Aster Heras

Diario de un sueño

Oriental Night

Igual me disculpas princesa. Ojalá fuera más diestra con el teclado y encontrara las palabras que describieran a la perfección lo que ha pasado hace un rato, pero no las tengo. Una vez más el papel y la realidad me han ganado, siendo sinceros, es imposible escribir de forma coherente recuerdos que ni siquiera se de donde vienen y emociones que se agolpan en el pecho, sin avisar y hacen resbalar dos lágrimas por mi cara que más que preguntas tienen respuestas, solo por verte bailar.

Pero lo cierto es que hoy, mientras todos los ojos te miraban, yo solo te veía a ti. Mi bendita locura. Mi ninfa de pestañas interminables y piel de seda y sonrisa interminable. Creo que con cada movimiento de tus caderas hiciste temblar la tierra que tanto amo y cuando tus manos buscaban el cielo y te encontraste con Ella, yo me quedé mirando, desde lejos, pequeñita, preguntándome que he podido hacer para ser la afortunada que duerme contigo cada noche.

Gracias Galena, por enseñarme tanto siendo solo tu y por cada uno de los pasos que distes hoy.

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