ¿El hecho de que no sepamos como se hace nos va a impedir recuperarlo? ¿Que a crear nuevas cosas? ¿Que a intentar escuchar desde los Dioses instrucciones para nuestro tiempo?

Entiendo que tras años de represión, iglesias, caza de brujas y demás vivamos con miedo a salirnos de “lo correcto” de investigar fuera de lo que nos ha quedado escrito, pero…

¿Hasta cuando?

¿La Tradición siempre va a estar alimentada de las cenizas que quedan? ¿Cuando usaremos sus cimientos para encender de nuevo una luz tan fuerte que nos eleve a las estrellas?….

 

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Y entonces llegó

Llegó con su risa de niña

y con sus curvas de Diosa

Llegó con su cuerpo prohibido

y con su boca perfecta.

Llegó y me dijo

¿Así que existes?

Y yo le dije, sin decirlo, sin saberlo

Que esperarla a ella había sido.

Mi existencia.

Llegó la princesa del cuento

que nunca se rinde

que pelea con el drama

y ella misma se mata al dragón

y al principe si hace falta.

Llegó con su lápiz, cargado de vida

con su tinta para contar sueños

que nunca se rompen

que nunca terminan.

Y en vez de cultivar las mariposas

que viven en estómago de los enamorados

abrió la caja y las dejó volar

y desde entonces giran y danzan

en una espiral eterna,

en una melodía desencadenada

en la tormenta de lo que sentimos

Bailan…

Son rojas y negras,

mariposas raras,

sin colores comerciales

mariposas que saben a Londres, a Atenas y a Valencia.

Mariposas que juegan con las gotas de lluvia

y las convierten en metas…

las liberó…

y en lugar de hacer cosquillas en el estómago

cosquillas inútiles,

me cuentan los sueños que nos quedan

los desayunos que nos faltan

los amaneceres que llevamos

me cuentan los domingos por la tarde

y tejen un camino invisible

que solo ella y yo sabemos.

Para encontrarnos, para encontrarte otra vez.

Quizás cada mañana,

quizás cada segundo,

o a lo mejor en cada beso…

Mariposas que abren, la quintaesencia

Del Alma

y No… no conocen el tiempo.

Visitando las Urgencias de un Hospital Público en Grecia

Tuvimos aquí una amiga estas fiestas que estuvo realmente enferma con un problema de migrañas. Intentamos evitarlo pero terminamos como pronosticaba todo en el hospital. Es la primera vez que me he subido a una ambulancia en muchos años. La última fue cuando nació Alex. No es que no me gusten, que no es eso. Es que me traen malos recuerdos. Hay una truculenta historia acerca de mi madre y su muerte en la que las ambulancias tienen un papel fundamental y los traumas infantiles son malos, muy malos. Un amigo se ofreció a acompañarnos. Un amigo griego y gracias a los Dioses se quedó con nosotras toda la noche. Porque si no, las posibilidades de haber salido de allí sin matar a nadie hubiesen sido pocas. Muy pocas.

Hay que decir que no voy a culpar, ni a los médicos, ni a los enfermeros, ni a los celadores del hospital de lo que vi, vimos, allí. Me hago cargo de que 8 años de crisis se han comido cualquier esperanza de una salud pública de calidad en este país. La cuna de la Medicina moderna tal y como la conocemos. Y eso mismo pensaba yo mientras, veía un pasillo de unos 10 metros de largo por tres de ancho con al menos 30 camillas aparcadas con personas padeciendo diferentes males en ellas. Mi amiga estaba grave, pero había gente sangrando, abuelillos moribundos y otras escenas dantescas que no quiero detallar por respeto a la propia gente que allí había.

En la ambulancia todo fue bien. Una mujer que parecía caída del cielo nos calmó, elogió mi griego y trató de entenderse con mucho éxito con mi amiga. Cuando le pregunté su nombre, me respondió Atenea. Ella siempre sabe mandar los mensajes oportunos cuando son necesarios.

Al llegar allí, metieron a mi amiga dentro y nosotros fuimos a hacer papeles. Luego fuimos a buscarla y la habían dejado literalmente aparcada en uno de los pasillos, sin ayudarla a ir al baño para orinar y sin posibilidad de bajar de su camilla. Buscar a un celador era casi imposible y no había forma de bajar una camilla que debía llevar allí desde la época de Hipócrates más o menos.

