Aster Heras

Diario de un sueño

Hace cuatro años, Labrys.

labrys-axe-01Hace más de cuatro años una amiga me pasó un video de música en griego, me dijo ella, míralo! Son Himnos Orficos!. Puse el video y quedé maravillada, reconocí al instante algunas palabras y supe que era el himno a Ares el que estaban tocando. Al instante mi mente voló a la Grecia clásica e imaginé a los soldados, marchando en las tropas luchando contra los Persas, con la energía del Dios de la Guerra dentro de sus almas. El nombre del grupo era Kabeiros. Yo de aquella, ni siquiera sabía quienes eran los Kabeiros en la mitología griega, ni si el nombre significaba algo más, asi que los busqué y descubri que era una montaña de una región de Frigia y que existía una palabra muy cercana para nombrar a unos Daimones de Samothracia. Quedé fascinada. Y comencé a escucharlos, en youtube.com puedes encontrar con facilidad muchas canciones de ellos, con más Dioses. El himno de Zeus, el de Selene, el de Perséfone….

Poco a poco me habitué a las voces y a la energía de esa música y fueron mi cabecera antes de los rituales en casa, o para meditar cuando me sentía perdida y pensaba que era yo la única politeista helena en España….

Las sugerencias de Youtube, con buen criterio me mostraron otro video, unos meses más tarde. Ahora eran unos rituales, con la misma gente, no sólo conciertos, parecía una especie de Teatro o algo similar. En uno de esos videos, me di cuenta de que lo que estaba viendo no era Teatro y busque como una loca por Facebook alguna referencia más del nombre que se repetía constantemente en los videos: LABRYS.

Y me encontré con una comunidad blanca y roja, que seguía la tradición de los antiguos griegos. Super contenta guardé el grupo en el Facebook y en youtube el canal y seguí con mi vida.

Por aquel entonces el grupo de Hekate había crecido un poco y teníamos rituales habituales, aún más cercanos a la Wicca que a otros politeismos, pero en privado y junto con mi mujer empezamos a mirar un poco fuera de Hekate, y fuera del paganismo que hasta entonces conocíamos.

Ahora Google está lleno de referencias a los Dioses y a su culto fuera de los Neo-Paganismos, pero de aquella escaparse de eso era un poco dificil. Me pasó cuando regresé la primera vez de Grecia que los únicos grupos que encontré eran americanos, con una estupenda organización, todo hay que decirlo y algunos grupos griegos que de entrada parecían no aceptar a nadie que fuera nacido fuera de sus fronteras. Cuando todo lo que sientes dentro apunta solo hacia un lugar esto deprime un poco, más aún si no hablas inglés o griego fluidamente…

Galena y yo nos compramos un par de libros y empezamos a hacer un trabajo titánico de traducción al Español. Gracias a Timothy Alexander y sus dos libros de Hellenismos nos enteramos de la estructura base de la religión y comenzamos tímidamente a asomarnos a ella. Todo un mundo más lógico se asomó a nuestras almas  y nuestras prácticas habituales comenzaron a cambiar. Y tras algunos meses sin volver por Atenas, decidimos que ya era hora de tomarnos unas vacaciones. Ibamos a volver a Grecia pero esta vez no ibamos a ir solas. Surgió un viaje casi improvisado para ir con nuestros amigos. Quisó Tyché, la Diosa de la Fortuna y las Moiras, que hilan el destino, que un evento de Facebook me avisara a los pocos días de reservar nuestros billetes de que nuestro viaje coincidía con la fiesta del Atica Dionisia, que cada año se celebra en Atenas. Los responsables del evento eran el grupo de Teatro Dionisos Eleftheros y la Comunidad Labrys. Todos esos meses atrás, Labrys y sus videos habían sido para nosotros una especie de maestros, asi que desde hacía unos meses me había atrevido a hablar un poco con E uno de los que me parecían a mi, los responsables del grupo. Le escribí con un poco de miedo pidiéndole permiso para ir al ritual y me respondió amablemente y muy cordial, como si ya nos conocieramos. Lo hablamos entre todos y decidimos que si, que iríamos.

