Aster Heras

Diario de un sueño

Londres

Hay muchas formas de pensar en la ciudad gris….

Puedes pensarla en presente y saber que hay mil formas de perderte en ella.

Volver a ser un niño pequeño saltando entre los peluches de Hamleys, jugar con zorros y pelícanos en los parques, recorrer la pequeña venecia en sus canales. Pasear por el centro y tirarle otra foto al Big Ben desde una perspectiva distinta. Puedes quedarte en Trafalgar y mirar desde lo alto al fondo de la plaza y respirar algo que al menos se parece a ser libre. Y que decir de los mercados. Quien no haya pasado un día en Camden o en Portobello no tiene derecho a decir que ha estado en Londres. Vas a llevarte sorpresas en un metro decorado con frases filosoficas, gente sin pantalones y un sinfin de cortes a cada cual más estrambótico. Y si de algo podemos hablar en el “tube” es de la música. He pagado conciertos con menos calidad que los músicos callejeros de Londres, que a cada cual es mejor. No hay nada que me recuerde más a la ciudad gris que tomar un café en Covent Garden con alguien cantando y mi mujer mirando con cara de ilusión. Londres que sabe a libertad, Londres que sabe a un universo entero comprimido en una ciudad. Y que debe ser el único sitio del planeta en el que puedes desayunar en una cafetería griega, almozar en un portugués y cenar en un rumano. Londres la ciudad que acoje, Londres la ciudad en la que cabe todo el mundo y donde los sueños se atreven a ser.  Londres la ciudad la ciudad de los teatros, de los conciertos, de los museos gratis y de la música. Londres la ciudad que no se mueve en el tiempo, pero que corre mas que ninguna. Londres la ciudad donde rascacielos enormes comparten manzana con edificios de hace 200 años. Londres ciudad de la magia, de las librerías de segunda mano, de la literatura. Londres la ciudad donde puedo besarte sin miedo. Londres la ciudad del  Tamesis y el te de las cinco y la vida que siempre parece salida de una película entre sus calles. Su Londres, el mio y verla bailar en un pub una canción de Craig David en mitad de la noche.

Hay solo una forma en la que me niego a ver a la ciudad gris. Y es con miedo. En la grandeza de Londres no cabe ni una pizca de no ser lo que de verdad quieras ser. Entre sus calles no existe una pizca de intentar esconderse o de vivir encerrado. Es así como te tengo en mi mente. Y en mi corazón. Es así como aprendí a vivirte y es así como te viviré siempre. Que no haya un solo hombre que se atreva a cerrar tus calles.

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