La insistencia de mi amigo y algunos truquitos nos hicieron no pasar allí mucho rato. Considerando la situación, cinco o seis horas, no fue mucho. Más aún cuando descubrimos que había huelga del sector sanitario y que ese y dos hospitales más eran los únicos abiertos en toda el Atica. Y esto no significa en toda Atenas, significa, para que os hagáis una idea que solo 3 hospitales están abiertos en una región tan grande como Valencia y más o menos de igual población.

Uno de los ancianos falleció en medio de la noche. Una de las celadoras discutió con uno de los familiares que acompañaban a la gente, que le acusó fervientemente de “tener hospitales pequeños” la pobre celadora frustrada después de aguantar dos horas chillando, soltó todo y dijo que así ella no trabajaba.

Pasillos llenos de personas chillando y en medio de todo aquello, que yo miraba desde la distancia. Somos un gran equipo, D se encargo de la “burocracia” y yo de sostener todos nuestros menesteres, que era *muchos* para estar moviéndolos en un hospital abarrotado de gente. En el pasillo que yo me quedé esperando llevaban a la gente que se quejaba más.

No pude más que abrir el Reiki, abrirme entera y sin tomar ninguna de las precauciones que tomo siempre. Abrirme a los médicos, a los enfermos estando conectada a la energía universal y a la energía de la propia tierra que me sostenía, la misma que vió nacer a los médicos de Asclepio hace tantos años. Entonces, al reeconectarme lo vi, en una esquina, al lado de su esposa/hija una pequeña foto del dios, que casi pasaba desapercibido entre tanto enfermo, tanto icono cristiano y tanto adorno de Navidad.

¡Bien, ahí estaba todavía el Dios! En un corcho con anuncios encontré una foto de Asclepio con Ygeia y me aferré a ella con todas mis fuerzas. Le recé y entendí cuan grande es su poder de evitarnos el sufrimiento de las enfermedades. Comprendí porque terminó siendo un Dios y que importante es en nuestras vidas.

Llegó una chica que parecía una trabajadora de la calle, con sangre en la cara y en el brazo, otro chico con un pie cortado. Más abuelos. Finalmente una buena señora quejándose de que al día siguiente no podríamos ir a Misa! Vaya por los Dioses! Ni lo había pensado señora! Al ver que la Iglesia no me interesaba demasiado y descubrir que tenía algo que ver con España comenzó a hablarme de la Monarquía Española y a preguntarme cuantos niños había hecho Felipe y como es que siendo niñas iban a respetar la línea de herencia del trono….

Mi amigo apareció por una esquina anunciando que en 15 minutos terminábamos después de seis horas en aquel infierno Dantesco. Lo miré con súplica y con un sácame de aquí tan silencioso como claro. Vi en su cara sus ganas de putearme un rato y dejarme con la cristiana monárquica hablando de Juan Carlos y su plebe pero se apiadó de mi cogiendo la mitad de nuestro equipaje.

-Hablabas de la Iglesia, eh?

-Y de la monarquía española!

Mi amigo se echó a reír. La verdad era lo que nos faltaba. Recogimos a la paciente, que tenía otra cara y podía caminar por su propio pie. Salimos fuera y fumamos un cigarro en la puerta antes de coger un taxi. En algún momento de la noche tuvimos esta conversación:

-Sabes que?

-Que?

-Pienso contratar un seguro privado.

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2018

Me gusta porque basicamente ha dejado atrás un año tan duro como intenso. Catártico como dirían algunos.

Viejos patrones vuelven a decirme hola y creo que, le estoy cogiendo el tranquillo. Siempre intenté borrar el error de mi parte, cambiar mi forma de ser, pedir perdón hasta reventar y echarme la culpa de todo. Jamás funcionó. Jamás sentí que avanzara ni una mijita. Entonces intenté buscar las causas en vez de los culpables. Bingo. Duele y rasga más que nunca pero empiezo a comprender parte de las cosas. No es fácil decirle hola a tu sombra y todo eso que suele mostrar tu enemigo no es más que lo que tu reflejas. Eso es para mi, pero también para ti que estás leyendo.

2017 se aleja y como comenzó en Luna Nueva, pues se ha ido limpiando amistades, grupos, trabajos y cosas que no, no nos servían más. A todos ellos, gracias. Gracias. Lecciones aprendidas siempre son agradecidas.

Sin embargo, pese a haber empezado el año con una gastrointeritis familiar y una visita al hospital de urgencia, lo cual no lo recomiendo si venis a Grecia a menos que os gusten las experiencias fuertes, este año está empezando bien.