Aquel viaje fué mítico. Nos pasaron tantas cosas en 4 dias que sería capaz de escribir un libro sólo con ellas. Llegó el día de ir al Attica Dionisia y como nos había indicado el simpático E, decidimos coger un taxi, ni idea de donde quedaba el parque al que ibamos, asi que mejor ponerse en manos de un taxista (claro que de aquella no conocía yo a los taxistas de Atenas, que si no me hubiera un poquito de miedito jajajajaj). El hombre accedió a llevarnos a los cinco con Galena tumbada entre los que ibamos detrás, como un niño. “Si viene la policía, escondedla” nos dijo entre risas. En el camino y tras parar a comprarnos agua para sofocar el calor que hacía y regalarnos caramelos y unas botellas a nosotros también, nos dijo “Olvidé presentarme, mi nombre es Dionisos”. El silencio se hizo en el taxi. J miró a los que estabamos detrás y Galena se levantó de su posición cual zombie. Alguien acertó a preguntar “What?” y el nos volvió a repetir “Si, Dionisos, como el Dios del Vino, lo conocéis?” y se echó a reir. Ahí todos comenzamos a sentir que aquello iba a ser el comienzo de algo especial porque ninguno había mencionado nada de Dioses, rituales y mucho menos de Dionisos a un hombre casi anciano que apuntaba a ser con casi toda seguridad ortodoxo. Cuando llegamos al parque en cuestión, que es enorme, tipo El Retiro en Madrid, se empeño en encontrar el “concierto” al que ibamos y dejarnos lo más cerca posible, asi que empezó a preguntar por el supuesto concierto a todo el mundo. Es evidente que no le habíamos contado toda la verdad, un poco por miedo y otro poco por no dar demasiadas explicaciones, pero al final una chica le dijo algo que no entendimos en griego señalando a un cartel que había colgado en una farola. La máscara de Dionisos, que decoraba el centro del anuncio nos descubrió y cuando el nos preguntó si era ahí donde ibamos todos respondimos con risitas nerviosas. El se rió aún más y dijo en voz alta “Pero si soy el protagonista de la fiesta, la estrella de la Noche”, recordé la de veces que los Dioses habían bajado a la Tierra con los mortales en el pasado y mi corazón se aceleró muy fuerte. Grecia tejía sus hilos en nuestras almas y nosotros nos dejabamos liar.

Llegamos.

Una especie de anfiteatro moderno que tenía su entrada repleta de gente. Había algunos puestecillos, discos de los famosos Kabeiros, camisetas de Labrys y soldados. Los soldados de los videos, hoplitas con sus cascos, escudos y espadas. Volvió la niña que se enamoró de las batallas médicas en el colegio y casi quería saltar de la alegría. No sabía lo que me esperaba dentro. Al cruzar la entrada un enorme altar decorado recibía a la gente el centro del escenario. Columnas, tres bustos gigantes, uno que era seguro de Zeus, velas, fuego, flores y cortinas rojas. Y nosotros sin ofrendas. Cogimos algunas flores y las pusimos en el altar, admirando antes de sentarnos las maravillosas estatuas de Dionisos y Atenea que había en el. Nos sentandonos en tercera fila.

Entonces, la música comenzó a sonar. Primero un grupo que parecía gótico . Cantaron algunas canciones y salieron los soldados. En primera fila y con doce hoplitas formando enfrente de mi, la noche decidió caer. Terminó el grupo y empezó otro. Reconocí sus melodias al instante y E, salió al escenario. Entonces, comenzaron a cantar las canciones que Galena y yo ya cantabamos en nuestra casa. Realmente no sabiamos si aquello era ya el ritual o no, pero nos parecía más bien algo lúdico. La gente estaba fumando en el público y normal. Aún asi estabamos muy contentos por haber ido.

