Aster Heras

Diario de un sueño

Vivir en un país con una dictadura cristiana siendo una familia homosexual…

Voy a desahogarme por aquí.

Y si, este es el momento que nadie pensó que llegaría. Puedo hacer críticas de Grecia. Quizás porque la crítica como tal es un concepto que nació aquí, voy a permitirme gritar un poco entre estas líneas. Que luego tenemos bloqueos de energía y eso suele convertirse en enfermedades.

Como todos sabéis, tengo una familia hermosa. No hay día que al menos no compartamos una de las tres comidas juntos. No hay día libre que no planeemos algo impresionante. Vemos con el pequeño las series que hemos seguido nosotras de pequeñas, con la misma ilusión que el. El comparte con nosotros nuestra pasión por, mochila al hombro, recorrernos el país. Una familia perfecta y… homosexual. Homosexual a los ojos de los demás, yo no necesito la etiqueta, pues para nosotros somos sin más familia y eso es suficiente. Pero esto hace que, nuestro sueño heleno a veces se convierta un poco en culebrón venezolano.

Las cosas son mucho más fáciles para los que se mantienen detrás de la linea de lo que tiene que ser. Y suceden cosas. Cosas como que intentas alquilar un piso y la dueña de la casa te hace 500 preguntas, a cada cual más incomoda ¿Quién es ella, tu prima? ¿Tiene marido? ¿Y tu tienes marido? ¿Y el niño, de quien es? ¿Y el tiene padre? ¿Es el padre el marido de alguna de las dos? Y al final te vas de la casa de mala ostia, imaginándote a la mujer con unos anteojos vigilándote desde algún piso cercano. Al final te acabas inventando un marido en Estados Unidos que está ausente y no viene casi a vernos, pero que envía dinero cada semana y esta es la prima que se ha venido a ayudarme con el niño y a aprender griego. Lo curioso del caso es que entonces paran de hacer preguntas. Porque eso debe ser más normal, que un padre ausente mande dinero para pagar los gastos.  Mi casero sigue pensando eso, que mi marido rico un día vendrá y me comprará la casa jajajaja.

Pasan cosas. Vete de vacaciones y pide una habitación de hotel. Haz la reserva pidiendo una cama doble y una pequeña para tu hijo. Te apuesto, en un 90% de los casos que quien te atienda en el hotel te va a decir. Hemos corregido su equivocación al pedir una cama doble, tienen ustedes dos individuales. Mi mujer, en unas vacaciones en Atenas, hace algunos años, cuando no vivíamos aquí miró a uno de esos recepcionistas, que además era mayor y bastante chapado a la antigua y le dijo seriamente.

-Queremos una cama, para dos personas- entonces lo hizo con la mano al mismo tiempo que repetía- Una cama, doble, dos personas dentro de la cama

Corrigió su error sin decir una sola palabra y dándonos las llaves mirando a la pared.

Nos echamos unas buenas risas…

Pero no siempre es tan gracioso. Es duro cuando ves como la discriminación recorta derechos. Hasta Enero no teníamos ninguna forma legal de ser pareja. Pese a estar casadas en España, aquí volvíamos a ser automáticamente solteras. Seguimos siéndolo. Las tasas para hacerse pareja de hecho en Grecia son altísimas. Probablemente evitando así que la gente se vaya a “juntarse” y pase por el matrimonio. Y siendo esta nuestra única posibilidad, aún no hemos formalizado nuestra relación legalmente. Ser homosexual en Grecia es agravante de delito. Esto es, que si un día te da por pasar por los tribunales compartir tu vida con alguien de tu mismo sexo puede hacer que tu condena sea mayor. Hasta hace poco no podíamos donar sangre, poco hablo de un par de años…

Y lo peor es la sensación de que en cualquier momento alguien puede decidir ir a más. Hace mucho que no me sentía así pero dos hechos consecutivos me han devuelto la inquietud a la mente. Primero la tragedia de Orlando. Que no es más tragedia por ser homosexual o no, pero cuantos de nosotros no hemos ido a un pub de ambiente buscando simplemente poder bailar con tu pareja o cantarle una canción romántica sin ser el foco de atención de la pista. O la fantasía erótica de otros, en el peor de los casos. Es inevitable empatizar y pensar que te ha podido tocar a ti. Sobre todo cuando un día antes, has subido a un taxi con tu hijo, mientras el señor (joven, no más de 33 o 34 años) está maldiciendo el desfile del “Orgullo Gay”. Porque “todos estos deberían entender que no es normal que los niños vean a dos personas del mismo sexo juntos””Verdad que si, muchacha?” “No es de Dios”.

