Aster Heras

Diario de un sueño

Habemus apartamento!

Palabra del día

διαμερισμα: apartamento

Hemos dado muchas vueltas por toda la ciudad. Nos hemos encontrado escenas dantescas y escenas divertidas, gente sincera y gente muy caradura y muy desesperada por alquilarte un zulo.  Nuestro camino en la búsqueda de apartamento empezó en la calle εκάτης donde toda una familia de griegos ortodoxos tradicionales vino a enseñarnos 50 metros de piso con la luz de la linterna de un móvil. Eran tantos que casi ni cabían en el apartamento y una de las miembros, la más anciana casi ni se movía al respirar. El apartamento eran unos 60 metros cuadrados, bastante oscuro y sin un mísero mueble. Sólo una cruz ortodoxa gigante que “había que mantener ahí” ( menos mal que al menos no lo cobraban como extra  xD)  Para el precio que tenía, repito no estaba del todo mal. Entonces vino lo realmente subrrealista; la escena era Abuela, Bisabuela, Casera, Hermana de Casera y dos hombres no identificados en un salón de no más de 10 metros, con Alex, con Galena y conmigo y un montón de preguntas, las primeras normales: ¿Quienes sois?, ¿De que vivís?, ¿A que habéis venido a Grecia? La segunda tanda ya empezó a preocupar más ¿De quien es el niño? ¿Y vosotras sois madre e hija? ¿Hermanas? ¿Amigas? ¿y donde está el padre? ¿va a venir el padre? La verdad es que respondimos a casi todas las preguntas de forma más o menos sincera. Y entonces vino la tercera tanda de preguntas y sugerencias de las caseras: ¿Vais a pasar mucho tiempo en la casa? ¿Dejáis que el niño se asome al balcón? ¿Os importa que cuando vengamos a cobrar hagamos inspección? ¿Podemos tomar café mensualmente? Y ahí lo único que queríamos era salir de la casa. La broma de Hekate nos sirvió para echarnos nuestras primeras risas en Atenas, evidentemente no, no la cogimos.

Luego nos tocó el piso caja de cerillas, con una terraza de lujo ( era lo único que tenía, terraza ) y aunque los caseros eran un encanto, Alex se nos puso malo el día que fuimos apalabrar el piso y perdimos la oportunidad.  Una pena porque el piso me gustaba bastante, pero después de faltar a la cita 😦

Entonces llegó el momento de la Inmobiliaria: Trust se llamaba. Y ya sabéis “Dime de lo que presumes, que te diré de lo que careces” la Señora era un amor, pero comercial no, lo siguiente. Que te pidan de aval para quedarte un piso de 300 euros, 10 euros solamente me resulta cuanto menos curioso y aunque vimos cinco pisos con ella, bueno… dar el mes de pago para la agencia nos iba a resultar muy difícil. Nos tuvo casi en la mano, pero frases como “durante los primeros cuatro meses voy a ser parte de vuestra vida para asegurarme que todo marcha bien” nos echó para atrás. Eso y un fin de semana intenso.  De los pisos de la Inmobiliaria tenemos varias anécdotas como casas con capillas inscrustradas en altillos o con calendarios santorales de regalo. Todo muy ludico. 

Finalmente decidimos ir a ver dos pisos que nos habían recomendado conocidos de aquí. Uno en pleno Monastiraki con vistas a la Akropolis que se nos escapaba de precio y el piso de la madre de un chico que hemos conocido en Atenas. Este último ha sido el ganador, precio asequible, buena zona, cerca de los amigos y a solo dos calles de donde dormí yo la primera vez que vine a Atenas. Este ha sido el piso ganador 🙂 Ambas estamos muy emocionadas y con unas ganas locas de que nos den las llaves y por fin dejar el tránsito 😉

¡Buenas noches!

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