Aster Heras

Diario de un sueño

Diez años atrás, un curso de magia o de Wicca, ya ni recuerdo. Alguien me pidió que me acercara a un altar y que llamara a la diosa genéricamente. De mi boca solo salió un nombre y no, no era ninguna diosa de la Wicca.

Luego todo pasó muy rápido, un viaje a Londres, una llave, una lectura de cartas. Recibí de ti la ayuda que necesité y solo quería darte las gracias. Una dedicación de 3 meses, pensé. A cambio de haberme dado tranquilidad y paz. Una dedicación al menos para saber quien eres.

Yo lo había pensado de otra forma, y cuando llegué al altar, aquella noche de Samhaim, un año mas tarde, yo tenía en la cabeza una cosa y pasó otra. El resumen es que acabé con una estrella de siete puntas en la palma de mi mano y con las rodillas en tu altar, en una noche de ensueño en el Escorial.

Y entonces, llegaste tu. Tumbaste mi mundo y lo pusiste cabeza abajo. Grecia, Dioses, Otra religión… después vino Galena y con ella el nuevo plan, tenía aún más sentido. Llego el Templo y me convertiste en la que probablemente ha sido la guardiana más torpe de tu sacerdocio, pero también la más leal. Me convertí en tus manos y quien me hubiera hecho tener más oídos para saber a ciencia cierta que hacer y no haber tenido tantos errores. Aprendí tanto como veces caí…

Salté. Me lo pediste. Y me vine a Hellas en la noche en la que se celebra tu cumpleaños en estas benditas tierras.  Y en ellas sigo, aprendiendo a decir tu nombre aún, aprendiendo aún que el mismo no es apto para todos. Quien camina tu senda, lleva la marca de lo diferente, lo que no es igual.  Lleva la marca de los que se atreven, de los que no son ni una cosa ni la otra, son las dos, o quizás algo muy diferente.

Estoy más perdida que nunca, hace tiempo que el camino me marea, la gente me marea, las comunidades y las ordenes me marean.  Y es ahora cuando más perdida estoy que tengo la luz de tus antorchas que me recuerdan de donde vengo y quien soy.

Aquella noche, en el Escorial, no sabía a donde me llevaría el nombre Pirforos. Hoy tampoco, si se que siguen siendo, tras 9 fantásticos años en tus caminos la única luz que sabe como me llamo capaz de ser guía y arma, consuelo y fuego.

Si me volvieran a pedir poner el primer pie en tu camino, tal y como pasó en aquella casa, 10 años atrás. Sin duda, lo haría.

Feliz luna nueva, feliz noche de Hekate.

20180812

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