Aster Heras

Diario de un sueño

¿Y cómo llegué yo a ser Politeista Helena?

He pensado que aunque este diario ha dejado de ser un diario solo de mi religión, es hora de retomar los post de antaño y volver al estado inicial del blog. Basta ya de hablar tanto de mi y vamos a hablar de lo importante, los Dioses, el camino, la vida.

Voy a contaros como llegué a ser helenista.

Todo esto empezó hace muchos años. En mi colegio, cuando tenía unos 9 años, mi profesora Angeles, en el colegio 28 de Febrero de Granada, me contó como los griegos explicaban las estaciones. Y nos contó el mito de Perséfone y Deméter. Era Viernes y al día siguiente iba a ir a casa de mi abuela. Y recuerdo que ese fin de semana, no podía pensar en otra cosa. La idea de que el invierno venía de la tristeza de una madre por perder a su hija directamente me hizo conectar con mi vida. Yo no era tan mayor de aquella y mi madre había muerto hace cinco años. Cinco años. Me enganché al mito y el lunes, en cuanto tuve la oportunidad fui a la Biblioteca del Zaidin y pedí un libro de mitología griega. Recuerdo perfectamente el libro, de pasta naranja con una foto de los Olímpicos gigante en su portada. “Los Dioses de Grecia” decía. Me lo leí de pe a pa.  Y seguí por al menos dos años buscando información acerca de los Dioses de Grecia. Acababa de hacer la comunión y aunque realmente creía en el Dios de los Cristianos, pero la idea de unos Dioses más cercanos a los hombres, que celebraban las cosas que pasaban en la Tierra me empezó a conquistar. Es por eso que mi primer personaje de rol fue Danae, la madre de Perseo o el primer intento de novela que hice fue un niño que sabía que sus Dioses eran los griegos y se iba a buscar su origen.

Crecí y en las clases de historia conocí las guerras médicas. El profesor era un poco aburrido, pero la historia también me conquistó. No podía dejar de pensar en aquel pequeño país que se levantó para cerrarse a la invasión de otro. Leónidas apareció en mi vida, el rey de los Espartanos. Y cuando me tocó examinarme de eso, recuerdo que el profesor me dijo que no había más nota para ponerme, pero que lo hubiera hecho.

Y vino la Filosofía después. De alguna forma, creo que para cambiar de religión primero tienes que dejar de creer en lo que crees. Así que las palabras de los grandes de la Hélade y de los Filósofos modernos llenaron mi mente. Me separé de la Iglesia. Decidí no confirmarme, dándole un disgusto a más de uno y decidí también dejar de ser cristiana. En cierto modo me enfadé con ese Dios, que para mi era el único que había. Recuerdo decirle incluso en voz alta: Se que estás ahí, pero no te quiero cerca.

Mi vida cambió mucho entonces, me fuí a vivir a casa de mi abuela y me cambié de instituto, repitiendo bachiller. Mi maestro, Antonio Morales, volvió a contarme como los griegos entendían el mundo bajo la luz de la Filosofía. Y me enamoré. Me enamoré de su cultura, de su tierra, de sus gentes. Por aquel entonces conocí a otra profesora de Filosofía, en un viaje en tren  de Granada a Madrid. Nos pasamos toda la noche discutiendo sobre las ideas bases del pensamiento griego. Y recuerdo perfectamente sus palabras “A mi Grecia no me gustó, pero tu sin duda, deberías de ir”.

Y en medio de este ateísmo, me fui a vivir a Galicia. Donde conocí la Wicca. La Wicca llegó a mi vida tras uno de los momentos más difíciles de esta. Viví en la calle por un tiempo, me quedé embarazada, tuve una hija que tuve que dar en adopción en poco tiempo después por no tener medios suficientes para mantenerla y cometí una serie de errores que hicieron que perdiera todo lo que tenía y que tuviera que empezar de nuevo. Un ángel, del que no puedo hablar mucho apareció en mi vida, el me enseño muchas cosas entre otras a no perder la fe. Fue el quien me enseño que caminos había muchos y que yo debía encontrar el mio.  Entonces conocí a David, que me salvó del desastre. Aún recuerdo contarle a el mis descubrimientos y como el me miraba con cara de poker. La Wicca ecléctica te da la posibilidad de trabajar con el panteón que quieras, o al menos así lo entendí yo. Así que adaptaba todos los rituales que leía ( y no practicaba aún) al panteón que más me gustaba, el griego. Me mudé a Madrid, y aún recuerdo como fui comprando libros y leyéndolos poco a poco. Y como finalmente me decidí a hacer mi primer ritual grande, a solas en un pequeño estudio del barrio de las letras. El estudio no tenía paredes, así que me fui a David y le dije: Ey quizás me escuches hablar sola, no me hagas mucho caso.