Tragas saliva. Miras a Alex, gracias a los Dioses los dos tenemos muchísima comunicación no verbal, el niño entiende que no debe de hablar y yo que casi decido saltar antes doy una mirada en el coche. Cruz gigante, pegatinas del partido político nazi, una cruz de brazos iguales rodeada con un circulo. Huele a nazi desde lejos. Miras al chico de nuevo y es un tio normal, de sonrisa puesta y ojos sinceros y te preguntas como puede tener esas ideas en la cabeza. Decides no hablar en primera persona y extrapolarlo todo a una amiga. Que si fijate, que la amiga se ha echado una pareja y se adoran, y es una pena que no pueden tener una vida tranquila porque no es posible eso a veces en este país, si la pareja tiene tu mismo sexo. Entonces me da una serie de excusas, todos los clichés homosexuales de uno en uno.

-Dos personas pueden hacer lo que quieran en la cama, pero ¿criar niños? Un niño necesita una madre y un padre!

Le pregunto si no conoce a ninguna mujer que haya criado a sus hijos sin ayuda del padre, con la madre o con alguna tía. Cuando me dice que entre mujeres quizás está bien, porque al fin y al cabo pueden tener hijos sin mucha ayuda pero que entre hombres, ni pensarlo porque seguro que el niño sale gay. Le pregunto si un hombre se queda viudo, su hijo será gay por la circunstancia de que el sea viudo? Que debería hacer, casarse de nuevo para evitarlo?  Me dice ” No mujer, por supuesto, eso es diferente”  También le pregunto si prefiere que los niños que ellos no pueden adoptar, se mueran de asco en orfanatos y casas de acogida sin una familia que los proteja y los cuide, tengan los sexos que tengan. Me dice que nunca lo había pensado así. Al menos parece reconocer que no ha pensado mucho en sus argumentos, buen punto!

-Muchacho ¿A ti te gustaría tener dos papás o dos mamás?

Alex se lo está tomando como  un juego me mira y sonríe, no dice nada. Yo le digo que tiene que ver el rol sexual para educar a un hijo. No creo que ninguno de los papás o de las mamás quieran tener relaciones con su hijo, y si eso pasa no es muy normal también. Me dice de nuevo que “no es lo que Dios ha mandado”. Le pregunto si entonces está bien para el que los homosexuales sin más no seamos cristianos. Me dice que entonces, imaginate “Homosexual y pagano, menudo personaje”. Y bonita descripción de mi misma 🙂

-Pero muchacha, estos no se quieren ni nada, solo es por vicio- me dice mientras dejamos pasar a una familia de dos chicas con tres hijos. Uno de ellos va en carro y los otros dos de la mano de la segunda mamá.

Le digo “ey mira, eso es una familia, no creo que estén juntas solo por sexo, se ven muy coordinadas como si llevaran muchos años juntas” Son dos chicas preciosas de pelo largo y femeninas. Creo que le explota una neurona o algo porque se queda en silencio y sin argumentos y coge disimuladamente una estampita de un santo que lleva donde el espejo…

Llegamos al destino y le pago alegremente la carrera deseándole un buen fin de semana. Llamo a Galena, necesito oír su voz, me siento una cobarde por no haberle puesto los puntos sobre las íes a ese señor que está en un servicio público y se permite ser un homófobo abiertamente. Se que ha sido por seguridad y que arriesgarse a tener un problema por simplemente ver la cara del hombre habría sido un poco inútil pero aún asi, la sensación se repite. Es la misma sensación que sucede cada vez que salimos y nos damos la mano. Caminamos juntas, quizás hemos tenido suerte y alguien está en casa cuidando de Alex, así que nos vamos al centro, que es sitio seguro y al menos podemos ser un poco más visibles. Y hay un grupo de hombres, bebiendo vino y haciendo el burro. O un grupo de adolescentes. O un grupo de marujas, que más da… conforme te vas acercando viene el eterno dilema ¿La suelto? ¿La agarro más fuerte? Si no la suelto, entonces puedes ver como las cabezas del grupo van a girar en torno a tus pasos. Si la suelto, si prefiero ponerme la etiqueta de “aceptada” me sentiré perdiendo una vez más, porque cada vez que agarro su mano más fuerte, haciendo caso omiso a los comentarios, a las cabezas torcidas, a las mujeres presignándose, ganamos. Es una victoria. Quizás una pequeña entre tanta intolerancia, pero victoria al fin y al cabo.

Tenemos muchos amigos aquí que nos quieren mucho. Nunca hemos sufrido ningún mal comentario en la comunidad helénica en la que estamos, nunca nada extraño en nuestro círculo. Pero cada día es una lucha constante, por hacerte ver, por estar segura, por tener los mismos derechos que el resto. Como le dije a ese taxista…

Creo en el amor y en la libertad. Creo que todos tenemos derecho a ser iguales y a decidir con quien queremos estar. Creo que la familia se forma simplemente de los miembros que te cuidan, que te protegen y que están contigo. Familia es el sitio donde puedes llegar y estar a salvo. Familia es quien te quiere y te apoya hagas lo que hagas. Eso es familia. Eso es amor y eso es lo único que encuentro cuando cansada de un día largo, cierro la puerta de mi casa y me siento en la mesa a cenar. Familia. familia

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