Aster Heras

Diario de un sueño

Hemos estado durmiendo seis meses…. y ahora Ella despierta

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Ha sido un invierno largo, tan largo y profundo como el dolor de una madre, que cada año se encierra en Eleusis porque no soporta el dolor de su perdida, cierra una puerta y es el portazo de su templo el que marca el comienzo del invierno. Es ese portazo el que descuelga el calor del alma y lo aleja del mundo hasta que su hija, su tesoro, la luz de sus ojos, regresa de nuevo al mundo.

No voy a entrar en detalles con el mito, todos os lo sabéis. Perséfone huele una flor tranquilamente cuando un oscuro Hades la rapta y la convierte en Reina del Inframundo mientras que su madre, negocia con Zeus mediante Hekate la estancia de su hija sobre la Tierra. Cuando ella está abajo, con su marido, Demeter se encierra en Eleusis y la Tierra deja de florecer hasta que su hija está de vuelta. Los árboles se duermen, las flores desaparecen, llega el tiempo del frio y de la nieve y Apollon se marcha a Hiperboreas a ver a su madre. El Sol de Invierno reina sobre nosotros, que también, si seguimos el curso del mundo, nos recogemos y miramos hacia dentro. Miramos hacia el resto del año y pensamos en lo que hemos hecho. Llega la oscuridad y con ella aprendemos a lidiar con nuestra sombra y a abrazarla.

Pero ese tiempo está pasando… como un tambor, el corazón de la Tierra marca los pasos de la Kore regresando al mundo. Pasos que agitan la vida y que cambiaran en unos días el curso de ella, otra vez. Yo siempre me imagino a Demeter comenzando a alegrarse y por cada sonrisa, por cada esperanza, por cada nuevo deseo que tiene de estar junto a su hija, una rama florece, un pedazo de hielo se derrite o un arbol decide despertar. El camino de Eleusis en esta época siempre está lleno de flores amarillas, la Vía Sacra, que ahora no es más que una vulgar carretera pero que esconde el camino más venerado de todos los tiempos sigue viviendo en el mismo ciclo que los Antiguos. Por eso, cuando la cruzas la alegría de Demeter te sorprende en cada parada del autobús que ahora lleva a Elefsina. Es tan fácil imaginarse la escena, Persefone, Hermes delante de ella con su caduceo iluminando el camino y Ella detrás, con su ganas de volver aunque seguro con la añoranza de su esposo y de su reino.

Vuelve Perséfone y trae de nuevo la Esperanza al Mundo que este Invierno ha sido especialmente crudo para muchos, vuelve Perséfone y que tus flores puedan más que las balas, vuelve Perséfone y que la felicidad de tu madre pare la sinrazón de los que siguen destruyendo el pasado, vuelve Perséfone y que las antorchas de Hekate que te acompañan sean la luz para todos los que han perdido el Norte, vuelve y se la niña de la Humanidad. Tu madre ha encendido el mundo una vez más para ti, las flores han decidido vestir sus mejores trajes sólo por esperarte y los animales hace ya mucho que gritan tu nombre en los bosques.

Acompañemos a Demeter en su alegría, acompañemos el Misterio de la vida de nuevo, acompañemos a la Naturaleza en su curso y traigamos de nuevo nuestra luz, porque la Muerte y la Vida van de la mano y la una no puede existir sin la otra. El Misterio más grande jamás vivido duerme en esta travesía, hace mucho que intentaron arrebatárnoslo pero sigue pasando cada año, en cada lugar, en Eleusis, en Atenas, en Madrid y en nuestros corazones. Termina el Invierno, se va la luz, se va la Muerte, vuelve la Vida.

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Danae.

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