Estuve así, sola como un año. Al año encontré un foro y dentro de el un montón de amigos. De hecho, sin haber encontrado wiccanos.com seguramente mi vida hoy en día sería bastante diferente. Encontré un grupo de gente bastante majo y todos buscábamos lo mismo. El grupo pronto se transformó en un círculo de estudio y el círculo de estudio en un coven. Compaginé las actividades del Coven con mi vida privada. Los años fueron pasando y mi vida espiritual avanzando. Viajes, excursiones, acampadas al aire libre… Y nació mi hijo. Volví a acordarme de Demeter e hice mi primer ritual a ella por mi cuenta, para darle las gracias por mi pequeño. Llené una cesta de cereales más amarillos que el sol y se los entregué cerca del rio, con leche y miel.

Y entonces apareció Andrea por mi vida. Y con ella Hekate. La segunda vez que la ví, la Diosa apareció en mis sueños con sus cabezas en forma de animal. Pensé incluso que era una Diosa Egipcia, pero descubrí que en el libro de Sorita, en la portada, Hekate tenía esa representación. Por un tema algo personal, decidí hacerle una dedicación a la Diosa. Una dedicación al estilo Wicca. Con contrato, ofrendas y promesas de “te pongo x a cambio de estudiar, o trabajar con x” aún guardaba ese contrato. Ahora debe estar en alguna de las cajas que hay en los trasteros de mis amigos en Madrid o en la basura, quien sabe. Y me he reído muchas veces al leerlo después, como si a un Dios se le pudiera decir lo que hay que hacer. En fin, el caso es que hice esta dedicación en Samhain, 31 de octubre de 2009 y el 29 de Diciembre del mismo año encontré un vuelo a Grecia que pudiéramos pagar. No tenéis ni idea de cuantos años llevaba buscando vuelos y este apareció así, como de la nada. 83 euros ida y vuelta. dos días y medio. Por aquel entonces, yo era una especie de monoteísta, que reconocía la existencia de otros Dioses. El centro de mi existencia era mi hijo, y Hekate. Ella llegó a mi vida de forma radical y me caló hasta lo más profundo del alma. Así que desde España, tuve ideas tan locas como, llegaré a Atenas, cogeré un ferri y me iré a Creta, porque de aquella, y la verdad es que aún a veces se me pasa por la cabeza es que la Diosa de las Serpientes tiene relación con ella. También pensé en ir a Aegina. No pudo ser, no tenía dinero, ni tiempo suficiente para seguirle el rastro a Hekate y de hecho en ese viaje no fuí ni tan siquiera capaz de encontrar los dos Santuarios que Hekate tiene en Atenas. Venía a otra cosa. Yo no lo sabía pero ella si.

Llegué a Atenas un 29 de Enero a las 17.30 de la tarde. En el vuelo, cuando estábamos aterrizando, los rayos del sol, eran… diferentes. El cielo nublado tenía unos agujeros abiertos por donde se colaban los rayos que llegaban hasta el mar. Sin pensarlo mucho me vi pronunciando el nombre de Helios. Helios.  Una vuelta por la ciudad, buscando el Partenón como loca debía de parecer una jirafa con el cuello levantado. Me emocioné al ver el Arco de Adriano. La Acrópolis y Plaka. Siempre he sido una amante de la Filosofía y de la Historia, por eso venir a Grecia era también encontrarme con eso. Con el país que siempre había admirado por su pasado, por su camino y por su legado. A la mañana siguiente, en cuanto vi el amanecer al lado de las columnas del templo de Zeus Olímpico, comprendí que nunca cogería ese ferry, tenía que quedarme en Atenas y…dejarme llevar.

Subí al Partenón y aquel día fui la primera en entrar junto a una pareja de chinos y una pareja de catalanes.  Siempre le estaré agradecida a Enkidu que me dió ese consejo, no vayas después de las 12. El aire corría y me daba en la cara. Y allí estaba. El Partenón. La Casa de la Diosa Atenea. Cerré los ojos para concentrarme y los volví a abrir. Algo surgió en mi interior hacia ella. Amor puro. Y sin querer pasé allí cerca de tres horas. Escribiéndole. Poniéndole velitas de te, que escondí detrás de mi mochila hasta que un zapato de un guardia vino a pisarlas y a apagarlas. Cuando salí del Partenón, de alguna forma supe que mi camino con la Wicca había terminado. No por bien, no por mal, simplemente lo supe, no era mi camino… Cuando bajé del Partenón, me compré una figura de Atenea preciosa, que está en mi altar desde entonces. Volví de Grecia y comencé a honrarla junto a Hekate cada día.