En un momento de la noche, el ambiente cambio y salió una chica que hoy para nosotras es muy querida y tiene nombre propio, K. Empezó a leer algo que por supuesto no entendiamos y se hizo el silencio. Alguien termino de encender algunos quemadores gigantes en el escenario. Y por el lado izquierdo del mismo apareció una pequeña procesión con algunos hombres, uno de ellos con pelo gris que se paró en el centro y tras un golpé en el suelo con un baston, comenzó a hablar. La gente del público se levantó y levantó los brazos hacia el cielo. Todos nos miramos, el ritual acababa de comenzar. No recuerdo mucho del mismo, porque la verdad no entendiamos nada. Apenas los nombres de los Dioses entre medias. Pero recuerdo que entre tanto himno y entre tanta emoción una palabras muy claras vinieron a mi mente. Me pasó que miré al cielo y vi que las nubes tenían forma de un aguila apuntando directamente a donde estabamos y yo solo pude pensar “por fin he encontrado lo que estaba buscando, por fin Hellas y no Grecia está delante de mis ojos”. Salieron un grupo de chicas, y más chicos. Nos sorprendió la calidad de la música, de la danza y la coordinación de la gente. “Deben de llevar meses ensayando” dijo alguno de nosotros “Nos queda mucho trabajo que hacer” comentó otro. No dejabamos de mirarnos cuando las chicas, comenzaron a sacar a gente el público a bailar. A, una de mis amigas me miró y me sugirió salir. Yo miré a J y a Galena y nos lanzamos a la pista de baile cuando A nos dijo “esta es una oportunidad única, cuando vais a poder bailar para Dionisos en uno de sus rituales?” Recuerdo estar en éxtasis. La gente hablaba un idioma que no conocía pero todos reían. Pensé en ir a saludar a E y darle las gracias por habernos indicado como llegar, pero no quería hablar en inglés en medio de aquel ambiente. Me limité a bailar, Galena también lo hacía y divertida se dejaba llevar por las cadenas de gente que danzaban de un lado a otro. La música seguía sonando. Los músicos nos estaban haciendo pasar un buen rato. Estos músicos que hoy también son nuestros amigos y que se han convertido en este año y medio que llevamos en Grecia en compañeros de trabajo y vecinos. En medio del baile, la música se paró de nuevo y Jesus tocó mi hombro para indicarme que la gente estaba mirando para el otro lado. En la esquina del anfiteatro, un hombre de gran estatura con dos antorchas, cuernos y una capa grande encarnaba a Dionisos, el Dios del Teatro y del Vino, el Dios al que habíamos venido a honrar. Entonces, todo el mundo repitió unas palabras y nosotros también. Ni siquiera hubo un atismo de duda. Era como si otra persona estuviera actuando por mi, dentro de mi ser. Como si aquel ritual, aquella energía, aquellos himnos antiguos hubieran llamado a algo que dormía dentro de la Danae que todos conocían. Cuando terminó la gente siguió bailando y con la pena en el alma, nos volvimos para el hotel. Ibamos caminando en busca de nuestro taxista, que se había empeñado en volver a por nosotros cuando todos decidimos por mutuo acuerdo pararnos un poco a descansar. Nos sentamos en un parking cercano y comenzamos a hablar de lo que habíamos visto. Solo había palabras de agradecimiento para las personas que nos habían revelado que no toda la Grecia Moderna era Ortodoxa y que la Antigua Religión seguía viva. Queríamos hacer algo y desde ahí, con la energía del Dios que nos hace libres dentro de nosotros, nació la primera idea del grupo helenista que creamos entre todos. Panolympia.

Cuando volvimos al hotel, Galena y yo nos miramos. Ninguna de las dos volvería a sentirse a gusto dentro de un ritual Wicca tras aquello. Era momento de caminar nuestro propio camino dentro del Helenismo y de hacer las cosas acordé habíamos aprendido aquella noche. Al volver montamos nuestro primer altar a todos los Dioses y terminamos de encontrar lo que eramos, Helenas.Seguidoras de la Religión Helena. La página web en inglés de Labrys se volvió nuestra cabecera y repetiamos, casi estudiando los rituales que cada semana colgaban en el canal de youtube.

Ojalá pudiera escribir esto en griego, pero aún el mío es muy limitado. Ojalá porque me encantaría decirles a cada uno de los miembros de Labrys lo importante que es el trabajo de la Comunidad a la que ahora, también Galena y yo pertenecemos y lo que hicieron en nosotros aquella noche de Junio hace cuatro años. Había venido 3 veces a Atenas antes de poder conocerlos y aunque amo este país entero, con sus idas y sus venidas y sus cosas buenas y malas, fueron ellos quienes abrieron la puerta y nos sentaron enfrente del espíritu antiguo, aquel que ha mantenido viva la Religión de la que somos parte, aquella energía que con mimo cuidan y protegen en cada ceremonia que hacen para que los Dioses de Hellas vuelvan a tener nombre entre estas calles. Solo hay una palabra para expresar esto y esta si que se decirla en griego.

Ευχαριστούμε 🙂

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