Subidas de sueldo, Alex por fin adaptado al colegio, uno de mis mejores amigos se viene a vivir a menos de 300 kilómetros de mi casa y otros proyectos que no son para poner en un blog ni muchos menos, pero que quienes nos conocen ya saben….

Que cada uno de los días que quedan, sean días para recordar. Feliz 2018.

A veces es dificil entender

Que no cabes en ningún molde. Que no eres ni la buena chica que algunos creen, ni el demonio que otros apartan. Que la vida no fue siempre mala contigo, pero definitivamente tampoco buena. Que has perdido demasiado trenes, pero que sigues en la estación esperando que algún día tus pies funcionen para llegar a subirte en aquel que identifiques con tu destino.

Es dificil de entender, que no elegiste ser tan diferente. Que vino así. Que te has equivocado tantas veces que a veces mirar hacia atrás da miedo, que cada vez que te has atrevido a mirar te has dado cuenta de que probablemente la que menos ha sufrido con tus equivocaciones has sido tu. Que has podido joderle la vida a tu hermano y quizás a alguno de tus amigos. Que tu también puedes ser esa persona tóxica que algunos quieren quitarse de enmedio.

Y en medio de la noche, de la noche oscura del alma, como dirían algunos poetas de esos que leías cuando eras joven, descubres una pequeña luz. Que viene en fotografías que te recuerdan cuando ninguna de las cosas que acabo de contaros habían pasado…Tras mirarme al espejo y confesar ante mi misma mis pecados, he decidido que pagar por ellos mientras intento no repetirlos es buena idea. Que se acabo ser mi mayor verdugo, que ya va siendo hora de levantar cabeza. Que la mayor manifestación de mi, y de lo que de verdad soy está por llegar. Que caminar en mis zapatos no hay sido fácil. Y que puedo hacerlo y voy a hacerlo mejor.

Y cuando acepté que yo puedo ser también esa sombra, la misma que me mira desde la esquina del salón ahora mientras escribo. Cuando abracé a la que se enfada, a la que a veces no ve más allá de sus narices, a la que puede haber cometido tantos errores que es hincapaz de reconocerse a si misma… Entonces, entonces, el camino apareció de nuevo ante mis ojos.

La libertad tiene un precio y ese precio parte por reconocer quien eres, que has sido y que puedes llegar a ser. Por esa niña que prometía ser alguien, por esa niña que escribía bien, que devoraba libros, que bailaba con su madre en el cuarto cada día al llegar del trabajo, por esa niña… hoy la sombra puede acercarse a mi sin engullirme. Hoy la sombra me grita quien soy y que puedo llegar a hacer y se que existe la otra cara que ahora no veo y que brilla tanto como las estrellas…

Yo no se tu, yo se que no me entiendes, quizás pienses que me he vuelto loca, pero a mi me parecen las palabras más cuerdas que haya escrito jamás.

Pasando página. La introducción ya ha terminado. Es hora de empezar a escribir la parte central de la historia. De cuando me atrevo a tomar el camino que me sacará de la caverna y me cegará con la luz del Sol. Mi historia.

Despierta

La vida nos da una de sus sacudidas otra vez, parece cíclico y cada cuatro años tenemos fiesta. No nos podemos quejar, si es solo cada cuatro años. Han pasado tantas cosas en los últimos meses que a veces me olvido de lo jodidamente afortunada que soy.

Cada día construyo un castillo para proteger lo mejor que tengo.

Cada día cierro las puertas de mi casa, saco la basura lejos de nuestras paredes.

Cada día enciendo la luz de Hekate y la de Hestia en nuestros altares para que brillen tanto como el amor que tenemos dentro de nuestra casa.

Cada día pongo los pies en el suelo y me encuentro contigo, con Ella, con Ellos. Y se que aunque ahora no vea claro el camino, estoy en el camino correcto. Que perderse es parte de encontrarse. Que si los  heroes se pierden, como los humanos no vamos a hacerlo.

Es Luna Llena y la cama nueva de princesa que tenemos en el cuarto ha amenazado esta mañana con no dejarnos salir. La cama de por si es bonita, pero es el regalo de un amigo, eso la hace mas especial. Tu sonríes mientras escucho a Alex reírse con un video en el ordenador. Esta desayunando, me he levantado yo hace un rato a hacerle leche y galletas y se que está tranquilo, caliente y contento. Como tu, en mis brazos. No hay obligaciones. Ni tenemos que ir a ningún sitio y hasta las seis no viene nadie a visitarnos… la mañana es nuestra y soy feliz, así. Sin Facebooks, ni twitters, ni selfies, ni fotos.

