Aster Heras

Diario de un sueño

Días de tormenta

hekateEl cielo se abre en Atenas justo cuando hemos decidido ir a la compra. Estamos en la planta de abajo de la casa y me quedo como idiota mirando a la calle y pensando si habrá alguna forma de conseguir una canoa para ir al supermercado. Otro trueno y empiezo a desistir de salir fuera, va a llover durante un rato, es evidente asi que me doy la vuelta y otro trueno me sorprende, esta vez con relampago incluido. La diferencia es que yo estaba mirando justo su llama y ha sido Ella quien se ha encargado de que retumbara el suelo que piso con el mismo golpe que ese trueno. Meneo la cabeza como recuperando la realidad de la que su energía me saca siempre. Sonrío, te echaba de menos, le enciendo una vela, miro la llave que ayer mismo le traímos de ofrenda y que descansa en el altar al lado del resto de las llaves y me echo a reir, ese altar sigue recibiendo ofrendas, pasan los años y seguimos teniendo problemas de espacio, la mesa se nos queda pequeña, muy pequeña.

Subo las escaleras y la lluvia crece, mientras pongo incienso en la ventana para Zeus, pienso en la conexión entre ambos.Uno con el poder de crear las Tormentas y Ella con el poder de pararlas, pero ambos en balance y en equilibrio para que el mundo funcione, como todos los Dioses. Sonrío y siento que estoy empezando a sentir de verdad el politeismo sin las trabas que yo misma me ponía antes. Me he sentido culpable durante mucho tiempo, de haber “dejado abandonada” a Hekate por el Olimpo y hoy se que eso nunca ha sido asi. Fue Ella quien abrió el paso hasta casa. Fue ella quien casi me trajo aqui. Recuerdo las palabras de Hesiodo sobre su nacimiento y sobre su relación Zeus y me vuelvo a reir. Saco el incienso a la ventana, después de pasarme un rato intentando encender el carboncillo y me acuerdo de mi primer viaje a Atenas, hace ya más de cinco años donde un perro negro me esperaba sentado a la puerta del Partenon. Abro la ventana y el aire de lluvia me baña la cara, Zeus, Padre de todos, gracias por este regalo que purifica el alma pienso mientras me quedo como hiptonizada mirando las gotas caer, cierro la ventana y me doy la vuelta. Doy unos pasos y la siento cerca de mi. Ni delante, ni detrás, ni arriba, ni abajo. Ocupándolo todo como aquella primera vez. He cruzado muchos cruces, he andado muchos caminos, he cerrado y abierto muchas puertas pero nunca fuera de su alcance, jamás lejos de su luz, porque su camino no tiene retorno, porque solo las personas que han visto su noche brillante y su luz, sin luz pueden entender de lo que estoy hablando….

Han pasado cinco años, 1 desde que se cerró el Templo y yo sigo caminando mis pasos, usando mi voluntad, porque nací libre y moriré libre y libre me acerco a los Dioses… han pasado cinco años y aunque camino mis pasos, son suyos los caminos y las encrucijadas, son suyas las puertas y las llaves que las abren. Se que no es el momento ahora, pero se que el momento regresará, mientras tanto seguiré guardando como un tesoro aquello que puso dentro de mi.

Suena otro trueno. Y otro. Uno más.

Gracias.

Enodia, Enodia, Enodia

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