Poco a poco fui cambiando mis prácticas. Aprendí a usar el traductor de google y fui leyendo páginas y foros con su ayuda. Algunas cosas fueron difíciles de cambiar y aún estoy en el proceso. Y estoy hablando de algo que comencé hace siete años!  Hay cosas que me cuesta, como la videncia, el tarot y la magia. Se supone que bajo la tradición no deberíamos usar esas cosas porque atentan contra la voluntad de los Dioses. Yo soy de la opinión que ningún hechizo, ningún contrato o ningún pensamiento humano va a conseguir algo que un Dios no quiera. Creo sin embargo que si los Dioses nos han puesto en el camino esas “heramientas” pasar de ellas es inútil. Y no, por supuesto no hablo de echar patas de rana a un caldero y remover. Hablo de ejercicios y prácticas, conocimientos y filosofía enfocados a mejorar como persona y conectar con la parte divina que todos tenemos. Hay gente que piensa que no soy helenista por creer en esa magia, hay otra gente que si. Yo dejé de ponerme etiquetas hace un tiempo…

La cosa es que, gracias al traductor, incorporamos una rutina diaria a nuestra vida, de aquella Galena ya estaba en casa, así que hicimos un pequeño himno para dar gracias a Apolon cada mañana por traernos el sol de vuelta y por la vida un día más. Investigar a Hekate, sus epítetos y sus títulos nos trajo de la mano a un montón de Dioses más que se fueron abriendo paso en nuestras vidas. Hermes, Artemisa, Selene… ese año volví a Grecia en Junio con mi chica y fue un viaje muy romántico pero lleno de cosas super especiales. Como miles de llaves que aparecían en nuestro paso y cosas así. Volvimos otra vez a Grecia en Febrero del año siguiente y en Junio, de 2011 cuando por fin uno de nuestros viajes coincidía con un ritual de Labrys. Yo por entonces aún era wiccana. Me costó mucho realmente cortar con el coven en el que estaba, con la Wicca, con lo que implicaba las relaciones sociales y afectivas que había hecho gracias a ella.  Aquel ritual lo cambió todo. Mi primer Atica Dionisia. No voy a explicar aquí otra vez que significo para mi ese ritual. Lo tenéis en un post del año pasado, se llama Hace cuatro años, Labrys. Pero en resumen, en esencia ese ritual le dio una vuelta a mi vida. Y cuando terminó me propuse hacer una dedicación jajaja otra vez con contratos y términos y condiciones con los Doce Olímpicos. De esa Atica Dionisia nació también la idea de crear un grupo para devotos de los Dioses de Grecia y Panolympia vió su primera luz allí en el Parque después de la fiesta. Ese año fué el año del desastre en mi vida. Los 12 meses siguientes, precisamente los 12 meses de mi dedicación a los Dioses de Grecia, me fuí a vivir a Londres, estuve a punto de dejarlo con mi mujer y el padre de mi hijo, tuvo un accidente que nos dejó a toda la familia sin un duro por un año casi. Un año sin viajar, un año sin poder ir a Grecia. Los Dioses, en ese breve periodo de tiempo se fueron quitando la máscara. Hera se me descubrió una Diosa generosa, protectora de la mujer y el matrimonio y así con todos… Cuando terminaron los 12 meses, decidimos coger un avión y volver a Atenas y ¡tachan! coincidió con otro ritual de Labrys! Entonces conocimos a Aigli, a Miguel y al resto…

Al volver a España todo era distinto. No se exactamente en que momento decidimos venirnos. Pero vivir aquí nos ha ayudado a entender la religión hacia afuera. Aprender de gente que lleva años en ella y vivirla, no leerla. Seguir el calendario Atico e incorporar las festividades de nuestra Oikia. Ahora nuestra vida es muy distinta. Desgraciadamente la vida diaria nos quita más tiempo del que nos gustaría pero poco a poco vamos participando más de la Comunidad y vamos entendiendo como funcionan las cosas. Me gusta mucho nuestra tradición, me gusta tener la libertad de hacer hacia dentro de la casa lo que consideramos oportuno pero unirnos fuera todos juntos con un solo propósito, honrar a los Dioses. Me parece increíble como diferentes personas, con filosofías prácticamente opuestas, un Epicúreo y un Orfista solo tienen en común los Dioses, me temo, puedan permanecer juntos en rito con un solo fin en común, pero bajo el resto y el trabajo. Aún seguimos aprendiendo, y espero que sea así siempre.

Que los Dioses, los Amados e Inmortales Dioses, se manifiesten en vuestra existencia cubriéndola de virtudes. Día a día.

Khaire!

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