Me he quedado prendada de una de tus sonrisas, una de esas que voy a guardar en mi corazón y en memoria toda la semana para rescatarlas cuando no estemos juntas y te eche terriblemente de menos. Crezcamos juntas, la una con la otra. Porque es el mejor plan de vida que puedo tener y que quiero tener. Hacer de Alex un buen hombre y hacer de nuestro camino una eterna aventura llena de sábados por la mañana tranquilos, envueltas en un edredón de plumas que dibuja tu cara, que te pinta una sonrisa digna de cualquier musa pero nadie mas que yo ve en ese momento. Un edredón que cubre tus caricias, nuestros abrazos y disfraza nuestros miedos, de sueños.

Hace mucho mucho tiempo que los monstruos que viven dentro de mi me dan menos miedo de lo que deberían. Tu amor los ha domesticado y de vez en cuando no son más que sombras. Tu eres la perla de mi vida. La jodida prueba de que debajo de todo lo que pasa hay algo que merece la pena. Las batallas ganadas son más desde que tu bailas conmigo el baile de la vida. Hemos pasado las etapas mas dificiles y ahora se que siempre será una de mis principales metas, construir una vida contigo, en la que podamos crecer, amarnos y dar a nuestro niño lo mejor de nosotras mismas.

Así, confundida como estoy, en medio de la tormenta, no hay nada mejor que me recuerde quien soy que tus labios besándome al despertar.

Gracias por ser siempre mi caballo ganador. Gracias por ser la bandera que anuncia siempre la calma y los brazos que me regalan libertades que nadie más sabe darme. Gracias por cada mirada, por cada café. Por los 10 minutos más de cada día antes de irse a trabajar y por los diez minutos antes de acostarse. Por tus días, por las noches. Por las letras y por Hekate. Por tus te quiero, tus mensajes, tus llamadas, por tu mano y la mía siempre juntas.

Yo, yo te amo y te amaré hasta el final de mi existencia. Para siempre.

 

Día Nacional, el día del OXI

28 de Octubre de 1940, el embajador de Italia visitó de urgencia al entonces dictador griego Metaxás en su residencia con un ultimatum para abrir paso y entregar el país a las fuerzas capitaneadas por Musolinni durante la Segunda Guerra Mundial.

 

La respuesta fue OXI.

¿Cómo se atrevían? ¿Cómo esa pequeña esquina de Europa, ese país que parece que no es nada, pero que otros cosideran que es todo se atrevía a decir que no?

¿Cómo es que no se rindieron?¿Donde sacarón los griegos la resistencia activa con la que respondieron?

Los nazis pasaron por Grecia y la destrozaron, pero los griegos lucharon hasta el final por ser libres. Desde el primer OXI hasta la bandera de Glezos, este país fue el inicio del fin de los nazis.

Ojalá aprendieramos ahora a decir OXI, de igual forma.

Feliz día nacional!

Καλη Ελευθερία!

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Cuando para enseñar ortografía, cuelas la foto la Virgen, algo no cuadra…

Mi peque, que por cierto ya se ha adaptado al cole y va cada día hasta contento, vino ayer con un montón de deberes. Es costumbre aquí acribillarlos a fotocopias, copias, ejercicios y tareas desde bien chiquitos. Y de hecho cuando un profesor no lo hace se le tacha de mal profesor. Cosas de la vida, que en otros países se luche por reducir las horas de estudio en casa…. empiezo a entender porque este es el país de las Academias. Es muy raro la tarde que no hecho dos horas de estudio extra con Alex….

En fin, ayer vino con una fotocopia para aprenderse nueva. Con los diptongos. Fue una cosa que a mi me costó un montón aprender, así que abrí la carpeta llena de energía diciéndole ¡No te preocupes, mami los sabe bien! ¡Dejame ver!

Ἡ τῆς Παλλαδία Σόρια εἰκὼν

Y con esto me encontré. Una foto de la Virgencita con Jesucristo y un ejemplo que más o menos dice que la abuelita de turno va cada día a encender una vela en el icono que tienen en las paredes de la casa….

Para enseñar los Diptongos a niños de 7,8 y 9 años ( es una clase con varios niños de fuera y por eso la diferencia de edades, pero en esencia, es segundo de primaria en España)

Y así va este país…